Monday, May 13, 2019

 

"El transformismo me enseñó que no tienes por qué ser hombre o mujer"


River McNutt se describe a sí misma como una persona de "género fluido con un toque de feminidad".
Dice que vestirse como hombre y mujer le ha servido para darse cuenta de que no tiene que elegir entre identificarse como una u otro.
Y esta joven de 25 años comparte las fotos de sus transformaciones en Instagram y en YouTube con la esperanza de inspirar a otros para que se atrevan a ser ellos mismos y acepten mejor los demás.
Este es su testimonio sobre el arte del transformismo o drag.

"Sentía como si me hubieran despojado de mi identidad"

De niña siempre me gustaba disfrazarme. Crecí en Canadá y allí no teníamos un uniforme para ir a la escuela, uno podía vestirse con lo que quería.
Cuando cumplí 14 nos mudamos a Inglaterra. Tenía el pelo rosa y tuve que cambiarlo. Ni siquiera podía usar vaqueros: tenía que usar los pantalones del uniforme.
No lo podía creer. Sentía como si me hubieran despojado de mi identidad luego de haber tenido ese privilegio.
Me expresaba a través de mi ropa, mi pelo y mi maquillaje, y de pronto ya no podía hacerlo.


¿Soy hombre? ¿Soy mujer?

Fue aproximadamente para esa época que empecé a experimentar con el transformismo vistiéndome de hombre durante mis ratos libres.
Era como si no supiera. ¿Soy un hombre? ¿Soy una mujer? Siempre he dudado de mi género.
Estaba averiguando más sobre mí y me di cuenta que cuando me vestía de hombre me sentía más cómoda.
Recuerdo haber pensado: "¿Soy un hombre? ¿Debería empezar una transición?'
Un par de años más tarde, a veces iba a la universidad vestida como hombre.
A veces como mujer no ten sientes tan poderosa, y vestirte de hombre me daba más confianza.
Conocí a mi novio en la universidad y a él eso nunca le molestó. Lo ve como una forma de expresión, de ser creativa. Lo acepta como parte de mí y hemos estado juntos por nueve años.

"Transformarse en un personaje de fantasía"

En casa me transformo una o dos veces al mes, solo para crear diferentes apariencias y tomar fotografías.
Mis personajes femeninos están inspirados en la década de 1990: Barbie, My Little Pony, los tamagochis... Son bastante coloridos y nostálgicos.
Cuando me visto de drag queen me siento más alegre y expresiva y mis maneras cambian, pero cuando hago drag masculino soy más calmada y relajada.
Cuando me transformo en hombre no escondo tanto mis imperfecciones. También me doy rasgos más finos y así. El lado masculino es más punk, gótico.
He leído muchos comentarios en línea sobre las mujeres que hacen drag femenino diciendo: "¿Dónde está la transformación?".
Pero me he presentado como drag queen en eventos como el Portsmouth Drag Race y algunos de los hombres que llevan más tiempo como drag queens fueron muy amables conmigo.
Creo que a la gente le es más fácil aceptar más mi drag masculino porque dicen: "Guau, en realidad puedes pasar por uno".
Parece que la gente lo entiende más cuando te vistes como alguien del género opuesto. Pero en realidad es transformarse en un personaje de fantasía o imaginario, así que el género en realidad no debería importar.

"Puedo ser yo misma"

Cuando era mucho más joven, odiaba mi cuerpo con todas mis fuerzas. Era súper delgada, pesaba unas 100 libras (45kg).
Era muy insegura acerca de quién era realmente yo, pero una vez que empecé a aceptarme también empecé a aceptar mi cuerpo y me puse en mejor forma.
Sinceramente, me costó mucho publicar mi primera foto de transformista con mi pecho aplastado. Pero fue muy interesante finalmente ver cómo se veía.
Y cuando estaba pensando cómo llamar a mis personajes terminé regresando a mi nombre verdadero porque no tiene género.
Mi mamá me bautizó en homenaje a River Phoenix.
Desde que me transformo en hombre me siento más confiada siendo yo misma.
Ahora sé que no necesito elegir entre un género y el otro, simplemente puedo ser yo misma.

"Mi guardarropas es de locura"

En mi vida cotidiana me gusta vestir ropa neutra.
A veces me pongo unos vaqueros, una camiseta, me recojo el cabello o me pongo un sombrero y nada de maquillaje.
Otros días es vestido, rizos y escarcha. Mi guardarropas es de locura.
Algunos días me pongo maquillaje, otros no. No pienso mucho sobre ello.
Creo que definitivamente es algo que se está volviendo más aceptable, no es como "eres un hombre, tienes que ser así; eres una mujer, necesitas ser asá".
Creo que es difícil ponerle una etiqueta de género a todo el mundo, porque es un espectro bastante complejo.
Yo me considero de género fluido inclinándome hacia lo femenino. Con un toque de femineidad.
También uso los pronombres femeninos porque es un poco más fácil, pero tampoco me importa el "ellos".

