Wednesday, July 19, 2006

QUE ES TRAVESTISMO




fuente: TransFormAccion

Travestismo es en su definición más simple el "vestir según el código de imagen del sexo opuesto al propio", sobreentendiendo por sexo: sexo genital.

Sin embargo, las cosas son mucho más complejas.

Básicamente hay dos clases de travestismo. Uno, el que se origina en la propia sexualidad. Otro, el que se fundamenta en la propia identidad sexual.

1. El travestismo como expresión de la propia sexualidad es sencillamente un tipo de fetichismo, y no compromete necesariamente a la identidad sexual de quien lo practica. Hay hombres que se sienten hombres en su interior y que -sin embargo- disfrutan de imitar a la mujer con fines eróticos; es una forma de fantasía de auto-transposición al objeto sexual y de acercamiento virtual al mismo. En pocas palabras, es una manera un tanto sorprendente de hacer el amor sin que la pareja ideal esté presente.

2. El travestismo como expresión de la propia identidad sexual implica que la psique no está en el fondo conforme con el propio sexo físico y con la propia personalidad sexual pública (sexo social adquirido). Trae entonces la producción de una personalidad sexual privada que resuelva el conflicto entre y sexual. Por lo tanto, desde el punto de vista subjetivo de quien lo practica, es en ese momento cuando la persona reencuentra su unidad y coherencia sexual, y cuando menos travestida se siente.

La persona que se traviste por identificación psicológica, se siente travestida precisamente cuando se ve obligada a producir una personalidad sexual (apariencia) convencionalmente conforme a su sexo físico, es decir, cuando -paradójicamente- las demás personas la perciben como sexualmente congruente.

Normalmente, el travestismo por identificación psicológica con el sexo físicamente opuesto, progresa hacia estados de mayor ansia y presión interior por (r)establecer la propia unidad sexual (= disforia de género), hasta asumir la condición de transexualidad que se padece -consciente o inconscientemente- desde el comienzo, e iniciar un proceso de completa metamorfosis sexual (anatómica, genital, social y legal).

Una persona que ha transformado su sexo físico y genital, ya no puede considerarse travestida, bajo ningún punto de vista, cuando asume la apariencia correspondiente al sexo físico que ya posee y a su innata identidad psicosexual.

Puesto que la identidad sexual de una persona nacida transexual está en muchas ocasiones eclipsada e hipotecada por el yo sexual socializado desde la infancia (= personalidad sexual exógenamente inducida), ocurre en esos casos que el travestismo, la producción de una personalidad sexual alternativa (casi siempre en privado), suele representar por mucho tiempo la única manera de adquirir una eventual y endógena coherencia sexual subjetiva, mientras la propia identidad sexual no sea asumida con plena consciencia (lo que requiere de una profunda psicoterapia de auto-reconocimiento de los propios instintos y de recuperación de la autoestima e independencia personal, para actuar desde la propia interioridad, desinhibidamente, no desde los condicionamientos sociales).

El encuentro momentaneo con la propia verdad sexual: la vivencia eventual y fugaz de la propia coherencia sexual que la persona travestida experimenta cuando asume la personalidad sexual que es congruente con su identidad sexual profunda, le produce estados de euforia y gozo que liberan sus energías sexuales con toda naturalidad y la pueden llevar al orgasmo.

A su vez, cualquier estado de excitación sexual que la persona cuya identidad sexual aún no se ha vuelto pública y permanente experimenta, le lleva automáticamente al emerger consciente de su identidad sexual fundamental, puesto que los instintos sexuales inherentes al individuo se despiertan y se activan entre sí, y al deseo irreprimible de expresarla, cosa que en su estadio de cotidiano enmascaramiento de su identidad consiste todavía en el acto episódico de travestirse.

