Paper 7.0
Octubre de 1990
El alto grado de aceptación que la mayoría de las personas tienen de su género es tan central para su auto-imagen que resulta extremadamente difícil el entender como algunas personas que tienen las características físicas de un género pueden creer en realidad que pertenecen al otro. Aquellos individuos que sienten de esta manera son conocidos como Transexuales. Frecuentemente, una explicacion de éste fenómeno comienza:"Imagínese que Ud. Se despierta una mañana y se encuentra en el cuerpo del género opuesto". Pero tal como el autor transgénero Kim Elizabeth Stuart ha escrito en : "l dilema no invitado: "No se puede comparar una experiencia con una no-experiencia" Por tanto, mientras es virtualmente imposible para un no-transexual el entender como es que esta condición se siente, puede ser posible entender como es que esta condición nace y como se puede lidiar mejor con ella.
Desubicado en el teatro de la Vida
Los transexuales frecuentemente expresan sus sentimientos a algo parecido al ser ubicado en un rol para el cual no estan preparados, por ejemplo, el tratar de ser el héroe cuando en realidad estan mejor interpretando a la heroína. Sin embargo. Para ellos es necesario el adaptarse para sobrevivir. Ellos tienen que aprender sus líneas y actuar su parte. Palabras y conductas que estan ajenas a su naturaleza les son forzadas en razón a su apariencia física. Eventualmente, como todo actor que mantiene un rol en una actuación de larga trayectoria, ellos aprenden a manejar su papel. Ellos aprenden a recitar las líneas, seguir las direcciones del escenario, y ser hombres o mujeres muy convincentes sin necesidad de tener ni que pensar en ello. El problema está en que cuando ellos dejan el escenario, cuando se quedan solos consigo mismos, y saben que ese papel no es el indicado para sí mismos. Ellos saben quienes son ellos mismos en realidad. Ellos no desean otra cosa que ser ellos mismos, pero no se pueden quitar los vestuarios y disfraces y llevar una vida normal, ya que los disfraces son en realidad sus propios cuerpos.
Una Teoría sobre el origen del Transexualismo
El género físico del feto está establecido por el apareamiento de un cromosoma simple de ambos padres al momento de la concepción. XX para mujeres y XY para hombres. Sin embargo, no es sino hasta mas adelante que las diferencias físicas basadas en el género cromosico del feto se desarrollan. Estas diferencias son estimuladas por una infusión de hormonas. Al mismo tiempo, la identidad de género del feto, (el género del cerebro) comienza su desarrollo. Acuerdo a una teoría tan ampliamente aceptada que intenta explicar el origen del transexualismo, si el momento de este influjo hormonal es inadecuado, o la mezcla de hormonas es defectuosa, una disparidad entre el género físico y el género mental puede ocurrir. Es por esta razón que el transexualismo es frecuentemente descrito como un defecto de nacimiento.
Desafortunadamente, para el transexual que trata de ganar la aceptación de los demás, este defecto de nacimiento no tiene efectos visibles. El transexual parece ser un hombre o una mujer perfectamente normal, con características sexuales primarias y secundarias normales. A diferencia de las características faciales que distinguen al Síndrome de Down, o la falta de control muscular causado por la parálisis cerebral, el transexualismo no puede ser detectado visualmente o bajo otros medios. Debido a que los demas no pueden ver nada aparente, llegan a la conclusión de que el transexualismo no es un defecto físico, sino mas bien un problema mental/emocional. Es una creencia común a la vez que errónea el que con un poco de auto-disciplina, o con consejeria, una persona transexual puede actuar normalmente y aceptar su lugar en la vida.
No hay cura, pero hay tratamiento
Despues de décadas de intentarlo, los psiquiatras han tenido que admitir derrota al solucionar este dilema. En todos los años que la psiquiatría ha tratado de "curar" el transexualismo, no hubo un solo caso que haya respondido positivamente y permanentemente. No fué sino hasta 1950 en que un psiquiatra y endocrinólogo pionero, el Dr. Harry Benjamin decidió aplicar ambas de sus especialidades al tratamiento del transexual. Si la mente no puede ser cambiada para adaptarse el cuerpo, pensó él, entonces habría que cambiar el cuerpo para que conjugue con la mente. Por primera vez, los transexuales pudieron vivir a gusto con sus propios cuerpos. Pero la reasignación de género no es una cura; es simplemente un tratamiento que puede evitar otros problemas mucho mas serios, tales como el suicidio o el abuso de substancias.
Los transexuales se someten a una intensa evaluación y consejería psicológica. Este proceso no es para convencer al sujeto de renunciar a su transexualismo, sino para determinar la viabilidad del drástico e irreversible proceso de reasignación de género. Por ejemplo, si la persona no es realmente un transexual, pero en vez de eso esta sufriendo de un cuadro de homosexualidad egodistónica, los efectos del tratamiento pueden ser devastadores. Un travesti mal mal aconsejado, quien es normnalmente feliz viviendo en el rol de su género físico, pero que tiene la compulsión de funcionar ocasionalmente en el rol del otro género, puese ser muy muy infeliz por una reasignación de sexo permanente. Por lo tanto, un transexual debe de ser evaluado por un consejero psicológico experimentado para estar seguro de que el transexualismo es el tema real.
Una vez que el diagnóstico de transexualismo esta confirmado, es cuando comienza la parte médica del tratamiento. La persona que entra en esta fase del tratamiento es por lo general llamado "transexual pre-operado". El tratamiento hormonal gradualmente va ayudando al transexual a despojarse de su "disfraz" , lo que le ayudará a adentrarse en su "rolâ y adaptarse a la sociedad en la que ella/el considera ser su lugar correcto. (el género dual utilizado acá es para reconocer la existencia de transexuales tanto de hombre a mujer como de mujer a hombre, y NO para insinuar una identidad género dual por parte de estos individuos). Después de un tiempo que puede ser desde varios meses a varios años, el transexual públicamente acepta su nuevo rol de género. Los servicios de consejería psicológica continúan durante todo el período de terapia hormonal, para ayudar al transexual a des-aprender el rol que ha tenido por tantos años. Hay muchas situaciones traumáticas comprometidas. El transexual necesita no solo aprender el nuevo rol, sino también el aprender que esta bien el estar en él.
La mayoría de los protocolos de reasignación requieren que el individuo viva y se desenvuelva en su nuevo rol por un mínimo de 12 a 18 meses antes que la cirugía de reasignación de género le sea autorizada. Esta fase se denomina "Test de vida real" o RLT (por sus siglas en inglés) Tanto el paciente como el consejero psicológico deben estar convencidos de que la cirugía será de ayuda y no dañina. Es entonces que el terapista primario refiere al paciente a un segundo médico, generalmente un psiquiatra, para otra evaluación para confirmar que la cirugía es apropiada. Solo entonces un cirujano de reputación aceptará al paciente.
La cirugía de reasignación de género es un proceso irreversible. Debe realizarse con extrema precaución. La profesión médica americana ha adoptado una posición conservadora en lo que es tratar al transexualismo con terapia hormonal y cirugía de reasignación de género. Sin una evaluación spicológica y psiquiatrica competente, ningún médico o psiquiatra competente y con ética prescribiría terapia hormonal. Sin ambas mencionadas evaluaciones, ningún médico de prestigio realizaría la cirugía de reasignación de género. Estos rigurosos requerimientos están orientados a segurar que aquellos individuos que cambian su sexo no lo hagan por inestabilidad mental, sino que esta persona haya demostrado totalmente su estabilidad mental en el rol género deseado.
Notas en relaciones personales
Debido a su extensa experiencia en actuar "normalmente" Por ejemplo: en la manera determinada por su género físico, mucha gente encuentra difícil el creer que la persona que ellos han conocido por tanto tiempo como miermbro de cierto género, es en realidad miembro del otro. En casi cada caso, el descubrimiento de esta condición y los cambios físicos que acompañan a este tratamiento vienen como una sorpresa para todos. La reacción común entre familiares y amigos es de desconcierto, al sentir que han sido engañados, y de rechazo. Uno podría preguntarse, Por que una persona entraría a una relación bajo una fachada falsa, sabiendo que ellos muy probablemente provocaran altos grado de sufrimiento a los demás.?
Mientras que la mayoría de los transexuales saben que son diferentes a una edad muy temprana, ellos tambien sienten una intensa presión para adecuarse a rol que la sociedad dicta como adecuado para hombres y mujeres. Como resultado, el transexual a veces niega que él o ella es realemente diferente. Este proceso de adaptación y negación frecuentemente involucra la formación de amistades, y tipos mas cercanos de relaciones personales. Un eventual asumir de su identidad de género por parte del trasexual y su inicio en un tratamiento marca un punto severo en estas relaciones. Al principio, familieres, amigos o cónyugues tratan de que el transexual sea "curado" a traves de análisis o terapia debido a que ellos no están dispuestos a aceptar el resultado inevitable. Pero es cuando ellos empiezan a darse cuenta que la cura que ellos ansían no es posible, la relacion cae bajo una gran presión. Cuando la relación se basa en otras características aparte del género, la relación puede continuar con los obvios cambios. Por ejemplo, un buen hijo puede ser igual de bueno como hija, un colega varón puede ser tan competente y llevadero como mujer. Es un aspecto triste que muchas de esas relaciones se disuelven, algunas amablemente, pero igualmente triste, mientras que otras se deshacen con recriminaciones. Pero que pasa con aquellas relaciones que estan basadas en el género, matrimonios, por ejemplo? Muchos cirujanos sugieren que el transexual esté divorciado antes de someterse a la cirugia. En muy pocas instancias, cónyugues que son tanto amigos como parejas pueden mantenerse juntos en una relación platonica. En varios casos, las cortes han otorgado custodia o derechos de visita a padres transexuales.
Y que hay con el formar relaciones despues de la reasignación de género? La mayoría de los transexuales post-operados no encuentran necesario el informar a nuevas amistades y amantes que ellos antes eran del otro sexo. Esto es particularmente cierto si es que el transexual a roto definitivamente consu pasado. Sin embargo, después de la cirugía, algunos transexuales vuelven a sus vidas en el pounto mismo en donde las dejaron cuando empezaron el cambio. Ellos conservan el mismo apellido, trabajan en el mismo negocio e inclusive mantienen los mismos amigos. Las relaciones sexuales puede ser problemáticas para incluso el mas abierto y audaz de los transexuales. Por ejemplo, el saber que esa mujer era antes hombre puede amenazar una relación heterosexual. Pero no todos los transexuales desean una relación heterosexual despues de la cirugía. No es raro para un transexual de hombre a mujer post operado el declararse lesbiana, o para un transexual de mujer a hombre el declararse gay. Este tipo de relaciones pueden ser también dificiles para los transexuales debido a que algunas lesbianas y hombres gay abrigan profundos prejuicios contra los transexuales, al igual que lo hacen muchos heterosexuales. Finalmente, muchos transexuales no son sexualmente activos para nada. Esta gama de orientación es posible debido a que la orientación sexual y el libido son diferentes al género de identidad. Mientras que la sexualidad de un individuo es frecuentemente expresada a traves de su género, su sexualidad no está determinada por ello.
Conclusión
Los transexuales a veces expresan sus sentimientos de ser diferentes en términos de "vivir una mentira". Si es que hay un fraude involucrado en el hecho de ser transexual, es el fraude perpetrado por el transexual mismo antes del tratamiento. La persona que completa el tratamiento es en sí el objeto real. El o ella ha dejado atras una vida de engaño e infelicidad. A pesar de los grandes obstóculos, él o ella a florecido como la persona que siempre ha sido. Cuando uno conoce a un transexual, está conociendo a la persona que sabe como amar, sabe como valorarse a sí misma y como resultado, sabe como amar y valorar a otros. Cuantas personas "normales" pueden demostrar esta distinción?
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Monday, November 06, 2006
El discurso de la calle y sus representaciones de género

María Fernández-Babineaux
Las representaciones orales o «literaturas orales»1 surgieron en los años ochenta en el centro de Lima, como una forma más de actividad económica informal. Al frente de la crisis económica, la calle se tornó en un escenario más de producción económica. El desempleo y subempleo crecientes produjeron este fenómeno dentro de los sectores populares que desarrollaron sus propias estrategias de supervivencia, surgiendo el fenómeno llamado «mercado informal». Los llamados «cómicos ambulantes» aparecieron en este espacio de informalidad ofreciendo su espectáculo donde representaban la realidad social, política y cultural peruana. Congregándose en plazas públicas concurridas mayormente por estudiantes, desempleados o vendedores ambulantes iniciaron el desarrollo de una nueva forma de representación. Hay que aclarar que hoy en día estas representaciones ambulantes se hacen en especies de anfiteatros donde los cómicos tienen horarios determinados para actuar de forma organizada con apoyo del Municipio de Lima.
