Wednesday, July 05, 2006

Sexo entre hombres no gay.

Alguna vez has hecho sexo con un hombre que no se considera homosexual, bisexual ni gay?





En los baños de vapor, en los cuartos oscuros y algunos sitios de ligue clandestino es común encontrar hombres que dicen no ser "de esta onda" y que sólo hacen sexo con otros hombres para pasar el rato.



En México, esta situación es reconocida en el lenguaje popular como "mayate", palabra que designa a un hombre que tiene sexo con otro hombre, pero que no se considera homo ni bisexual.



Durante mucho tiempo, antropólogos, médicos, psicólogos y sociólogos creyeron que debía coincidir la práctica sexual (lo que el individuo hace para tener placer sexual) con la identidad sexual (lo que el individuo se considera). Sin embargo, el sida obligó a los científicos a reconocer que la mayoría de la gente puede tener prácticas sexuales, sin que coincidan con una identidad específica.



De esta manera, pueden tener actividad homosexual y no considerarse homosexuales, porque la imagen que tienen de lo que es ser homosexual no coincide con la forma en que se ven a sí mismos.



Muchos hombres aprendieron que un homosexual es afeminado y que disfruta de la penetración anal tal como una mujer goza la penetración vaginal. Por eso, cuando tienen sexo con otro hombre no le permiten ninguna caricia o beso, sólo lo penetran y dicen algo así como "Yo no soy maricón… sólo le hago el favor a este joto".



Otros hombres se sienten fuertemente atraídos hacia los travestís y son sus principales clientes. Pero para estos hombres el travestido es simbolizado como una "mujer completa", no como un hombre con disfraz.



Así, cuando tienen una relación sexual y el travestí les penetra, su imagen interna es la de una relación heterosexual con una mujer que tiene pene y eso es lo que les resulta fascinante. Desde esa perspectiva, su relación es heterosexual.



Además, hay hombres viriles que buscan hombres viriles en los clasificados de las revistas, porque consideran que eso no es homosexualidad, sino una demostración de que son tan viriles que pueden tener prácticas sexuales con otros muy viriles. Desde su perspectiva, en vez de hacerlos homosexuales, estos actos los hacen más hombres.



Al inicio de la epidemia del sida, cuando se hizo evidente el papel de la sangre trasfundida para su propagación, se ponía en los bancos de sangre el anuncio: "si usted es homosexual, no done sangre" Prácticamente todos los hombres que se presentaron sí donaron, pero a la hora de hacer la detección de anticuerpos del VIH en la sangre, había que desechar al menos el 20 por ciento de las donaciones, porque el examen daba resultado positivo.



En cambio, cuando se modificó el letrero por "si usted ha tenido sexo con otro hombre, no done sangre", un numero menor de hombres donaron y la cantidad de paquetes desechados bajó notablemente.



Lo que hacen, lo que dicen ser y lo que son....



Todas las situaciones anteriores demuestran que una cosa es lo que la gente hace con su sexualidad; otra, lo que admite hacer; y una más es la etiqueta que se pone para autodefinirse sexualmente.



Por eso es que desde la década de los 90 se empezó a usar el término Hombres que tienen sexo con Hombres (HSH) en todo el mundo y para cuestión de prevención del VIH/sida.



Desde los estudios del doctor Alfred Kinsey, publicados en 1948 y corroborados en lo general por otros estudios, se sabe que uno de cada tres hombres ha tenido, al menos una vez en su vida, un orgasmo durante una relación sexual con otro hombre.



Además, estas investigaciones revelaban que 15 por ciento de la población masculina se declaraba bisexual en ese tiempo, pero sólo uno de cada 25 se asumía homosexual. Estos datos ya indicaban que el hecho de que un hombre tuviese sexo con otro hombre no hacía forzosamente que se considerara homosexual.



La importancia del término HSH



La importancia de usar el término HSH para quienes hacen trabajo de prevención en VIH/sida es que el riesgo de infección no está en que el individuo se considere homo o bisexual, sino en las prácticas protegidas o desprotegidas que se realicen.



Por eso, si se desea disminuir el número de nuevos casos de sida no se deben hacer campañas preventivas sólo en los lugares donde va gente que se asume gay.



Es necesario reconocer que hay cientos de cantinas, cines y baños de vapor que están abiertos a todo público, a los cuales acuden hombres casados que van a ligar a otro hombre. Y a estos hombres no se les pueden dar los mismos materiales informativos que se dan a quien se reconoce homosexual.



Usar el término HSH también permite educar a quienes se asumen gay y les encanta tener sexo con hombres "heterosexuales", porque los consideran más masculinos. Estos hombres deben saber que no están excluidos de adquirir una infección de transmisión sexual; por lo que deben hacer uso del sexo protegido.



El término HSH no es sinónimo de gay. Todo gay es un HSH, pero no todo hombre que tiene sexo con hombres se reconoce como gay, ni siquiera tiene que asumirse como HSH.



Asimismo, el término HSH permite reconocer que la sexualidad no es un "algo" esencial que cada persona trae desde que nace, sino un acomodo de nuestros elementos biológicos, psicológicos, espirituales y sociales que vamos haciendo de forma dinámica a lo largo de nuestra vida.



Es decir, permite reconocer nuestra sexualidad como una construcción social y personal que nos da flexibilidad en nuestras relaciones interpersonales, así como ser más abiertos a nuestros deseos y los deseos de otros, sin juzgarlos y guiarnos por el placer más que por la búsqueda de ser políticamente correctos.

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