"No hay reglas"

Creo que con el tiempo me he dado cuenta que soy pansexual y estoy feliz de ser quien soy.
Para mí, eso básicamente significa que no tengo reglas acerca de quién me puede parecer atractivo.
Si alguien fuera trans, o parecido a mí y no se viera ni como hombre ni como mujer, eso no cambiaría lo que pienso o siento por ellos.
Una de las grandes cosas acerca del transformismo es la posibilidad de realmente ser quién o lo que quieras, cuando quieras.
No debería haber límites de edad, raza, género o sexualidad. Nada debería impedirle a nadie practicar esta forma de arte.

"Quiero que la gente acepte a los otros"

Aunque en los últimos años nos hemos vuelto más tolerantes, siento que todavía hay mucho por hacer.
Cuando fui al desfile del orgullo en Portsmouth todo el mundo estaba feliz y emocionado de verme como drag por la primera vez. Pero cuando iba de regreso a casa algunos me molestaron.
Espero que algún día la gente pueda salir de su casa vestida como le de la gana y sentirse completamente segura.
La ropa y el maquillaje nunca lastimaron a nadie. Nunca deberían generar una reacción agresiva.
Incluso si por alguna razón no te gusta cómo se ve alguien, no necesitas decirlo porque no te afecta para nada.
Quiero que la gente acepte a los otros. Dejemos que la gente sea ella misma y haga lo que quiera.
Fotos: Emma Lynch/BBC

 

Cómo practicar sexo oral a una mujer trans no operada

Cada cuerpo es diferente, lo que significa que el placer es algo muy complejo, incluso en prácticas tan comunes como el sexo oral.
Para este artículo he entrevistado a varias mujeres transexuales no operadas —bien porque no quieren hacerlo o bien porque aún no han podido pero tienen la intención— sobre cómo les gusta que les hagan sexo oral. También hablé con varias expertas en sexo con personas transexuales, que aportaron más información y contexto.
Dejé que fueran ellas quienes llevaran las riendas de la conversación porque, como dice la escritora trans Kennedy Nadler: “No es habitual que en una conversación pública sobre qué hacen las mujeres trans en la cama se utilice el léxico que nosotras decidamos”.
No obstante, no quisiera que lo que aquí escribo se tome como palabra sagrada, sino como un texto inspirador a modo de recomendación. Recuerda, también, que la sensibilización, la receptividad y la comunicación con la pareja son mucho más importantes que cualquier guía sexual que puedas leer en internet.

La importancia de un nombre

Las mujeres transexuales se refieren a sus genitales usando gran variedad de términos. Recuerdo que hubo una que me hizo especial gracia porque llamaba a sus genitales “Brenda”. (Por motivos ilustrativos, en este artículo a veces uso términos anatómicos como “glande” y “pene”, pero en el resto de ocasiones he dejado que sean ellas las que describieran sus cuerpos de la forma que quisieran).
La misma variedad de expresiones existe para referirse al sexo oral: “cunnilingus”, “comida”, “mamada”, “follada de boca”… Todo depende de quién lo reciba y cómo percibe esa persona el acto y sus propios genitales.
“Lo de ‘hacer una comida’ me gusta”, explica Matty Lynn Barnes, mujer transexual y fotógrafa de Oakland, “aunque por lo general no soy yo la que las hace. En cualquier caso, no me gustan los términos que se han usado históricamente para definir el sexo oral practicado a los hombres cis”.
Si no estáis seguras de cómo llamarlo —o no estáis seguras de si a vuestra pareja le gusta recibirlo—, preguntad
Mara, mujer transexual de Chicago (cuyo apellido hemos omitido para preservar su intimidad), me cuenta que los términos que usa para describir el acto dependen de la situación. “Soy bastante flexible; a veces me gusta la caña y digo cosas como ‘Quiero que me chupes la polla ahora’, y otras veces estoy más cariñosa y digo, ‘Quiero bajar ahí y comértelo hasta que no pueda respirar’”.
A las personas que dais sexo oral: si no estáis seguras de cómo llamarlo —o no estáis seguras de si a vuestra pareja le gusta recibirlo—, preguntad. Hacer falsas suposiciones puede cortar mucho el rollo.

Técnicas con la lengua

El sexo oral para las mujeres trans es similar a otros tipos de cunnilingus y consiste en lamer o sacudir suavemente los genitales con la lengua o bien aplicar presión con la cara y la nariz sobre estos para estimular la zona.
No olvidemos que el clítoris y el glande (la cabeza del pene) son similares estructuralmente y están hechos de las mismas células embrionarias. Ambos tienen gran cantidad de terminaciones nerviosas y seguramente para quien recibe sea agradable que te centres en esas zonas sensibles, el glande y el frenillo.
“Para mí fue muy liberador saber que el glande y el clítoris tienen el mismo origen y no son tan diferentes uno del otro”, señala Matty Lynn. “En el caso de las mujeres que deciden someterse a una vaginoplastia, esta es la parte de los genitales que se reubica / remodela para convertirla en el glande clitoriano. Esta información me ayudó a aprender a aceptar esa parte de mis genitales, o al menos a no despreciarla tanto. Cuando alguien me hace una comida, siempre le indico que se centre en esa zona. Seguramente los puntos concretos y los movimientos que dan placer varían de una persona a otra (como ocurre en personas con clítoris), pero en mi caso, disfruto mucho cuando alguien se recrea un buen rato en esa zona”.