El llamado discurso de la calle, ha sido objeto de estudios testimoniales sobre la ciudad, como el publicado por Juan Zevallos, e investigaciones doctorales como la de Víctor Vich, en relación a su muy única representación de la realidad social urbana peruana. En su tesis doctoral, Vich responde a una serie de interrogantes sobre el uso del lenguaje en estas representaciones y sus contenidos sociales y políticos. Juan Zevallos, por su parte, hace una recopilación de las experiencias en la urbe metropolitana limeña.
En este ensayo analizaré el rol del género y cómo se maneja en estas representaciones en relación a lo social y la comedia relacionada con el carnaval y sus atributos transgresivos. En la primera parte analizaré dos textos cortos, producto de un breve estudio de campo en la ciudad de Lima, en el distrito de Chorrillos donde frecuentemente se presenta una variación de los cómicos de la calle: los monólogos y diálogos de los cómicos travestis. En la segunda parte de este ensayo, analizaré uno de los textos publicados por Víctor Vich en el capítulo sobre representación de género, como parte de su investigación de campo publicada en El discurso de la calle (2001), en el cual analiza el género y sus representaciones sociales.
El discurso del travestido
Este trabajo es producto de una poco habitual investigación de campo, más bien de playa, llevada a cabo en el verano del año 1999 en el distrito limeño de Chorrillos ubicado al sur de la ciudad de Lima. Este trabajo es el producto de una serie de grabaciones llevadas a cabo subrepticiamente durante un mes en lo que denominé «el discurso ambulante playero» . En el malecón de este popular distrito, se agrupan individuos de diferentes estratos sociales, siendo los más predominantes los sujetos de clase baja o media baja, comerciantes y público que transita por el malecón después o antes de estar en la playa. Las representaciones a las que asistí forman parte de una serie de visitas al malecón en donde observé cómo los cómicos se aproximaban a la gente individualmente con un corto libreto que repetían continuamente. El discurso transcrito en este ensayo fue recogido durante una de las 15 visitas al malecón. La modalidad de trabajo de los cómicos es aparentemente casual o improvisada; generalmente se aproximan a parejas que frecuentan el malecón e inician un diálogo con el fin de conseguir un dinero a cambio. La rutina consiste en acercarse a una pareja y referirse al hombre de manera sugestiva vendiendo cualquier tipo de dulce, bailar haciendo movimientos obscenos e intentar iniciar contacto; a veces los cómicos hacen preguntas, las que muchas veces no son contestadas. En su mayoría los ocasionales espectadores escuchan al cómico por uno o dos minutos hasta que les dan un dinero para que se retiren. Inician su rutina piropeando al hombre y, de acuerdo a su reacción, el discurso se torna agresivo o no, terminando generalmente poniendo en cuestión la hombría del espectador, llamándolo «maricón».
En este sentido, Judith Butler argumenta que el lenguaje ofensivo puede resultar como arma que desposiciona al individuo, que actúa sobre él y produce una especie de censura de la cual se es imposible deshacer. En el discurso de «Jennifer» un travestido quien inicia su monólogo dirigiéndose a las parejas congregadas en el malecón, hay un efecto de lo que Butler llama «vulnerabilidad lingüística», al posicionar a sus ocasionales interlocutores como entes que forman parte de un grupo marginal.
¿Qué frío hace no?/ ¿Por qué no te calientas conmigo, Papito…/ ¿te gusto?/ dos soles y un té con leche/ Yo sé que te gusto aunque lo niegues sinvergüenza/ en la cara se te ve que te encanta la mariconada/
Jennifer, Chorrillos, enero 1999.
La apertura del monólogo con violencia verbal crea el ambiente desde donde el sujeto se posiciona en un sitio de interpelación en el sentido althusseriano. Mediante el discurso, el sujeto disemina su postura ideológica desde su visión patriarcal, la cual lo implanta como sujeto gestor y reproductor de un discurso y de una ideología que produce y pondera la figura del hombre tradicionalmente macho y que al mismo tiempo invierte (en el sentido freudiano del término) hacia su posición de objeto y no sujeto del monólogo. Los espectadores no parecen desjerarquizados de su rol masculino en una sociedad patriarcal debido a que el productor del discurso es también un hombre interpretando un género que podríamos llamar vulnerable por antonomasia. En este sentido, la ideología machista interpela al individuo y lo centra en un espacio que lo paraliza y activa a la vez desde un discurso que confirma la porción ideológica y su validez dentro del grupo social. Al decirle al espectador: «Yo sé que te gusto aunque lo niegues», está confirmando y afirmando su tesis sobre la supuesta homosexualidad potencial de los espectadores, quienes configuran un espacio ideológico intrasubjetivo sobre el cual el actor representa este conjunto de ideas, juicios y prejuicios sobre las preferencias sexuales. La vulnerabilidad de los espectadores opera desde su postura de interpelados por el ocasional dueño del discurso. Los sujetos reproductores del discurso patriarcal escenifican las normas por medio de las cuales se construye la realidad social, una realidad que interpela y que identifica al sujeto dentro de su posición genérica internalizada.
Teóricamente, la performance ha sido estudiada como una representación que muestra y desenmascara las normas que sirven de base a la realidad social, resaltando el rol activo del sujeto respecto a su propia constitución. Por ello, como lo ha afirmado Vich, «Se trata de un acto muy complejo que si por un lado quiere deconstruir los fundamentos de la identidad (y del poder), por otro también puede afirmarlos dentro de una estrategia política predeterminada». (Vich 50). Dada la realidad homofóbica de la sociedad limeña, los actores yuxtaponen las identidades del macho y del homosexual («loca») en un mismo espacio interpelador. El hombre en el imaginario social se apodera del discurso patriarcal que aparece como detonante del doble estándar, el macho que por consecuencia posee el falo en la concepción lacaniana, y el macho que puede someter a otro de su mismo género despojándolo del falo. Al decir: «yo sé que te gusto aunque lo niegues» el cómico pone en relieve su posición de interpelador, de conocedor de la circunstancia social del espectador que lo sitúa en un espacio de mutuo entendimiento en el que el sujeto enunciante y el espectador forman parte de una experiencia colectiva similar. El cómico marca una retórica que lo constituye como la consciencia de una ideología configurada con los parámetros homofóbicos normativos de los peruanos; sin embargo, esto no excluye la idea de una potencial homosexualidad.
El segundo texto fue recogido también en Chorrillos. En esta ocasión había tres cómicos, de los cuales dos iban travestidos. El cómico vestido con ropas masculinas al que llamaban cholo Trevor, inicia el discurso:
Eres la reina de la papa, Michelle, con esas patas [piernas] de yuca que dios te ha dado/ ahí donde la ven no se deja pegar ni agarrar como la Marilyn/ es una machona/ sólo tira con quién le da plata y si la tiene chica se ríe de ellos/ en cambio yo, no, ven papito, tú el de la mecha corta/ yo soy bien macho y la tengo bien grande pero también agarro de todo/ chico, grande, mediano/ en la cara se le ve/.
Cholo Trevor, Chorrillos, enero 1999.
Uno de los cómicos travestidos, con una entonación grave dice: «ya jodiste todo, así no era, y ahora circula y regresa más tarde cuando te aprendas tu libreto, huevona» (Michelle, Chorrillos, enero 1999).
En un inicio, el único cómico vestido de hombre en este episodio, es el que se apodera del discurso mientras los otros dos actores (hombres travestidos) sirven de espectáculo. El enunciante como representante de lo masculino es quien nomina (bautiza), se apropia de las otras dos (supuestamente mujeres) y de su discurso al anularlas como agentes hablantes del espectáculo. La palabra es generada desde su función masculina y desde su visión masculinizada de la dinámica de comportamiento de «una mujer atractiva» en la sociedad patriarcal peruana. El aspecto social y sexual entra en juego cuando la denomina «la reina de la papa»», y toma ventaja de la polisemia de la palabra papa en la jerga peruana. La connotación sexual de la papa como tubérculo que simboliza lo peruano y lo andino descubre el origen enmascarado de uno de los cómicos de cabello rubio pintado, así como su supuesta promiscuidad (la papa: la vagina). El discurso del cómico desmonta su masculinidad, hasta el momento enaltecida por el discurso patriarcal inicial: /Yo soy bien macho y la tengo bien grande/ al finalizar su relato haciendo referencia a su predilección por el pene pequeño.
El género, según Butler, es «the social significance that sex assumes within a given culture» (Bodies that Matter 5). Un cuerpo se hace visible y culturalmente legible cuando se posiciona en un lugar genérico determinado. Butler enlaza esta idea del género como constituido por una serie de actos deliberados sino que se construye a través de prácticas de comportamiento y de pensamiento que se repiten y se citan por diferentes discursos que producen y reproducen los efectos que nombran. El discurso del cómico desregula su posición de macho dentro del imaginario social así como la de sus espectadores y le atribuye una práctica que lo sitúa en un punto irreconocible «socialmente». El travesti, investido (en ambos sentidos de la palabra), colocado en un lugar de poder y vestido como mujer, posiciona al dueño de la voz en un lugar no reconocible dentro de lo tradicionalmente aceptado como comportamiento masculino. Al invertir estos roles traspasa la línea de lo masculino como fuerte, activo para situarlo en la línea de lo tradicionalmente «femenino»: pasividad, debilidad, sometimiento desde un punto intermedio: el travesti. Por ello, existe una ruptura con los cánones de masculinidad aceptados dentro de la esfera pública pero expresados por un «macho» y cuestionados por un travesti. Se anula la posición genérica del cholo Trevor quien es, según su discurso anterior, «un macho», pero el que «agarra de todo». Al perder visibilidad y legitimidad queda excluido del discurso: «y ahora circula y regresa más tarde, cuando te aprendas tu libreto, huevona». Al no actuar su género, el cómico ha desestabilizado el orden (el orden social), el orden del discurso (patriarcal), y ha descolocado a sus interlocutores que le increpan a «aprender el libreto» pactado socialmente. Al desconocer el discurso asignado para él (su género actuado) tiene que desaparecer de la escena y de la escena virtual social al mismo tiempo. Con respecto a ello, Butler argumenta:
In being called an injurious name, one is derogated and demeaned. But the name holds out another possibility as well: by being called a name, one is also, paradoxically, given a certain possibility for social existence, initiated into a temporal life of language that exceeds the prior purposes that animate that call. (Butler 2)
Al darle el nombre de «maricón» se le atribuye al cholo Trevor una existencia social que lo margina y anula, haciendo imposible su «reconocimiento» como tal, pero al indicarle que esa misma existencia lo hace invisible se está anulando la posibilidad de legilibilidad. Al ser nombrado, Trevor se inaugura y desplaza de sujeto interpelador a sujeto interpelado, siendo en esta instancia que los roles se invierten y forman una cadena de atributos que difieren la fuerza significativa de la palabra «maricón» hacia un nivel perlocutivo.2
La consecuencia de esta performance incide en el mandato de desaparición de la escena del elemento cuya posibilidad de reproducción de un discurso ha sido anulada y reemplazada por un travesti.
El discurso misógino
En su tesis doctoral «El discurso de la calle», Víctor Vich analiza el discurso de la calle «»desde varios ejes: lo social, lo cultural, lo económico, lo estatal, lo histórico y lo genérico. En esta parte del estudio he tomado parte de los datos recogidos por Vich y los he examinado sólo desde la perspectiva representativa de lo sexual y genérico.
