
Romance
Otra de las ideas transmitidas por la sociedad es que la mujer es la única romántica y que los hombres vamos exclusivamente a los papeles. Una situación romántica heterosexual se da entre un hombre y una mujer. Nada impide que también se dé entre dos hombres.
Una de las diferencias entre la literatura erótica y la pornografía es el elemento de romance. Las conexiones que mantenemos fuera de la cama hacen que las conexiones sobre la cama sean especiales. La pornografía, por más caliente que sea, por lo general saltea muchas cosas: la atracción, los juegos previos, la lubricación y va directamente a la penetración, pues es lo que más vende.
Los juegos previos son sensuales y lentamente aumentan la tensión sexual. Permiten establecer una comunicación no verbal en la cual los gestos hablan más que las palabras. Sus reacciones permiten vislumbrar sus respuestas sexuales en general. Pero si los dos están excitados, y la comunicación está establecida no son imprescindibles, porque ya se ha llegado al punto donde se pueden entrar en los juegos sexuales de su preferencia.
En general, si el otro hombre conoce su propio cuerpo y disfruta del autoerotismo de acariciarse las tetillas u otras zonas del cuerpo para igualar o alcanzar tu mismo grado de excitación, o dedicarle atención a una zona desatendida, es una buena indicación que no descuidará de hacer lo mismo como corresponde.
Besos
Un buen beso es importante. Algo que en la pornografía, con su ritmo apresurado para mantener la erección del usuario, se deja de lado y solamente nos regala la imagen de un beso fugaz y de unos chupones antes de seguir adelante. Los besos no difiere mucho de lo que se puede esperar de una pareja de hombre y mujer, salvo porque la barba raspa y es una buena excusa para poner esta imagen.
Un beso es lo más fácil pero te encontrarás con hombres que no besan. Pueden ser acompañantes pagos, hombres que tienen sexo con hombres pero no pueden o no quieren identificarse como homosexuales. Pero para todos los demás casos, podés besar.
Diferencias: salvo algunos pocos casos, los hombres tienen barba y la barba crece constantemente. Raspa y enrojece la piel. Si bien la piel del rostro del hombre es más curtida que la de la mujer, fácilmente podés irritar y dejar marcas visibles sobre tu compañero.
beso francés
Un beso francés o de lengua parece ser simple pero para que resulte muy excitante hay algunas técnicas a tener en cuenta. No comenzar con la boca completamente abierta salvo que tu compañero también lo comience así. Lo más conveniente es comenzar con la boca ligeramente abierta y abrirla en función de las respuestas. No metas la lengua directamente en la boca del otro hasta que haya una respuesta. No trates de succionar la lengua como para arráncarsela. No pases directamente de un beso de labios a tratar de llegar a la garganta. Disfrutálo: cada boca tiene una textura y un sabor distinto.
Cuando te besen la boca deje los labios relajados y no los ponga tensos. Deje que te los manipulen; no te quede como una estatua. El secreto de besar es usar activamente los labios. No comiences por la boca o te centres exclusivamente en ella. Roza con los labios la mejilla, el cuello, las orejas y descubra por las reacciones de su compañero. Cada tanto, lámete los labios para mantenerlos húmedos y calientes. Y que las manos no se queden quietas.
El aliento es un aliado. Respirar sobre una zona erógena, puede erotizar aún más a tu compañero. En mi caso, el sonido de la respiración agitada, sus jadeos junto a mi oído aumentan mi excitación.
Consejo: la boca de un fumador tiene un sabor especial y puede resultar desagradable para un no fumador. La halitosis es muy desagradable y un enjuague bucal solamente la tapa. La piorrea puede contagiarse. Besá como te gusta que te besen. Hay quienes besan con los ojos cerrados y abrirlos puede transformar la experiencia.
caricias
No existe transición entre una caricia erótica y un masaje erótico. Es simple una cuestión de intensión. Algunas de las zonas erógenas más comunes son el vientre, los rollitos, la cara interna de los muslos, el ombligo, tetillas, sobacos, la espalda baja, atrás de las rodillas y muchas otras áreas. Lo que para un hombre es una zona erógena, para otro es una zona de la piel. Hay muchas diferencias de sensibilidad. En todos los casos, hay que mirar sus reacciones para que no termine aburriéndose cuando lo que uno quiere es estimularlo aún más.
No tengas miedo de utilizar la imaginación: sé juguetón, divertite. Si tratás de mantenerte sintonizado con lo que le pasa a tu compañero, el hará otro tanto.
masaje
Si bien algunos hombres no tienen problemas por ir derecho a los papeles y comenzar con el sexo, existen ocasiones cuando se aprecia los juegos previos al sexo. Un poco de masaje puede relajar y hacer cambiar de opinión al que en ese momento tiene menos ganas o piensa solamente en meterla o que se la metan.
Descubrí que mis pies son muy sensibles. Como la mayoría de la gente, no estoy acostumbrado a que me masajeen los pies y con una pequeña dedicación a mis pies, pueden hacerme cambiar de opinión, planes, o que me cambien los planes de manera espectacular. (Minotaur)
Probá ofreciendo un ligero masaje o diciendo que te gustaría que él te lo diese. Una masaje puede ser terapéutico o exclusivamente sexual. Para los primeros se necesita un profundo conocimiento de la anatomía y de las técnicas. Para los masajes sensuales se necesita exclusivamente prestar atención a las reacciones del otro hombre y desear que el hombre masajeado se excite. Suena demasiado simple, pero funciona.
Si conoces bien al otro hombre, no necesitás pedirle autorización ni preguntarle. Comenzá a masajearlo y él entenderá que el masaje es un preludio al sexo. Si te parás a su espalda y comenzás a masajearle los hombres, el cuello, y los masajes buscan su reacción, él entenderá que significa "cuando estés suficientemente excitado nos vamos a la cama".
Consejos: Cuando masajées, aplicá la palma de los dedos, no las puntas. Si uno está tenso, las puntas de los dedos mal aplicadas en ocasiones se sienten como garras. En la mayoría de los casos, el masaje doloroso no es el buscado, pero si a él le gusta: Adelante. Los masajes eróticos no siguen los lineamientos de los libros de anatomía: al masajear el cuello o la nuca, seguí por el cuero cabelludo, las sienes. En mi caso, cuando me lo hacen, me dan ganas de seguir recibiendo los masajes, pero en la cama y sin ropas.
Si todavía el sigue con la ropa puesta, hay que avanzar el masaje por las zonas por donde se desprende la ropa. Avanzar por el pecho y él te permitirá desabrochar la camisa o lo hará él; avanzar por la sección media y desabrochar los pantalones.
Si él está recostado de cara a la cama, un masaje de todo (el cuello, la espalda y más abajo), probablemente logrará una erección aunque él esté cansado.
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