MIRA:

En su libro Girl Sex 101, Allison Moon señalaba: “Para algunas chicas, la estimulación excesiva del glande puede resultar molesta, sobre todo si se ha producido una erección”. En ese caso, Moon recomienda hacer “pequeñas lamidas un centímetro por debajo del frenillo, en la parte ventral del clítoris”.
También hay que prestar atención a los nervios. “En función del tipo de sexo oral practicado, los nervios que se estimulan son diferentes”, explica Mira Bellwether, autora de Fucking Trans Women, en el que habla de las zonas donde las terminaciones nerviosas son más sensibles y aportan más placer. “No estoy segura de que en el fanzine expresara adecuadamente mi amor por el nervio vago, un nervio muy largo y sinuoso que se puede estimular con la masturbación, recibiendo sexo oral en el clítoris o estimulando el ano”, añade Bellwether.
Hay que recordar que, bajo los efectos de un tratamiento de hormonas, las zonas erógenas de las mujeres trans pueden variar con el tiempo. Es el caso de Mara: “Me sigue encantando que me chupen el clítoris/ pene, ¡me pone mucho!”, explica. “Pero ya no se me pone tan duro como antes, con lo que a veces siento mucha presión por estar a la altura si no tengo mucho control sobre la situación”. Una vez más, en ese caso la clave es la comunicación.

Juguetes y puntos de entrada alternativos

En el sexo oral se incluyen juguetes, los testículos / el escroto, la estimulación del perineo (esa zona entre los genitales y el ano que está plagada de terminaciones nerviosas) y el propio ano (el famoso “beso negro”).
“Estamos en 2018 y todo el mundo come culo. Y lo hacen por una razón: es superplacentero”, afirma Bellwether.
Mara asegura que su interés por el beso negro ha aumentado desde que empezó a tomar hormonas. “El pene no me funciona como antes y casi nunca tengo orgasmos en los que solo intervenga este”, me explica. “En mi caso, que me coman el culo me ha ayudado muchísimo… Esto va en la línea de la estimulación de la próstata, a la que he empezado a referirme como mi punto g”.
“Dependiendo de lo que le guste que le hagan en los testículos, puedes dejarlos junto al clítoris o hacerle cosquillas o acariciarle esa zona"
Mara también recomienda una técnica de beso negro para la que no está segura que exista un nombre y que ella llama “el soplido”. Consiste en insuflar aire en el ano de la persona a la que se lo estás lamiendo y luego usar las dos manos y / o la boca para acabar”.
Si a tu pareja le gusta juguetear con el escroto, en su libro Girls Sex 101 Moon recomienda una técnica que ella llama “la ardilla voladora” y consiste en sujetar suavemente la piel del escroto, asegurándose de no pellizcar los testículos, y estirarla por encima del glande. “La piel se estira y se pone brillante. Entonces pones la boca justo en medio, presionando contra su clítoris a través del escroto, y puedes lamer, agitar la lengua y comerle hasta hacerla flipar”. Y añade: “Dependiendo de lo que le guste que le hagan en los testículos, puedes dejarlos junto al clítoris o hacerle cosquillas o acariciarle esa zona. Si le gusta que le estimulen la próstata, le encantará que le metas un dedo en el ano mientras le estás haciendo una comida”.

Consejos

El consejo de Matty Lynn para las mujeres transexuales que estén interesadas en probar el sexo oral y sus parejas es que experimenten. “Investiga, aprende a conocer tu cuerpo y averigua qué cosas te resultan agradables. Hay muchas formas de hacernos sentir genial incluso cuando nuestra situación genital no es la ideal. Cuando hayas descubierto qué te gusta, házselo saber a tu pareja de forma concreta”.
Bellwether también recomienda apuntarlo todo en una libreta. “Anota todo lo que te funciona. No solo lo que te gusta o no te gusta (que también), sino lo que mejor funciona para tu cuerpo”.
Y, por último, no tengas miedo. “Yo estaba preocupadísima por cómo sería el sexo cuando hiciera la transición”, señala Mara. Me pasaba mucho tiempo preocupándome por esto y por si perdería la sensibilidad, no podría mantener una erección o si sería capaz de satisfacer a otras personas”. Mara quiso incidir en que al final “todo saldrá bien y tu cuerpo seguirá siendo increíble sexualmente; solo hace falta que cuides de ti misma. Deshazte de las expectativas y los miedos que puedas tener”.
“Ahora lo que hago, básicamente, es redescubrir mi cuerpo constantemente”, añade. Algo, por otra parte, que todas deberíamos hacer, la verdad.

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