Usaré uno de los textos que Vich analiza en su capítulo ‘El amor cortés, la «esfera pública» (Vich 127) y las representaciones del género por las calles.’ El texto que examinaré fue tomado por Vich en la cárcel de San Jorge en Lima, donde los cómicos ofrecieron un espectáculo gratuito a los presos recluidos en el penal. El texto transcrito por Vich es el siguiente:
El hombre tiene una buena arma/ ¿cuál es la mejor arma del hombre?/ la vaina/ cómo va a ser la vaina/ es la palabra/ la forma en que te puedes expresar frente a una persona/frente al público/ ¿te gusta esa chica?/ normal/ sácala a bailar con educación/ «amiga perdón discúlpame este pero creo que eres la más hermosa/muchísimas gracias/ quiero bailar contigo»/
/ahora/ si la chica te dice «¿sabes qué joven? No»/ tú normal/ normal/ normal/ tú sé terco huevón/ intenta/ la próxima música que vuelva a salir/ vuélvela a sacar a bailar pero con más floro/ «amiga por favor discúlpame que me pase de la confianza ¿no?/ perdón no sé qué estaba haciendo San Pedro y dejó la puerta del cielo abierto y dejó caer un lindo angelito a la faz de la tierra/ y ese lindo angelito eres tú/ y al bailar contigo me imaginaría que estuviera bailando en una nube/ muchísimas gracias»/ ahora si la chica te dice «sabes qué, joven no» /tú normal no más/ tú sé terco vuelve a intentar/ pero con más floro/ «que se arrodillen los reyes de la tierra que va a pasar su majestad de los cielos/ la verdad amiga quiero que bailes conmigo/ muchísimas gracias»/ «sabes qué joven, no?/ ¿está bien?/ no/ me estás cayendo ‘cuaker’/ no no y no»/ tú normal no más/ vuelve a intentar porque hay un dicho que dice «la fe mueve montañas y si tú piensas que estás vencido, vencido estás/ mas si piensas que lo vas a realizar ya lo has hecho»/ vuélvela a sacar a bailar/ «amiga perdón la verdad no vayas a pensar que me quiero propasar contigo pero solamente quiero ser un amigo más para tu colección/ sal a bailar conmigo sería un honor un placer/ muchísimas gracias señorita»/
/ahora si la chica te sigue choteando/ «ay tú eres espeso ¿no?/ ¿sabes qué?/ no/ contigo no quiero bailar/ no no y no»/ tú normal/ ahí utiliza tu cerebro/ esa chica tiene que salir porque tú te lo estás proponiendo y métetelo en tu cabeza que esa chica sale/ búscale bote por las huevas/ búscale bronca/ anda/ «quiero bailar contigo»/ «ay no joven ¿tú eres terco no?/ no no/ quiero bailar contigo/ además yo no te conozco»/ «no te conozco»/ de esa pequeña palabra sácale bronca huevón/ has [sic] que vengan los huachimanes del tono/ ¿por qué?/ porque tú utiliza tu inteligencia/
/«no te conozco»/ «ah no perdona»/ «ahí no más amiga»/ ¿qué me has querido decir con decirme que no me conoces?/ qué cosas piensas que soy un forajido/ un maleado/ te has equivocado porque si yo he venido a esta fiesta solamente ha sido para divertirme sanamente/ tú ni siquiera me llegas a los pies/ «pero joven…»/ «cállate»/ «me has sorprendido con tu palabra porque yo soy un muchacho de mi casa que tiene principios morales intelectuales y culturales que tú jamás los vas a tener/ porque así como tú lo ves pronto voy a ser un futuro arquitecto/ me estoy preparando en la Universidad Mayor de San Marcos/ y en este cerebro tengo metidos más de 50 libros de filosofía y de escritores peruanos como Sócrates, Aristóteles, Platón, César Vallejo/»
/«además tu cerebro ni siquiera se compara con el mío porque yo para poderte sacar a bailar a ti yo tengo que hacer funcionar mis cuarenta millones de células neuronas hormonas hipotálamo masa encefálica de mi cerebro/ y así que baila cuchatumadre [sic] »/ y ahí enamora/ enamora/ pídele perdón/ «amiga perdón/ yo soy recontra bromista mas si no viene tu enamorado yo te puedo llevar en mi carro/ ¿qué cosa? ¿piensas que no tengo carro?/ tengo carro/ lo he dejado en el parquet/ está tragando pasto/y sigue enamorando/»
(Danny, Penal de San Jorge, agosto 1996)
Gramsci define analíticamente la diferenciación entre la sociedad civil y la sociedad política. La primera se forma por medio de grupos voluntarios, no conminados ni controlados por la fuerza. La segunda la conforman el ejército, la policía, la burocracia, las entidades gubernamentales que imparten un código particular de comportamiento social. Siendo las prisiones controladas por una sociedad eminentemente política cuyo papel es de directa dominación y cumplimiento de las leyes impuestas a sus integrantes, el escenario donde se realiza esta «representación» está doblemente regulado. Por un lado, las reglas provienen de la instancia física desde donde se imparte el discurso; la cárcel, y por otro; como sola representación masculina que se apropia del discurso femenino, creándolo y regulándolo. En este texto, sin embargo, hay una inversión del sitio tradicionalmente y culturalmente sedimentado para la mujer, relacionado con la dinámica cómica en el sentido estricto de la palabra.
La definición de comedia nos lleva a la idea del carnaval, de la ruptura de las reglas (leyes sociales o leyes dictadas por el imaginario colectivo). En consecuencia, se monta un escenario que establece un «mundo al revés». Ahora bien, como Vich ha afirmado, en el discurso de los cómicos ambulantes la presencia femenina es nula, la mujer no es agente del discurso sino que su voz (o no voz) es articulada por el yo masculino que se apropia de ésta. «En este texto, la mujer se convierte en un objeto donde el hombre deposita su lenguaje, proyecta sus deseos y va estructurándose como sujeto». (Vich 133) En contraposición a esta idea, en este texto, la mujer es la que articula un lugar de poder que, culturalmente, no tiene y que el imaginario social de los espectadores y del comediante rechaza. Sin duda y de acuerdo con la tesis de Vich, la voz de la mujer es acallada y usurpada por el cómico quien traviste una voz femenina; pero a la vez, esa voz nomina a la mujer como agente del discurso de rechazo. El sujeto imposta la voz y la enmascara en una especie de carnaval donde el sujeto enunciante parodia no sólo a la mujer como ente social sin voz, sino también a la dinámica de relaciones interpersonales entre géneros, aunque al mismo tiempo le otorga poder y la ubica en la posición de rechazar y activar en el sujeto su masculinidad perdida por el rechazo. Dentro del marco de sujetos sociales, en la prisión, se gesta un espacio carnavalesco, cómico, que entroniza lo «ilegal» o ilegítimo dentro de un marco de control.
Este lugar de comedia actúa como un mediador entre la entidad represora (controladora) de la prisión como institución del estado y los espectadores quienes se encuentran en situación de atenta vigilancia. Según Umberco Eco, la idea del carnaval está estrechamente relacionada con la comedia y con la difícil definición del término. Para Eco, «comedia» es lo que Wittgenstein llama un «término paraguas» que acoge un sinnúmero de variados fenómenos que lo definen. La comedia como término es un ensamblaje de definiciones no necesariamente homogéneas como el humor, la parodia, la sátira, lo grotesco, etc.
Sin embargo, hay en el efecto cómico una violación menor de la regla. Es decir, romper con las reglas de cortesía da al discurso un tinte de comicidad. En el texto presentado en la cárcel, simulando estar en una fiesta (carnaval), el cómico pretende salir a «bailar», lo que en la jerga limeña también tiene una connotación sexual.3Ante la negativa múltiple de la mujer en el baile (en el sexo), el cómico reacciona violando las reglas de cortesía que antes se había esmerado en mantener:
«/me estoy preparando en la Universidad Mayor de San Marcos/ y en este cerebro tengo metidos más de 50 libros de filosofía y de escritores peruanos como Sócrates, Aristóteles, Platón, César Vallejo/
/además tu cerebro ni siquiera se compara con el mío porque yo para poderte sacar a bailar a ti yo tengo que hacer funcionar mis cuarenta millones de células neuronas/
Según Vich, el discurso del comediante está definido por la «performance del amor cortés».4 Sin embargo, la retórica de amor cortesano no implica violencia verbal en ninguna de sus maneras, sino todo lo contrario: la amada es un ser perfecto e impoluto al que se tiene acceso por medio de su idealización. El discurso del cómico en la primera parte del «diálogo» (monólogo) se podría tildar de tener los mecanismos retóricos del amor cortés. Sin embargo, la performance se desencadena en un lenguaje brutal y violento contra la mujer; al no acceder a su repetido requerimiento de «bailar»», esta situación que no es representada en el amor cortés. En la primera parte de su discurso, el cómico, utiliza claúsulas verbales recurrentes que consisten en frases amables y cumplidos que funcionan como cortejo a la mujer:
/«amiga perdón discúlpame este pero creo que eres la más hermosa/ muchísimas gracias/ quiero bailar /2. perdón no sé qué estaba haciendo San Pedro y dejó la puerta del cielo abierto y dejó caer un lindo angelito a la faz de la tierra/y ese lindo angelito eres tú/ y al bailar contigo me imaginaría que estuviera bailando en una nube/ muchísimas gracias» /3. /«amiga perdón la verdad no vayas a pensar que me quiero propasar contigo pero solamente quiero ser un amigo más para tu colección/sal a bailar conmigo sería un honor un placer/muchísimas gracias señorita»/
Este texto expresa el «deseo» del comediante de «bailar»», cuya connotación sexual en la lengua popular del Perú hace obvio el desplazamiento semántico del verbo. Su discurso está basado en la imposición de su deseo sexual. En el primer intento el se refiere a la mujer como «la más hermosa» y termina con un lacónico «quiero bailar» o, en otras palabras, «quiero copular». Su objetivo está planteado pero encubierto por el lenguaje y su doble significado. La insistencia no es por conseguir su objetivo de «bailar» en la fiesta sino de poseer sexualmente a su objeto en la mira. Plantea el beneficio que le depararía el «bailar» en una nube, o sea copular en una nube como algo altamente excitante. En el último intento refiere que quiere ser «sólo uno más de tu colección», es decir, uno más en tu lista de amantes. Termina su discurso diciendo «sería un placer», remarcando su deseo que con cada negativa debe de ser reprimido y controlado hacienda analogía al espacio de control en el que se encuentra. Así como en el nivel del discurso está parodiando una fiesta (carnaval), a nivel espacial también está llevando el carnaval (la fiesta), la ruptura de reglas al recinto carcelario.
Posicionado en un escenario de «poder», el cómico se mueve como actor en una sociedad política regulada por la ley. Este poder es atribuido por el público o audiencia que se percibe representado por el cómico, el cual ofrece un espectáculo que cumple con las reglas de la comedia en este texto. Por lo tanto, analizaré los códigos que se manejan en la performance del cómico para que estas cláusulas de la comedia relacionadas con la representación de la mujer en una práctica y discurso monológico y sexista. Según Eco, el efecto cómico es realizado cuando: «(i) there is a violation of a rule (preferably, but not necessarily, a minor one, like an etiquette rule)» (Eco 2). Hay una serie de reglas que se transgreden en la performance hecha en la prisión de San Jorge de Lima. La primera es la producción de un discurso que se inicia paralelando el arma con la palabra. Aparte de las connotaciones lacanianas estudiadas por Vich5 (ii) y por desplazamiento el arma como pene (la vaina) o como símbolo fálico o de poder. El arma física es lo que usa el grupo represivo (la policía o los sujetos políticos) para controlar a los reclusos, pero el arma simbólica es la que les atribuye el poder: el falo. Por ello, no menciono al pene como falo sino como significante de deseo y poder. El cómico está transgrediendo las primera regla al mencionar el método de sometimiento a los individuos recluidos y al compararla con el pene (la vaina) con la que el grupo de control conmina, obliga, vigila, parametra a este grupo de reclusos; el cómico, siendo su función la de entretener, está diseminando el discurso ideológico de opresión al grupo que está siendo sometido. En este sentido, el cómico les re-presenta (les vuelve a presentar) en forma de comedia su situación de sujeto político. De esta forma, el discurso del comediante quiebra la regla de haber ido sólo a entretener y no a diseminar un discurso de revuelta ni concientización de la vigilancia de la que son objeto.
En un segundo plano, este espectáculo tiene como marco el mismo espacio que involucra la violación «en macro» de la regla (social) y al cual se señala como generador de este mismo discurso que se reprime.
La segunda claúsula de la comedia se refiere al sujeto que transgrede la norma pautada: «(ii) the violation is committed by someone with whom we do not sympathize because he is an ignoble, inferior and repulsive (animal-like) character» (Eco 2). La segunda regla que se transgrede es representada por la mujer personificada en el cómico, quien se apropia de su discurso. El episodio cómico se consigue al lograr una respuesta de la mujer con la cual los espectadores no encuentran relación ninguna y con la cual no «simpatizan» como ser inferior y repulsivo que no posee ninguna autoridad (autor del discurso). La dinámica entre los géneros está rígidamente fija, determinando que la mujer sólo puede ser parodiada y su voz doblada para que no pueda ser reconocida. El hecho de rechazar al pretendiente con continuas negativas la ubica en el terreno de la violación de la regla social correspondiente a su sector social en particular. No es admitido que una mujer se ubique en una posición de privilegio y viole la «ley» grupal, social y sexista de la mujer como un individuo sometido a la voluntad del varón. Desde esta perspectiva, la mujer se ha capacitado (siempre bajo la sombra de una voz masculina) y ha transgredido la norma del imaginario social que la relega a un papel secundario, se ha rebelado y rechazado discursivamente al poseedor del falo; en este sentido, se ha apropiado del falo por medio del lenguaje que lo rechaza.