En este sentido, esta respuesta sexual y psicológicamente eufórica que algunos psiquiatras denominan "autoginefilia", es de hecho un indicador de la verdadera identidad sexual de la persona, y del saludable momento de coherencia sexual que se produce con el mero anticipo vislumbrado de un alineamiento definitivo de su exterior con su interior. En ningún caso la autoginefilia (= gustarse a sí misma) es síntoma de un desorden mental de género padecido por un varón, sino la señal de que se está en presencia de una mujer psicológica en etapa de pre-reconocimiento absoluto de su innata identidad sexual.

El travestismo, aquí, no es ni un acto sexual, ni una desviación psicosocial del individuo, sino la manifestación -condicionada y limitada por sus inaproppiados genitales y anatomía- de su genuina personalidad sexual, y el vehículo para la recuperación paulatina de su integridad sexual, conforme su práctica le permita llegar a reconocerse plenamente en sus sentimientos de género y emprender finalmente la transformación de su sexo físico y social -lo que le traerá la unidad sexual definitiva, la paz de su alma, la erradicación de su hasta entonces latente conflicto (trans)sexual.

Hay que plantearse, desde luego, el problema de distinguir entre un travestismo sexual y uno identitario; distinción que en fases muy iniciales del segundo puede ser verdaderamente difícil de extricar.

Avanzo cautelosamente algunas pistas para llevar a cabo un diagnóstico diferencial. Tomo como base para las cuestiones el caso de travestismo femenino, llevado a cabo por personas con genitales masculinos.


* ¿Tiene la persona alguna vez el sueño de su completa transformación física? ¿se sueña repetidas veces en el rol/apariencia femenina?
* ¿Siente estados de paz y tranquilidad, al margen de gozo sexual, cuando manifiesta su personalidad sexual femenina?
* ¿Tiende más a anhelar un reconocimiento público y social de su virtual sexo femenino que a quererlo vivir como hecho estrictamente privado? ¿le gustaría poder extender la experiencia a su entorno cotidiano?
* ¿Se siente más bien natural que travestida al asumir la apariencia sexual femenina? ¿se ve como "ella misma", o piensa acaso que está interpretando un papel?
* ¿Aparecen sentimientos de atracción por varones cuando asume su personalidad sexual femenina, o -al contrario- se refuerzan sus fantasías ginefílicas?
* ¿Experimenta envidia, y el sentimiento de querer estar "en su lugar", hacia mujeres, por que viven plenamente como miembros del sexo femenino?
* ¿Experimenta orgasmo ocasionalmente -y como efecto no intentado- en el momento de expresar su personalidad sexual femenina, o bien hace del orgasmo el fin de su cambio de personalidad sexual -incluso provocándolo con masturbación?
* ¿Se siente feliz cuando recibe un trato femenino, si ocurre eventualmente fuera de sus episodios de auto-feminización, o siente incomodidad ante ello?
* ¿Siente rechazo, distanciamiento o indiferencia hacia sus caracteres sexuales natales, o acaso siente apego y placer por poseerlos?
* ¿Emplea cualquier prenda que sea femenina en sus actos de transformación personal con tal de adquirir una imagen coherente, o bien selecciona especialmente aquellas prendas y accesorios de elevado significado erótico?
* En situaciones ordinarias y fuera de episodios travestísticos, ¿siente un lazo de unidad y pertenencia con las mujeres, o lo siente con los hombres?, ¿siente un estado de ser anímica o sexualmente "lo opuesto", de ser diferente, de los hombres, o lo siente de las mujeres?
Naturalmente, si las respuestas tienden a escoger la primera opción de cada punto, se trata de una identidad sexual femenina opuesta al sexo físico natal y socialmente asignado, en cuyo caso la práctica del travestismo es un vehículo de autoreparación psicológica. Si las opciones escogidas son las segundas ofrecidas en cada pregunta, se trata de un travestismo de tipo sexual-erótico, ejercido por un varón psicológicamente ajustado a su sexo natal y social.

Khandroma ©
Octubre 1999

1 comment:

Jose Luis said...
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