La tercera regla está relacionada con la superioridad que la audiencia y el cómico perciben como resultado de una serie de variables: «(iii) therefore we feel superior to his misbehavior and to his sorrow for having broken the rule». Los espectadores (prisioneros) son observados y controlados; esta performance de una mujer siendo virtualmente atacada en una fiesta y obligada a «bailar»», los sitúa en una posición de poder dentro de su marginalidad social. El cómico actúa como mediador entre el sujeto percibido como ser inferior por el público, lo que provoca la situación de comicidad, y coloca a la mujer como sujeto que ha roto las reglas del juego pero, como ser inferior que es, su negativa provoca risa. Al decir «No te conozco», el pretendiente asume una postura altamente ofensiva; el cómico se expresa así como narrador del texto: «de esa pequeña palabra sácale bronca huevón/ haz que vengan los huachimanes (agentes de seguridad) del tono (fiesta)». Ese «no te conozco6» se traduce en «no copulo contigo» donde se materializa la idea del ser inferior rebelándose a su autoridad en dos sentidos: uno, adoptando el papel activo de la relación le atribuye un poder que el pretendiente no puede admitir al otorgarle a la mujer un papel que no le corresponde en lo sexual; y por otro lado, no sólo su propuesta es rechazada después de varios intentos, sino que en su lugar la mujer desmantela su auto-percibida masculinidad anulándola al adoptar, ella, el tradicional rol masculino de posesión. Como refiere Vich, al decir «no te conozco», la mujer logra que el sujeto se desvanezca como el individuo que él cree ser. Es por ello, que esta expresión logra que el sujeto reaccione tratando de re-articular su identidad imaginaria: «ah no perdona/ ahí no más amiga/ qué me has querido decir con decirme que no me conoces?». El individuo intenta reconstituirse al haber sido desaparecido por el discurso de la mujer. El arma del lenguaje también ha logrado desaparecerlo momentáneamente como «hombre», al ser no sólo rechazado en su intento de «bailar» (copular) sino de haberlo desplazado como el sujeto pasivo de la relación («no te conozco»). El sujeto se recompone y argumenta que él no buscaba «copular», lo que revela su intencionalidad en el texto: «¿qué cosas piensas que soy un forajido/ un maleado/ te has equivocado porque si yo he venido a esta fiesta solamente ha sido para divertirme sanamente/». La reacción ante la expresión «no te conozco/no copulo contigo» desencadena un discurso que primero cuestiona la intención de sus palabras y, por otro, se rearma para volver a atacar y alcanzar su objetivo: copular. «Y así que baila (copula) chuchatumadre» es la cláusula que determina el triunfo de su masculinidad y la cual imposibilita un supuesto cortejo del «amor cortés». La subalternidad de los espectadores, sujetos en prisión, hacen que esta performance ubique a la mujer del baile como un sujeto más marginal que ellos, y por ello, cumpliendo las cláusulas de la comedia, objeto de burla y desdén. Al intentar, la mujer, retractarse ante la reacción del pretendiente a su «no te conozco» es insultada y conminada a «bailar»: el imperativo «baila chuchatumadre» marca el reposicionamiento de la mujer en su lugar abyecto y servil, volviendo al orden establecido imaginariamente. La realización del deseo que en el amor cortés es inalcanzable, en este amor «descortés» el deseo se realiza y se ubican los roles en sus respectivos lugares imaginarios sociales.
Este carnaval, que por antonomasia es temporal, ha establecido una serie de máscaras, también temporales, las cuales han permitido que el sujeto actor confiera a la mujer un espacio de poder al cual ella no puede acceder en la sexualidad. Como en el carnaval, el sujeto se ha despojado de su identidad y ha logrado que, por un instante, el ser inferior (en este caso la mujer, como en el carnaval, donde es usual ver a seres animalizados) adquiera una especie de «minuto de gloria» y consiga tener poder. En este doble carnaval; el carnaval del texto, el baile dentro de otro carnaval —el de la prisión—, el sujeto que enuncia es un hombre y es además quien establece la inversión de la norma entre la relación hombre-mujer y confiere voz a la mujer para luego quitársela. Esta performance carnavalesca es inaccesible para la mujer, quien ni en un territorio carnavalesco como éste, donde las reglas se rompen y se transgreden, le es permitido que tenga visibilidad temporal. Por el contrario, se hace legible por medio justamente de lo que la invisibiliza: su ilegilibilidad.
El análisis de estos 3 textos del discurso ambulante devela las convenciones pactadas en el imaginario social respecto 3 categorías de género: el homosexual, el macho y la mujer abyecta. Por un lado, lo masculino desmontado como la contraparte de lo homosexual en la representación popular del macho hiperbolizado; y por otro lado, la mujer como un ente invisible que sólo adquiere el poder que se le otorga desde un lugar y una voz masculina que la presenta y representa como un ser abyecto y cosificado.
Las tres formas de representación generan sujetos adheridos al discurso patriarcal que los sustenta y esclaviza tanto en la esfera privada como en la pública. De esta manera, las representaciones ambulantes diseminan ideologías que arman y reproducen identidades altamente estables, las cuáles ni en un espacio carnavalesco son posibles de transgredir.
* * *
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Notas
1 Los estudios culturales han proyectado el estudio de la literatura como un corpus eminentemente político y sujeto a variadas formas de prácticas verbales. Este concepto de literatura es aplicado a las distintas producciones dentro de la heterogeneidad cultural de América Latina y es ampliado, estudiado y visto incluso en la forma de representaciones orales populares.
2 J.L Austin distingue dentro de los actos de habla, el acto perlocutivo e ilocutivo. El primero es el acto que produce ciertos efectos como consecuencia de lo que se expresa. El acto ilocutivo es en sí mismo lo que se expresa. Aquí me estoy refiriendo al primero y al efecto que causa al interlocutor el ser llamado «maricón».
3 Según el diccionario de léxico sexual de Rodríguez Castelo, en el Perú, bailar significa también en la lengua popular, tener relaciones sexuales, copular.
4 El amor cortés, según Deyermond fue popular en la Edad Media como un concepto del amor tanto en lo social como en lo literario. Se caracterizaba por el trato idealizado a la mujer, como un ente perfecto y casi inalcanzable, además de expresar, el amante, su inferioridad y sumisión como un sirviente profesa a su amo.
5 Vich se refiere al lenguaje como medio de constitución del individuo, según la teoría Lacaniana. El sujeto, según Vich, en este ejemplo, es desmontado de su posición genérica y desjerarquizado en el lenguaje.
6 Conocer en el sentido bíblico significa copular.
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Bibliografía
Althusser, Louis. «Ideology and Ideological Apparatuses» en Lenin and Philosophy. New York: Monthly Review Press, 1971.
Austin, J.L. How to do Things with Words. Cambridge: Harvard UP, 1962.
Butler, Judith. Bodies that Matter. New York: Routledge, 1993.
---. On Linguistic Vulnerability. New York: Routledge, 1997.
Deyermond, A.D. The Middle Ages. Londres: Ernest Benn, 1971.
Eco, Umberto. «The Frames of Comic Freedom» en T.A. Sebeok (ed.), Carnival!. New York: Mouton Publishers, 1984.
Gramsci, Antonio. The Prison Notebooks. Trad. Quintin Hoare. New York: International, 1930.
Rodríguez-Castelo, Hernán. Léxico sexual ecuatoriano y latinoamericano. Quito: Ediciones Libri Mundi, 1979.
Vich, Víctor, El discurso de la calle. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú, 2001.
Zevallos, Juan. «La crítica de la representación en Habla la ciudad», en Osamayor 7 (2000): 13- 24.
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© 2006, María Fernández-Babineaux
Escriba a la autora: Maria_Babineaux@TAMU-Commerce.edu
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Friday, October 27, 2006
EL ARTE DEL SEXO ORAL
El ser humano siempre anda en busca de placer. Podemos percibirlo a través de todos nuestros sentidos y en diversas situaciones, como por ejemplo saboreando una comida deliciosa, viendo un bello paisaje, sintiendo la lluvia, en fin, el placer una sensación agradable, de bienestar, de felicidad. Nuestro cuerpo también es una fuente de placer. Ese placer tiende a aumentar a medida que lo conocemos mejor.
A través de la historia siempre se ha practicado y disfrutado del Sexo Oral de generación en generación. Nuestros antepasados, aunque lo practicaban consideraban que era algo antiestético, antihigiénico, inmoral y pecaminoso. Hoy día estos conceptos siguen vigentes; es una realidad y sin embargo lastimosamente hay que reconocer que un alto índice de personas, por no decir la mayoría, no conocen, ni disfrutan de lo que realmente significa el Sexo Oral.
El placer sexual no debe de limitarse solamente al pene, en el hombre y al clítoris, en la mujer. La geografía corporal está plagada de puntos que despiertan sensaciones voluptuosas con tan sólo acariciarlos. La cara interna de la piel humana está tachonada de conglomerados celulares que se denominan corpúsculos que son receptores hipersensibles al placer.
El cuerpo humano es un mundo de sensaciones y, por lo tanto, se debe incluir todo en cuanto de juegos amorosos se trata y así poder descubrir las zonas más sensibles a un beso, una caricia o al simple roce de la punta de la lengua. La piel humana es un inmenso órgano sensorial que, desde el punto de vista evolutivo, ha perdido prácticamente todo el pelo para aumentar notoriamente la sensibilidad, tanto a los toques fuertes, como a los sutiles.
La exquisita sensibilidad de la envoltura corporal viene determinada por más de 80.000 nervios ultrasensibles y los 65.000 algo menos perceptibles que se conectan con las capas internas de la piel. Estos puntos están distribuidos por todo el cuerpo y se concentran en las llamadas zonas erógenas las cuales son áreas o porciones de piel con gran receptividad sensitiva, que se activan al tacto de la lengua y envían mensajes sensuales en forma de impulsos eléctricos al sistema límbico, la sede central de las emociones y el sexo. A partir de ese instante, una serie de cascadas en reacciones químicas culminan con la excitación sexual. Las zonas erógenas son las que tenemos que descubrir y cultivar, una vez que esto ocurre basta con el solo roce para que se activen.
Carlos Alvarado
lamadre@costarricense.com
A través de la historia siempre se ha practicado y disfrutado del Sexo Oral de generación en generación. Nuestros antepasados, aunque lo practicaban consideraban que era algo antiestético, antihigiénico, inmoral y pecaminoso. Hoy día estos conceptos siguen vigentes; es una realidad y sin embargo lastimosamente hay que reconocer que un alto índice de personas, por no decir la mayoría, no conocen, ni disfrutan de lo que realmente significa el Sexo Oral.
El placer sexual no debe de limitarse solamente al pene, en el hombre y al clítoris, en la mujer. La geografía corporal está plagada de puntos que despiertan sensaciones voluptuosas con tan sólo acariciarlos. La cara interna de la piel humana está tachonada de conglomerados celulares que se denominan corpúsculos que son receptores hipersensibles al placer.
El cuerpo humano es un mundo de sensaciones y, por lo tanto, se debe incluir todo en cuanto de juegos amorosos se trata y así poder descubrir las zonas más sensibles a un beso, una caricia o al simple roce de la punta de la lengua. La piel humana es un inmenso órgano sensorial que, desde el punto de vista evolutivo, ha perdido prácticamente todo el pelo para aumentar notoriamente la sensibilidad, tanto a los toques fuertes, como a los sutiles.
La exquisita sensibilidad de la envoltura corporal viene determinada por más de 80.000 nervios ultrasensibles y los 65.000 algo menos perceptibles que se conectan con las capas internas de la piel. Estos puntos están distribuidos por todo el cuerpo y se concentran en las llamadas zonas erógenas las cuales son áreas o porciones de piel con gran receptividad sensitiva, que se activan al tacto de la lengua y envían mensajes sensuales en forma de impulsos eléctricos al sistema límbico, la sede central de las emociones y el sexo. A partir de ese instante, una serie de cascadas en reacciones químicas culminan con la excitación sexual. Las zonas erógenas son las que tenemos que descubrir y cultivar, una vez que esto ocurre basta con el solo roce para que se activen.
Carlos Alvarado
lamadre@costarricense.com
30 BUENAS RAZONES POR LAS QUE HAY QUE HACER EL AMOR
1.- El sexo es igual de benéfico que un tratamiento de belleza.
2.- Si se hace el amor de modo suave y relajado, se eliminan las probabilidades de sufrir dermatitis, erupciones y manchas cutáneas. Al sudar se limpian los poros y eso hace que la piel este saludable.
3.- Se queman alrededor de 560 calorías, el equivalente a 1 hora y media de ejercicio en bicicleta.
4.- Da un buen tono muscular a todo el cuerpo.
5.- Es una cura instantánea para la depresión leve. Hace circular la endorfina por toda la sangre, produciendo una agradable sensación de euforia y bienestar.
6.- El cuerpo sexualmente activo exuda unas sustancias llamadas feromonas que pueden volver loco a cualquiera.
7.- Un abrazo amoroso le ayudara a tener mas confianza en si mismo. Saber que alguien te desea será suficiente para que usted se quiera a sí mismo.
8.- Hacer el amor es el mejor tranquilizante del mundo.
9.- Besar a diario lo alejara del dentista. Besar estimula la saliva, que elimina partículas de comida en los dientes; también disminuye el nivel de acidez, lo que causa la caries.
10.- Practicando con regularidad el sexo mejorará la salud mental. Saca a relucir las emociones, incluso la risa; esta alivia el estrés, elimina el exceso de hormonas, como la adrenalina y le hace sentir eufórico pero calmado.
11.- Un frecuente contacto sexual le hará los labios mas besables, con mejor color y apariencia.
12.- Alivia el dolor de cabeza al relajar la tensión que constriñe los vasos sanguíneos cerebrales.
13.- Si padece insomnio, no hay nada como hacer el amor. Los cambios bioquímicas que ocurren durante el acto sexual provocan sueño inmediatamente.
14.- Es el mejor antídoto para la tensión nerviosa. Se le quitara el pánico y la ansiedad.
15.- Hacer el amor por lo menos una vez a la semana hará que esté menos irritable.
16.- Hacer el amor entabla una mejor comunicación con su pareja, reafirma su relación, le da equilibrio.
17.- Las noches de pasión mitigan la amenaza de problemas cardiacos.
18.- Hacer el amor alivia la artritis, mejora la circulación y aumenta los glóbulos rojos.
19.- Si hace el amor durante la mañana, lucirá estupendo todo el día.
20.- Los 'apretoncitos' alejan los peligros de envejecimiento y mejoran la memoria.
21.- La excitación produce que los músculos del estomago se pongan tensos; por lo que hacer el amor la hará reducir el abdomen.
22.- Una manera de eliminar las cremas para las arrugas, es haciendo el amor. Al aumentar la circulación sanguínea, se oxigena y se nutre la piel, lo que hace que se arrugue menos.
23.- La indigestión común se elimina con un feliz encuentro sexual.
24.- Para las venas varicosas no hay nada mejor que hacer el amor, lo que provoca que la sangre fluya inmediatamente a las extremidades.
25.- Nadie sabe a ciencia por que, pero la verdad es que hacer el amor ayuda al sistema inmunológico del cuerpo.
26.- No hay nada mejor que amar para lucir. Un abrazo y un beso hacen que se dilaten las pupilas y se sonroje el rostro y eso se refleja en el porte.
27.- Para el frío no hay nada como el sexo, inmediatamente le subirá la temperatura.
28.- Los abrazos y los besos reducen la estancia que un paciente requiere en un hospital.
29.- Las noches de pasión mejoran la comunicación verbal en la pareja. Les darán el valor para hablar sobre las cosas difíciles de la vida que afecten a ambos.
30.- El sexo le dará flexibilidad en las articulaciones y se moverá con mayor facilidad.
Ahora imagínate si lo haces con amor...
2.- Si se hace el amor de modo suave y relajado, se eliminan las probabilidades de sufrir dermatitis, erupciones y manchas cutáneas. Al sudar se limpian los poros y eso hace que la piel este saludable.
3.- Se queman alrededor de 560 calorías, el equivalente a 1 hora y media de ejercicio en bicicleta.
4.- Da un buen tono muscular a todo el cuerpo.
5.- Es una cura instantánea para la depresión leve. Hace circular la endorfina por toda la sangre, produciendo una agradable sensación de euforia y bienestar.
6.- El cuerpo sexualmente activo exuda unas sustancias llamadas feromonas que pueden volver loco a cualquiera.
7.- Un abrazo amoroso le ayudara a tener mas confianza en si mismo. Saber que alguien te desea será suficiente para que usted se quiera a sí mismo.
8.- Hacer el amor es el mejor tranquilizante del mundo.
9.- Besar a diario lo alejara del dentista. Besar estimula la saliva, que elimina partículas de comida en los dientes; también disminuye el nivel de acidez, lo que causa la caries.
10.- Practicando con regularidad el sexo mejorará la salud mental. Saca a relucir las emociones, incluso la risa; esta alivia el estrés, elimina el exceso de hormonas, como la adrenalina y le hace sentir eufórico pero calmado.
11.- Un frecuente contacto sexual le hará los labios mas besables, con mejor color y apariencia.
12.- Alivia el dolor de cabeza al relajar la tensión que constriñe los vasos sanguíneos cerebrales.
13.- Si padece insomnio, no hay nada como hacer el amor. Los cambios bioquímicas que ocurren durante el acto sexual provocan sueño inmediatamente.
14.- Es el mejor antídoto para la tensión nerviosa. Se le quitara el pánico y la ansiedad.
15.- Hacer el amor por lo menos una vez a la semana hará que esté menos irritable.
16.- Hacer el amor entabla una mejor comunicación con su pareja, reafirma su relación, le da equilibrio.
17.- Las noches de pasión mitigan la amenaza de problemas cardiacos.
18.- Hacer el amor alivia la artritis, mejora la circulación y aumenta los glóbulos rojos.
19.- Si hace el amor durante la mañana, lucirá estupendo todo el día.
20.- Los 'apretoncitos' alejan los peligros de envejecimiento y mejoran la memoria.
21.- La excitación produce que los músculos del estomago se pongan tensos; por lo que hacer el amor la hará reducir el abdomen.
22.- Una manera de eliminar las cremas para las arrugas, es haciendo el amor. Al aumentar la circulación sanguínea, se oxigena y se nutre la piel, lo que hace que se arrugue menos.
23.- La indigestión común se elimina con un feliz encuentro sexual.
24.- Para las venas varicosas no hay nada mejor que hacer el amor, lo que provoca que la sangre fluya inmediatamente a las extremidades.
25.- Nadie sabe a ciencia por que, pero la verdad es que hacer el amor ayuda al sistema inmunológico del cuerpo.
26.- No hay nada mejor que amar para lucir. Un abrazo y un beso hacen que se dilaten las pupilas y se sonroje el rostro y eso se refleja en el porte.
27.- Para el frío no hay nada como el sexo, inmediatamente le subirá la temperatura.
28.- Los abrazos y los besos reducen la estancia que un paciente requiere en un hospital.
29.- Las noches de pasión mejoran la comunicación verbal en la pareja. Les darán el valor para hablar sobre las cosas difíciles de la vida que afecten a ambos.
30.- El sexo le dará flexibilidad en las articulaciones y se moverá con mayor facilidad.
Ahora imagínate si lo haces con amor...
El Arte de Acariciar
Acariciar puede ser todo un arte. Es muy importante aprender a acariciar a otra persona y también saber dejarse acariciar por ella. Es éste un proceso con múltiples posibilidades, que no se debe concentrar únicamente en las zonas erógenas más conocidas. La piel dispone de muchas zonas sensibles que es necesario conocer para disfrutar de la riqueza de posibilidades que nos ofrece el contacto de dos cuerpos.
Proponemos a continuación una exploración manual y bucal de otro cuerpo, centrándonos en las zonas comunes de estimulación tanto en un cuerpo masculino como femenino.
Vamos, pues, a comenzar nuestro viaje corporal y lo haremos por la parte superior del cuerpo: el cabello. El estímulo del cuero cabelludo produce un relajación que resulta muy necesaria al comenzar cualquier tipo de contacto con otra persona. Si descendemos frontalmente, podemos aprovechar los nervios parasimpáticos de los párpados, que pueden estimularse con pequeños besos si los ojos de la pareja están cerrados. Un pequeño movimiento lateral y nos encontramos con otras zonas muy sensibles a la estimulación oral: el lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la parte posterior de la oreja. Más tarde, cuando nuestro recorrido corporal esté más avanzado y la temperatura corporal sea mayor, podremos incluso regresar a cualquiera de estos puntos, ya que aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual.
Y llegamos a una zona más convencional y conocida: la boca. La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce de otros labios. La lengua, por otra parte, puede utilizarse para jugar (acariciar, besuquear,...) zonas muy diferentes del cuerpo.
Prosiguiendo nuestro descenso, alcanzamos la nuca, el cuello y los hombros. Se pueden estimular estos puntos, también de especial sensibilidad, tanto con las manos como con la boca, pudiendo provocar auténticos escalofríos de placer en el receptor de estos afectos.
Desde los hombros, un descenso muy sugerente es el área de las axilas y la parte interna del antebrazo. Conviene ser lo suficientemente habilidoso como para estimular manualmente estas zonas sin producir los molestos cosquilleos. Y de aquí, la siguiente parada obligada es sin duda el pecho, que requiere una estimulación diferente si las caricias se dedican a un hombre o a una mujer. En todo caso, siempre son agradecidos los mordisqueos del pezón y los tocamientos en sentido circular.
Del otro lado, en la espalda, encontramos una serie de nervios, a ambos lados de la columna vertebral, muy sensibles al tacto, que pueden acariciarse en sentido ascendente o descendente.
Un descenso lógico nos conduce a la cintura y la cadera. Acariciar de forma suave estas zonas puede ser un preludio interesante antes de sumergirnos en las áreas más íntimas a las que nos aproximamos. Inmersos ya en ellas, conviene detenerse en el perineo, ya que esta zona, comprendida entre los órganos genitales y el ano, es muy sensible a la estimulación manual. Este último, el ano, está dotado de mucha sensibilidad, por lo que también es recomendable prodigarle las caricias y tocamientos que sean necesarios.
Proponemos a continuación una exploración manual y bucal de otro cuerpo, centrándonos en las zonas comunes de estimulación tanto en un cuerpo masculino como femenino.
Vamos, pues, a comenzar nuestro viaje corporal y lo haremos por la parte superior del cuerpo: el cabello. El estímulo del cuero cabelludo produce un relajación que resulta muy necesaria al comenzar cualquier tipo de contacto con otra persona. Si descendemos frontalmente, podemos aprovechar los nervios parasimpáticos de los párpados, que pueden estimularse con pequeños besos si los ojos de la pareja están cerrados. Un pequeño movimiento lateral y nos encontramos con otras zonas muy sensibles a la estimulación oral: el lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la parte posterior de la oreja. Más tarde, cuando nuestro recorrido corporal esté más avanzado y la temperatura corporal sea mayor, podremos incluso regresar a cualquiera de estos puntos, ya que aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual.
Y llegamos a una zona más convencional y conocida: la boca. La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce de otros labios. La lengua, por otra parte, puede utilizarse para jugar (acariciar, besuquear,...) zonas muy diferentes del cuerpo.
Prosiguiendo nuestro descenso, alcanzamos la nuca, el cuello y los hombros. Se pueden estimular estos puntos, también de especial sensibilidad, tanto con las manos como con la boca, pudiendo provocar auténticos escalofríos de placer en el receptor de estos afectos.
Desde los hombros, un descenso muy sugerente es el área de las axilas y la parte interna del antebrazo. Conviene ser lo suficientemente habilidoso como para estimular manualmente estas zonas sin producir los molestos cosquilleos. Y de aquí, la siguiente parada obligada es sin duda el pecho, que requiere una estimulación diferente si las caricias se dedican a un hombre o a una mujer. En todo caso, siempre son agradecidos los mordisqueos del pezón y los tocamientos en sentido circular.
Del otro lado, en la espalda, encontramos una serie de nervios, a ambos lados de la columna vertebral, muy sensibles al tacto, que pueden acariciarse en sentido ascendente o descendente.
Un descenso lógico nos conduce a la cintura y la cadera. Acariciar de forma suave estas zonas puede ser un preludio interesante antes de sumergirnos en las áreas más íntimas a las que nos aproximamos. Inmersos ya en ellas, conviene detenerse en el perineo, ya que esta zona, comprendida entre los órganos genitales y el ano, es muy sensible a la estimulación manual. Este último, el ano, está dotado de mucha sensibilidad, por lo que también es recomendable prodigarle las caricias y tocamientos que sean necesarios.
Chuparla... ¿con o sin condón?
Es una practica sexual muy frecuente entre hombres gays, pero ¿sabemos realmente si se puede realizar sin protección? La duda, sin reflexión, te agobia, propiciando situaciones de angustia y miedo.
Para saber que tan difundido estaba el tema, GayGuatemala.com realizó una encuesta online en la que los usuarios votaron que un 78% lo hace sin preservativo, mientras que un 21% toma la precaución de usarlo en el sexo oral.
Evaluar los riesgos es una tarea frecuente, que uno ejerce a diario casi sin darse cuenta. Una premisa de la masculinidad consiste al parecer en menospreciar los riesgos, si se espera obtener una compensación gratificante. Por lo tanto, podes valorar el placer oral y qué riesgos estás dispuesto a consentir para alcanzarlo. En el sexo oral entra al riesgo sólo quien pone la boca.
Chuparla sin protección puede traerte como consecuencia el hecho de contagiarte cualquier enfermedad o infección de transmisión sexual (ITS), como la Gonorrea, Clamidia, Sífilis, Hepatitis A, B o C.
La Gonorrea la causa una bacteria que afecta la uretra, la garganta o el ano. Se transmite a través del semen y otras secreciones. Por ejemplo, si alguien tiene gonorrea en la garganta y te la chupa, puede infectarte, y vos, a su vez transmitírsela a otro.
La Clamidia y uretritis no gonocócica (UNG) son infecciones de la uretra. Se contagian al mantener relaciones orales o anales sin protección con una persona infectada. Produce picores o dolor en las mañanas que por norma general, desaparece después de orinar.
La Sífilis es una enfermedad seria y de fácil contagio. La transmisión puede producirse por contacto en cualquiera de las practicas de sexo oral.
La Hepatitis A, B o C puede estar presente en cualquier tipo de relación sexual. Te infectas cuando las partículas de materia fecal de una persona enferma llegan a tu boca, ya sea a través del beso negro, de una felación o por juguetear con los dedos en el ano. Los tipos B y C se transmiten a través de fluidos corporales como el semen y la sangre. Solo podes vacunarte contra la hepatitis B. El VIH es de transmisión similar, usá preservativos para las penetraciones, eludí las felaciones si tenés heridas en la boca o el glande, aunque sean pequeñas. No permitas que eyaculen en tu boca.
De todas maneras, es bueno recordar que la infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es más fácil que se produzca en el sexo anal, luego sigue en el coito vaginal y luego en el oral (o bucal) nunca por besos de boca a boca. Una persona que ya está infectada debe cuidar que no entren más virus en su cuerpo pues podrían ser distintos a los que ya tiene y esto complicaría su tratamiento.
Algunos consejos sobre el preservativo a tener en cuenta:
Cada preservativo viene en un sobre individual con fecha de vencimiento. El envase no es traslúcido porque la exposición a la luz lo deteriora.
El momento correcto de utilizarlo es cuando el esperma o el líquido pre-eyaculatorio puede entrar en contacto con la boca, ano, mucosas o heridas. Colocarlo justo antes de entrar (o que él entre), nada de “puerteo” ni de “chupala un poquito primero”. El pene debe estar erecto. Colocar el preservativo sobre el pene (en el glande) apretando la punta del látex (reservorio para el esperma) para quitar el aire.
Debe ser utilizado una sólo por vez y luego descartado (por cada coito en cada cavidad y con cada persona). Si utilizas el mismo condón para entrar en dos personas los pones en riesgo de infecciones (tampoco dejes que te lo hagan a vos, debes insistir en el cambio de preservativo), si vas a entrar en dos lugares (ano+vagina, ano+boca) debes cambiar el preservativo para no arrastrar materia fecal que ponga en riesgo la salud de esa persona.
Retirarlo del pene antes que se pierda la erección, sosteniendo el condón mientras se retira el miembro, cuidando de no derramar esperma.
No uses el mismo preservativo para el sexo oral (o el bucal, como prefieras llamarlo) que para el sexo vaginal o anal (porque lo desgastaste y también le quitaste el lubricante) es mejor reemplazarlo por otro. Hay preservativos sin lubricante ni espermicida, ideales para el sexo oral (sin sabor desagradable).
Para mantener sexo oral anal (beso negro) se puede recurrir también al campo de látex, éste se puede hacer cortando a lo largo un preservativo o con el papel film que se usa para envolver alimentos. Te preserva (si sos quien pone la boca) de la Hepatitis A, de otras infecciones o de parásitos, etc.
El preservativo tiene un derecho y un revés, por lo tanto si el preservativo estuvo en contacto con la punta del pene del lado por el que no se desliza, debe ser descartado, el lado que entraría en contacto con la vagina, boca o ano, ya estuvo en contacto con el líquido pre-eyaculatorio y éste puede estar infectado.
En el caso de eyacular sobra la cara (o recibirla en tu cara) debes tener cuidado con los ojos (cerralos) pues la mucosa es permeable a la infección.
Si estás con alguien que se niega a usar preservativo recuerda que podes decirle que no estás dispuesto o podes convencerlo hasta poniéndoselo con la boca (te lo recomendamos pues es muy audaz, sexy y placentero), recuerda quitarle el aire con los labios y no lastimarlo con tus dientes.
La información te va a resultar útil para efectuar una valoración de riesgos responsable. Eres tu el que decide, no solo que chupas, o que te chupen, sino también a quien, como y por qué lo hacés.
Fuente: SentidoG http://www.sentidog.com.ar
Para saber que tan difundido estaba el tema, GayGuatemala.com realizó una encuesta online en la que los usuarios votaron que un 78% lo hace sin preservativo, mientras que un 21% toma la precaución de usarlo en el sexo oral.
Evaluar los riesgos es una tarea frecuente, que uno ejerce a diario casi sin darse cuenta. Una premisa de la masculinidad consiste al parecer en menospreciar los riesgos, si se espera obtener una compensación gratificante. Por lo tanto, podes valorar el placer oral y qué riesgos estás dispuesto a consentir para alcanzarlo. En el sexo oral entra al riesgo sólo quien pone la boca.
Chuparla sin protección puede traerte como consecuencia el hecho de contagiarte cualquier enfermedad o infección de transmisión sexual (ITS), como la Gonorrea, Clamidia, Sífilis, Hepatitis A, B o C.
La Gonorrea la causa una bacteria que afecta la uretra, la garganta o el ano. Se transmite a través del semen y otras secreciones. Por ejemplo, si alguien tiene gonorrea en la garganta y te la chupa, puede infectarte, y vos, a su vez transmitírsela a otro.
La Clamidia y uretritis no gonocócica (UNG) son infecciones de la uretra. Se contagian al mantener relaciones orales o anales sin protección con una persona infectada. Produce picores o dolor en las mañanas que por norma general, desaparece después de orinar.
La Sífilis es una enfermedad seria y de fácil contagio. La transmisión puede producirse por contacto en cualquiera de las practicas de sexo oral.
La Hepatitis A, B o C puede estar presente en cualquier tipo de relación sexual. Te infectas cuando las partículas de materia fecal de una persona enferma llegan a tu boca, ya sea a través del beso negro, de una felación o por juguetear con los dedos en el ano. Los tipos B y C se transmiten a través de fluidos corporales como el semen y la sangre. Solo podes vacunarte contra la hepatitis B. El VIH es de transmisión similar, usá preservativos para las penetraciones, eludí las felaciones si tenés heridas en la boca o el glande, aunque sean pequeñas. No permitas que eyaculen en tu boca.
De todas maneras, es bueno recordar que la infección por VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es más fácil que se produzca en el sexo anal, luego sigue en el coito vaginal y luego en el oral (o bucal) nunca por besos de boca a boca. Una persona que ya está infectada debe cuidar que no entren más virus en su cuerpo pues podrían ser distintos a los que ya tiene y esto complicaría su tratamiento.
Algunos consejos sobre el preservativo a tener en cuenta:
Cada preservativo viene en un sobre individual con fecha de vencimiento. El envase no es traslúcido porque la exposición a la luz lo deteriora.
El momento correcto de utilizarlo es cuando el esperma o el líquido pre-eyaculatorio puede entrar en contacto con la boca, ano, mucosas o heridas. Colocarlo justo antes de entrar (o que él entre), nada de “puerteo” ni de “chupala un poquito primero”. El pene debe estar erecto. Colocar el preservativo sobre el pene (en el glande) apretando la punta del látex (reservorio para el esperma) para quitar el aire.
Debe ser utilizado una sólo por vez y luego descartado (por cada coito en cada cavidad y con cada persona). Si utilizas el mismo condón para entrar en dos personas los pones en riesgo de infecciones (tampoco dejes que te lo hagan a vos, debes insistir en el cambio de preservativo), si vas a entrar en dos lugares (ano+vagina, ano+boca) debes cambiar el preservativo para no arrastrar materia fecal que ponga en riesgo la salud de esa persona.
Retirarlo del pene antes que se pierda la erección, sosteniendo el condón mientras se retira el miembro, cuidando de no derramar esperma.
No uses el mismo preservativo para el sexo oral (o el bucal, como prefieras llamarlo) que para el sexo vaginal o anal (porque lo desgastaste y también le quitaste el lubricante) es mejor reemplazarlo por otro. Hay preservativos sin lubricante ni espermicida, ideales para el sexo oral (sin sabor desagradable).
Para mantener sexo oral anal (beso negro) se puede recurrir también al campo de látex, éste se puede hacer cortando a lo largo un preservativo o con el papel film que se usa para envolver alimentos. Te preserva (si sos quien pone la boca) de la Hepatitis A, de otras infecciones o de parásitos, etc.
El preservativo tiene un derecho y un revés, por lo tanto si el preservativo estuvo en contacto con la punta del pene del lado por el que no se desliza, debe ser descartado, el lado que entraría en contacto con la vagina, boca o ano, ya estuvo en contacto con el líquido pre-eyaculatorio y éste puede estar infectado.
En el caso de eyacular sobra la cara (o recibirla en tu cara) debes tener cuidado con los ojos (cerralos) pues la mucosa es permeable a la infección.
Si estás con alguien que se niega a usar preservativo recuerda que podes decirle que no estás dispuesto o podes convencerlo hasta poniéndoselo con la boca (te lo recomendamos pues es muy audaz, sexy y placentero), recuerda quitarle el aire con los labios y no lastimarlo con tus dientes.
La información te va a resultar útil para efectuar una valoración de riesgos responsable. Eres tu el que decide, no solo que chupas, o que te chupen, sino también a quien, como y por qué lo hacés.
Fuente: SentidoG http://www.sentidog.com.ar
Dudas sobre el sémen
1.- ¿Qué es el semen?
Se trata un liquido que producen las glándulas genitales del hombre, que contiene todos los elementos necesarios para la reproducción. El líquido seminal, es uno de los componentes del semen, protege a los espermatozoides que van suspendidos en él, para que su transito hasta el aparato reproductor femenino no presente riesgos de una disminución en su potencia fecundadora. Los espermatozoides son producidos por los testículos a partir de una célula indeterminada llamada espermogonias, que se dividen y crecen, transformándose primero en espermatozoides primarios y luego en espermatocitos secundarios, los que finalmente dan a lugar a los espermatozoides propiamente dicho. Estos, a su vez, transportados por el liquido seminal, eventualmente llegan a ponerse en contacto con el óvulo para iniciar el proceso de reproducción.
2.- ¿Dónde y como se produce el semen?
Este líquido es producido por tres glándulas diferentes. Poco antes de que los conductos deferentes se unan en la uretra, desembocan en ellos unas glándulas llamadas vesículas seminales, a traves de sus respectivos conductos. Mas adelante se encuentran las glándulas prostaticas (en el hombre están fusionadas, formando una sola glándula), que se sitúan alrededor de la uretra, a la altura de la unión de esta con la vejiga. La próstata segrega una parte del liquido que finalmente formará parte del sémen y se vuelve hacia la uretra a través de dos conjuntos de conductos cortos y delgados. Finalmente, en otro tramo de la uretra, en la base del tejido esponjoso del pene, hay un tercer par de pequeñas glándulas, llamadas glándulas de Cowper que proporcionan el último componente del liquido seminal. Este fluido seminal contiene elementos protectores para los espermatozoides, que los aíslan de los ácidos que normalmente se encuentran en la uretra y en aparato reproductor femenino; también contiene glucosa y fructosa, como sustratos para el metabolismo de los espermatozoides, así como otras sustancias que lubrican los pasajes a través de los cuales aquella se deslizan.
3.- ¿Es verdad que el sémen es bueno para la piel?
Diversas sustancias de origen orgánico lo son, como por ejemplo el semen o la placenta, en razón de su contenido proteínico y otros factores. Sin embargo, el semen humano no ha sido motivo todavía de una utilización industrializada de sus propiedades.
4.- ¿Qué gusto tiene el semen?
Es imposible dar una tipificaron del gusto del sémen, ya que ello depende en gran medida de la dieta y otros factores de índole personal del emisor. A grandes rasgos puede decirse que el semen se presenta como un liquido ligeramente viscoso, de temperatura un par de grados mayor que la temperatura del cuerpo, agridulce, con perfume que en mucho casos recuerdan vagamente a la menta y en otros a distintas savias de plantas frutales menos definidas. Esto se debe a que uno de los componentes del semen es la fructosa, un azúcar que se encuentra en al fruta, y a la presencia en mayor o menor proporción del ácido ascorbico, siempre presente en los cítricos y otras frutas frescas.
5.- ¿Que relación guarda el semen con el orgasmo masculino?
La eyaculación, es decir la emisión del semen, es una función separada del orgasmo. Puede producirse orgasmo sin eyaculación, así como eyaculación sin orgasmo, si bien ambos suelen producirse simultáneamente. El orgasmo consiste en la crisis y en el repentino alivio de la tensión sexual, que habitualmente va acompañada de la emisión de semen, pero también puede producirse lo que se llama orgasmo seco, es decir, alivio de la tensión sexual sin la emisión eyacuatoria.
6.- ¿Cuáles son los juegos eróticos en los que puede usarse el semen?
Son todos aquellos que la imaginación de los participantes dicte. Se puede usar el semen como lubricante para masajes eróticos. También se presta a juegos como el siguiente: practicar una felatio hasta producir una eyaculación, y de inmediato ofrecérselo al compañero en un beso cargado de semen. En las relaciones homosexuales masculinas es frecuente que uno de los dos practique la fellatio a otro hasta recibir la descarga seminal en la boca, para luego usarla como lubricante para penetrar analmente a su compañero.
7.- ¿La emisión de semen quita fuerza?
Afirmar tal cosa seria lo mismo que sostener que cualquier otro proceso orgánico, como la micción o la defecación, también quitan fuerza al organismo. La emisión de semen no es ni desgastaste ni energizante, aunque lo segundo es más posible que lo primero, sobre todo por razones psicológicas.
8.- ¿Si uno traga semen engorda?
Entre los componentes del sémen están la glucosa y algunas proteínas; sin embargo,la ingestión de semen difícilmente pueda producir aumento de peso. Para hacerlo habría que ingerir cantidades muy grandes cotidianamente; de otro modo, las cantidades ingeridas son ínfimas como para advertirse en el metabolismo de una persona.
9.- ¿Es posible la eyaculación sin la simultánea experimentación del orgasmo?
Si, es posible. Se trata de la llamada anhedonia eyacuatoria, es decir, ausencia de placer al eyacular. En otras palabras, es la falta del componente psicofisico del orgasmo en el momento de la emisión de semen. Este es un trastorno no muy frecuente, pero que suele aparecer cuando hay depresión psíquica o como secuela de un estrés de cualquier origen.
10.- ¿Es perverso jugar con el semen después de la eyaculación?
De ninguna manera puede hablarse de perversión. Son muchas las parejas que completan su satisfacción con juegos eróticos que incluyen la manipulación del sémen y aseguran que les resulta sumamente placentero. Suele ocurrir que el orgasmo masculino se produzca antes que el de la mujer. En estos casos, no es infrecuente que la descarga seminal la produzca el hombre sobre los pechos o abdomen de la mujer, sirviendo de esta manera como lubricante para un posterior masaje erótico que contribuirá a que la mujer arribe satisfactoriamente al orgasmo.
11.- ¿Cuáles son los motivos que pueden dificultar la emisión de semen?
Son muchos los factores que pueden contribuir a un cambio en las pautas de eyaculación de un individuo. Hay factores de orden físico y orgánico, y también hay factores psicológicos. Una buena cantidad de drogas (sedantes, alcohol, bloqueadores alfa, ansioliticos, somníferos y muchas otras), pueden provocar cambios eyacuatorios. También son causa de cambio en la emisión de semen algunas enfermedades como la diabetes y la esclerosis múltiple, y algunos procedimientos quirúrgicos. La emisión del semen puede verse del mismo modo entorpecida por la ansiedad, la fatiga o cambios no deseados en las pautas de conducta sexual. A veces, hasta un cambio en la hora del día o de la noche en que se suele habitualmente mantener relaciones sexuales puede alterar la omisión de semen. La edad también produce algunos cambios, sobre todo en a frecuencia de la emisión, ya que con el envejecimiento el organismo necesita más tiempo entre eyaculación y eyaculación para producir el semen suficiente.
12.- ¿Qué cantidad de semen se emite en una eyaculación promedio?
La cantidad promedio de semen que se emite en cada eyaculación esta en el orden de los 3 a 4 centilitros. Este promedio está sujeto a variaciones que dependen de factores talen como una prolongada continencia que con toda seguridad hacen que el volumen de lo eyaculado sea mayor. A la inversa, si se trata de una segunda eyaculación, producirá poco tiempo después de una primera emisión, puede verse sensiblemente reducida. La cantidad de liquido eyaculado también sufre variaciones que dependen de la edad y estado de salud.
13.- ¿ EI semen puede transmitir enfermedades?
Sí, y de dos maneras. Le puede transmitir enfermedades al embrión. Así es como se transmiten muchas enfermedades hereditarias. Además, ahora se sabe que el semen es uno de los transmisores del SIDA, tanto al embrión como a la pareja.
14.- ¿El semen es siempre blanco?
El color normal o habitual del semen es blancuzco, o directamente blanco lechoso. Si el liquido eyaculado presenta un color anaranjado o rojizo, puede estar indicando la presencia de sangre. Este fenómeno se conoce como hematospermia. Cualquier cambio en el color del fluido eyacuatorio debe ser prontamente informado a un profesional medico. Estos cambios de color rara vez son un problema en si mismos (muchos hombres presentan hematospermia durante años sin consecuencias seria), pero si pueden ser un síntoma de infección o de otros problemas en la próstata o en tracto urinario. La consulta con el urólogo es indicada en cualquiera de estos casos.
15.- ¿Es malo tragar semen?
Hasta el momento no hay indicación científica alguna que señale la peligrosidad de la ingestión del semen. Ninguno de sus componentes ofrece peligro alguno para la salud humana. Tampoco se han encontrado razones como para recomendar su consumo cotidiano. Las ventajas o desventajas de la ingestión de semen son en definitiva valoraciones de orden afectivo, psicológico y erótico propiamente dicho. La creencia de que si una mujer traga el semen puede quedar embarazada es totalmente infundada, y debe ser descartada.
16.- ¿Los impotentes carecen de semen?
No hay ninguna relación entre la impotencia y la carencia de semen, por mas queen algún caso especifico pueda darse una coincidencia entre estos factores. La impotencia obedece en la mayoría de los casos a causas psicológicas, que no tienen por que reflejarse en otros espectros físicos de la persona, y aun en el caso de que la impotencia se deba a causas físicas, esto no implica necesariamente que el enfermo se vera imposibilitado de producir semen.
17.- ¿Es verdad que el sémen con espermatozoides de un testículo produce varones, y el que lleva los del otro, mujeres?
No. El sexo del hijo depende de que en el embrión se hayan unido dos cromosomas X, en cuyo caso nacerá una mujer, o cromosoma X y otro Y, que darán vida a un varón. La fecundación se produce con espermatozoides provenientes de cualquier testículo.
18.- ¿Tiene el semen alguna utilización medicinal?
Investigadores del Instituto Max Planck, de Alemania, han informado que el semen contiene una sustancia que se cree que es un antibiótico tan poderoso como la penicilina. El investigador Karl Scheidt y el equipo que lo secunda en su labor en el instituto están revisando las cualidades de la plasmina seminal, una proteína que se encuentra en el semen, que destruye gérmenes tan poderosos como los estreptococos y un variado numero de bacterias que amenazan diversos aspectos de la salud humana. Experimentalmente, dicen los investigadores, la plasmina seminal parece destruir los gérmenes tan efectivamente como la penicilina, la estreptomicina y la tetraciclina.
19.- ¿Cuándo se deja de producir el semen?
Nunca. En el hombre sano, el semen no desaparece nunca. Puede disminuir la cantidad promedio, pero nunca llegar a la desaparición. El cuerpo continua produciendo todos los elementos que componen el fluido eyacuatorio a lo largo de toda la vida. Lo que sí puede reducirse hasta desaparecer es la posibilidad de que el semen sea capaz de fecundar, es decir, que no haya espermatozoides fértiles.
20.- La infertilidad del semen produce impotencia?
En ningún caso, salvo que el hecho de no ser fértil conduzca a un hombre a la impotencia por la presión psicológica y el desconocimiento de su propia sexualidad. No existe ninguna relación entre semen infértil e impotencia sexual.
21.- ¿Al eyacular, siempre el semen se proyecta fuera del pene?
Es posible que el semen sea eyaculado y vaya a parar dentro de la vejiga, en lugar de salir por el pene. Esto se conoce como eyaculación retrograda, o eyaculación seca. La uretra (el conducto interior del pene), lleva la orina desde la vejigas hacia el exterior. Este mismo conducto sirve para el pasaje del semen desde sus glándulas de origen (testículos, glándulas seminales, próstata, glándula de Cowper). Durante el orgasmo, las contracciones musculares empujan el semen para que salga por la uretra.
En ese momento, también se produce un cierre del esfínter que comunica la vejiga con la uretra. Si hay problemas que impidan el cierre de este esfínter, entonces el semen puede desviarse y llegar al interior de la vejiga. Por lo tanto, no llega a proyectarse en el exterior. Este trastorno suele presentarse después de intervenciones quirúrgicas en la pelvis baja, o de las grandes cirugías de próstata. También se ha descubierta en hombres que sufren de diabetes o de esclerosis múltiple. No hay evidencia de que este trastorno físico cause daño alguno a la salud del hombre, y el orgasmo no se ve afectado en absoluto por la eyaculación seca, aunque hay casos en que produce dolores. El inconveniente básico de esta afección es la no aparición del semen, y por consiguiente la imposibilidad de fecundar. El semen alojado en la vejiga es luego eliminado al mezclarse con la orina.
22.- ¿De qué está compuesto el semen?
El liquido seminal que transporta los espermatozoides en su viaje hacia los órganos reproductores femeninos para su contacto con los óvulos se compone básicamente de nitrógeno, ácido urico, fructosa (el azúcar de las frutas, que le da un sabor y un olor característico), fosforociclina, glucosa, sodio, clorido, amoniaco y ácido ascórbico (presente también en los cítricos).
Además, también puede presentar elementos como: ceniza, calcio, dióxido de carbono, colesterol y cretina. Esta composición del semen puede variar en cada persona.
23.- ¿Los excesos masturbatorios pueden tener como consecuencia la disminución de la producción de semen?
Si hay alguna relación entre la masturbación y la producción de semen, es mas bien la contraria a la enunciada en la pregunta, que no hace más que reflejar uno de los tantos antiguos e insostenibles mitos acerca de la sexualidad. Un organismo sano produce semen todo el tiempo, por lo que la descarga del mismo, sin importar su frecuencia, no hace mas que dar lugar a la producción de nuevo semen.
© Anonimo
Se trata un liquido que producen las glándulas genitales del hombre, que contiene todos los elementos necesarios para la reproducción. El líquido seminal, es uno de los componentes del semen, protege a los espermatozoides que van suspendidos en él, para que su transito hasta el aparato reproductor femenino no presente riesgos de una disminución en su potencia fecundadora. Los espermatozoides son producidos por los testículos a partir de una célula indeterminada llamada espermogonias, que se dividen y crecen, transformándose primero en espermatozoides primarios y luego en espermatocitos secundarios, los que finalmente dan a lugar a los espermatozoides propiamente dicho. Estos, a su vez, transportados por el liquido seminal, eventualmente llegan a ponerse en contacto con el óvulo para iniciar el proceso de reproducción.
2.- ¿Dónde y como se produce el semen?
Este líquido es producido por tres glándulas diferentes. Poco antes de que los conductos deferentes se unan en la uretra, desembocan en ellos unas glándulas llamadas vesículas seminales, a traves de sus respectivos conductos. Mas adelante se encuentran las glándulas prostaticas (en el hombre están fusionadas, formando una sola glándula), que se sitúan alrededor de la uretra, a la altura de la unión de esta con la vejiga. La próstata segrega una parte del liquido que finalmente formará parte del sémen y se vuelve hacia la uretra a través de dos conjuntos de conductos cortos y delgados. Finalmente, en otro tramo de la uretra, en la base del tejido esponjoso del pene, hay un tercer par de pequeñas glándulas, llamadas glándulas de Cowper que proporcionan el último componente del liquido seminal. Este fluido seminal contiene elementos protectores para los espermatozoides, que los aíslan de los ácidos que normalmente se encuentran en la uretra y en aparato reproductor femenino; también contiene glucosa y fructosa, como sustratos para el metabolismo de los espermatozoides, así como otras sustancias que lubrican los pasajes a través de los cuales aquella se deslizan.
3.- ¿Es verdad que el sémen es bueno para la piel?
Diversas sustancias de origen orgánico lo son, como por ejemplo el semen o la placenta, en razón de su contenido proteínico y otros factores. Sin embargo, el semen humano no ha sido motivo todavía de una utilización industrializada de sus propiedades.
4.- ¿Qué gusto tiene el semen?
Es imposible dar una tipificaron del gusto del sémen, ya que ello depende en gran medida de la dieta y otros factores de índole personal del emisor. A grandes rasgos puede decirse que el semen se presenta como un liquido ligeramente viscoso, de temperatura un par de grados mayor que la temperatura del cuerpo, agridulce, con perfume que en mucho casos recuerdan vagamente a la menta y en otros a distintas savias de plantas frutales menos definidas. Esto se debe a que uno de los componentes del semen es la fructosa, un azúcar que se encuentra en al fruta, y a la presencia en mayor o menor proporción del ácido ascorbico, siempre presente en los cítricos y otras frutas frescas.
5.- ¿Que relación guarda el semen con el orgasmo masculino?
La eyaculación, es decir la emisión del semen, es una función separada del orgasmo. Puede producirse orgasmo sin eyaculación, así como eyaculación sin orgasmo, si bien ambos suelen producirse simultáneamente. El orgasmo consiste en la crisis y en el repentino alivio de la tensión sexual, que habitualmente va acompañada de la emisión de semen, pero también puede producirse lo que se llama orgasmo seco, es decir, alivio de la tensión sexual sin la emisión eyacuatoria.
6.- ¿Cuáles son los juegos eróticos en los que puede usarse el semen?
Son todos aquellos que la imaginación de los participantes dicte. Se puede usar el semen como lubricante para masajes eróticos. También se presta a juegos como el siguiente: practicar una felatio hasta producir una eyaculación, y de inmediato ofrecérselo al compañero en un beso cargado de semen. En las relaciones homosexuales masculinas es frecuente que uno de los dos practique la fellatio a otro hasta recibir la descarga seminal en la boca, para luego usarla como lubricante para penetrar analmente a su compañero.
7.- ¿La emisión de semen quita fuerza?
Afirmar tal cosa seria lo mismo que sostener que cualquier otro proceso orgánico, como la micción o la defecación, también quitan fuerza al organismo. La emisión de semen no es ni desgastaste ni energizante, aunque lo segundo es más posible que lo primero, sobre todo por razones psicológicas.
8.- ¿Si uno traga semen engorda?
Entre los componentes del sémen están la glucosa y algunas proteínas; sin embargo,la ingestión de semen difícilmente pueda producir aumento de peso. Para hacerlo habría que ingerir cantidades muy grandes cotidianamente; de otro modo, las cantidades ingeridas son ínfimas como para advertirse en el metabolismo de una persona.
9.- ¿Es posible la eyaculación sin la simultánea experimentación del orgasmo?
Si, es posible. Se trata de la llamada anhedonia eyacuatoria, es decir, ausencia de placer al eyacular. En otras palabras, es la falta del componente psicofisico del orgasmo en el momento de la emisión de semen. Este es un trastorno no muy frecuente, pero que suele aparecer cuando hay depresión psíquica o como secuela de un estrés de cualquier origen.
10.- ¿Es perverso jugar con el semen después de la eyaculación?
De ninguna manera puede hablarse de perversión. Son muchas las parejas que completan su satisfacción con juegos eróticos que incluyen la manipulación del sémen y aseguran que les resulta sumamente placentero. Suele ocurrir que el orgasmo masculino se produzca antes que el de la mujer. En estos casos, no es infrecuente que la descarga seminal la produzca el hombre sobre los pechos o abdomen de la mujer, sirviendo de esta manera como lubricante para un posterior masaje erótico que contribuirá a que la mujer arribe satisfactoriamente al orgasmo.
11.- ¿Cuáles son los motivos que pueden dificultar la emisión de semen?
Son muchos los factores que pueden contribuir a un cambio en las pautas de eyaculación de un individuo. Hay factores de orden físico y orgánico, y también hay factores psicológicos. Una buena cantidad de drogas (sedantes, alcohol, bloqueadores alfa, ansioliticos, somníferos y muchas otras), pueden provocar cambios eyacuatorios. También son causa de cambio en la emisión de semen algunas enfermedades como la diabetes y la esclerosis múltiple, y algunos procedimientos quirúrgicos. La emisión del semen puede verse del mismo modo entorpecida por la ansiedad, la fatiga o cambios no deseados en las pautas de conducta sexual. A veces, hasta un cambio en la hora del día o de la noche en que se suele habitualmente mantener relaciones sexuales puede alterar la omisión de semen. La edad también produce algunos cambios, sobre todo en a frecuencia de la emisión, ya que con el envejecimiento el organismo necesita más tiempo entre eyaculación y eyaculación para producir el semen suficiente.
12.- ¿Qué cantidad de semen se emite en una eyaculación promedio?
La cantidad promedio de semen que se emite en cada eyaculación esta en el orden de los 3 a 4 centilitros. Este promedio está sujeto a variaciones que dependen de factores talen como una prolongada continencia que con toda seguridad hacen que el volumen de lo eyaculado sea mayor. A la inversa, si se trata de una segunda eyaculación, producirá poco tiempo después de una primera emisión, puede verse sensiblemente reducida. La cantidad de liquido eyaculado también sufre variaciones que dependen de la edad y estado de salud.
13.- ¿ EI semen puede transmitir enfermedades?
Sí, y de dos maneras. Le puede transmitir enfermedades al embrión. Así es como se transmiten muchas enfermedades hereditarias. Además, ahora se sabe que el semen es uno de los transmisores del SIDA, tanto al embrión como a la pareja.
14.- ¿El semen es siempre blanco?
El color normal o habitual del semen es blancuzco, o directamente blanco lechoso. Si el liquido eyaculado presenta un color anaranjado o rojizo, puede estar indicando la presencia de sangre. Este fenómeno se conoce como hematospermia. Cualquier cambio en el color del fluido eyacuatorio debe ser prontamente informado a un profesional medico. Estos cambios de color rara vez son un problema en si mismos (muchos hombres presentan hematospermia durante años sin consecuencias seria), pero si pueden ser un síntoma de infección o de otros problemas en la próstata o en tracto urinario. La consulta con el urólogo es indicada en cualquiera de estos casos.
15.- ¿Es malo tragar semen?
Hasta el momento no hay indicación científica alguna que señale la peligrosidad de la ingestión del semen. Ninguno de sus componentes ofrece peligro alguno para la salud humana. Tampoco se han encontrado razones como para recomendar su consumo cotidiano. Las ventajas o desventajas de la ingestión de semen son en definitiva valoraciones de orden afectivo, psicológico y erótico propiamente dicho. La creencia de que si una mujer traga el semen puede quedar embarazada es totalmente infundada, y debe ser descartada.
16.- ¿Los impotentes carecen de semen?
No hay ninguna relación entre la impotencia y la carencia de semen, por mas queen algún caso especifico pueda darse una coincidencia entre estos factores. La impotencia obedece en la mayoría de los casos a causas psicológicas, que no tienen por que reflejarse en otros espectros físicos de la persona, y aun en el caso de que la impotencia se deba a causas físicas, esto no implica necesariamente que el enfermo se vera imposibilitado de producir semen.
17.- ¿Es verdad que el sémen con espermatozoides de un testículo produce varones, y el que lleva los del otro, mujeres?
No. El sexo del hijo depende de que en el embrión se hayan unido dos cromosomas X, en cuyo caso nacerá una mujer, o cromosoma X y otro Y, que darán vida a un varón. La fecundación se produce con espermatozoides provenientes de cualquier testículo.
18.- ¿Tiene el semen alguna utilización medicinal?
Investigadores del Instituto Max Planck, de Alemania, han informado que el semen contiene una sustancia que se cree que es un antibiótico tan poderoso como la penicilina. El investigador Karl Scheidt y el equipo que lo secunda en su labor en el instituto están revisando las cualidades de la plasmina seminal, una proteína que se encuentra en el semen, que destruye gérmenes tan poderosos como los estreptococos y un variado numero de bacterias que amenazan diversos aspectos de la salud humana. Experimentalmente, dicen los investigadores, la plasmina seminal parece destruir los gérmenes tan efectivamente como la penicilina, la estreptomicina y la tetraciclina.
19.- ¿Cuándo se deja de producir el semen?
Nunca. En el hombre sano, el semen no desaparece nunca. Puede disminuir la cantidad promedio, pero nunca llegar a la desaparición. El cuerpo continua produciendo todos los elementos que componen el fluido eyacuatorio a lo largo de toda la vida. Lo que sí puede reducirse hasta desaparecer es la posibilidad de que el semen sea capaz de fecundar, es decir, que no haya espermatozoides fértiles.
20.- La infertilidad del semen produce impotencia?
En ningún caso, salvo que el hecho de no ser fértil conduzca a un hombre a la impotencia por la presión psicológica y el desconocimiento de su propia sexualidad. No existe ninguna relación entre semen infértil e impotencia sexual.
21.- ¿Al eyacular, siempre el semen se proyecta fuera del pene?
Es posible que el semen sea eyaculado y vaya a parar dentro de la vejiga, en lugar de salir por el pene. Esto se conoce como eyaculación retrograda, o eyaculación seca. La uretra (el conducto interior del pene), lleva la orina desde la vejigas hacia el exterior. Este mismo conducto sirve para el pasaje del semen desde sus glándulas de origen (testículos, glándulas seminales, próstata, glándula de Cowper). Durante el orgasmo, las contracciones musculares empujan el semen para que salga por la uretra.
En ese momento, también se produce un cierre del esfínter que comunica la vejiga con la uretra. Si hay problemas que impidan el cierre de este esfínter, entonces el semen puede desviarse y llegar al interior de la vejiga. Por lo tanto, no llega a proyectarse en el exterior. Este trastorno suele presentarse después de intervenciones quirúrgicas en la pelvis baja, o de las grandes cirugías de próstata. También se ha descubierta en hombres que sufren de diabetes o de esclerosis múltiple. No hay evidencia de que este trastorno físico cause daño alguno a la salud del hombre, y el orgasmo no se ve afectado en absoluto por la eyaculación seca, aunque hay casos en que produce dolores. El inconveniente básico de esta afección es la no aparición del semen, y por consiguiente la imposibilidad de fecundar. El semen alojado en la vejiga es luego eliminado al mezclarse con la orina.
22.- ¿De qué está compuesto el semen?
El liquido seminal que transporta los espermatozoides en su viaje hacia los órganos reproductores femeninos para su contacto con los óvulos se compone básicamente de nitrógeno, ácido urico, fructosa (el azúcar de las frutas, que le da un sabor y un olor característico), fosforociclina, glucosa, sodio, clorido, amoniaco y ácido ascórbico (presente también en los cítricos).
Además, también puede presentar elementos como: ceniza, calcio, dióxido de carbono, colesterol y cretina. Esta composición del semen puede variar en cada persona.
23.- ¿Los excesos masturbatorios pueden tener como consecuencia la disminución de la producción de semen?
Si hay alguna relación entre la masturbación y la producción de semen, es mas bien la contraria a la enunciada en la pregunta, que no hace más que reflejar uno de los tantos antiguos e insostenibles mitos acerca de la sexualidad. Un organismo sano produce semen todo el tiempo, por lo que la descarga del mismo, sin importar su frecuencia, no hace mas que dar lugar a la producción de nuevo semen.
© Anonimo
¿Existe la bisexualidad?
La bisexualidad es más fácil de demostrar en el sexo femenino que en el masculinoA unos les atraen las mujeres, a otros los hombres, y otros, si creemos a Sigmund Freud, al Dr. Alfred Kinsey y a millones de personas que se declaran bisexuales, sienten atracción por ambos sexos. Pero un nuevo estudio arroja dudas sobre si existe la verdadera bisexualidad, al menos en los varones. El estudio, de un equipo de psicólogos de Chicago y Toronto, da la razón a quienes desde hace tiempo dudan de que la bisexualidad sea una orientación sexual estable y específica.
En este estudio se midieron los patrones de excitación genital como respuesta a imágenes de hombres y mujeres. Y se descubrió que, en realidad, los hombres que se declaraban bisexuales se excitaban con uno de los dos sexos, normalmente con otros varones. El estudio es el más amplio de varias investigaciones recientes que indican que los varones que se declaran bisexuales (el 1,7%, según los cálculos) muestran patrones de atracción física considerablemente distintos de los deseos que manifiestan.
"La investigación sobre la orientación sexual se ha basado casi por completo en declaraciones, y éste es uno de los pocos estudios que utiliza medidas fisiológicas", afirma Lisa Diamong, profesora de psicología e identidad sexual en la Universidad de Utah (EE UU). La discrepancia entre lo que ocurre en la mente de las personas y lo que sucede en su cuerpo, dice, ofrece un galimatías "que los especialistas tienen ahora que deshacer, y que plantea la pregunta de a qué nos referimos cuando hablamos de deseo. Hemos supuesto que todo el mundo habla de lo mismo", añade, "pero tenemos pruebas de que no es así".
Otros investigadores que han visto el estudio, que se publicará en la revista Psychological Science, han dicho que habría que repetirlo con más hombres bisexuales antes de poder sacar conclusiones claras. A veces los deseos bisexuales son transitorios y siguen siendo poco conocidos. Hombres y mujeres también parecen diferir en la frecuencia de las atracciones bisexuales. "Lo último que queremos", comenta Randall Sell, profesor adjunto de ciencias sociomédicas en la Universidad de Columbia, "es que algún terapeuta empiece a decirles a los bisexuales que están equivocados, y que en realidad van camino de la homosexualidad". Y añade: "Aún no sabemos lo suficiente sobre orientación e identidad sexuales como para sacar estas conclusiones".
En el experimento, psicólogos de la Northwestern University y del Centro para la Adicción y la Salud Mental de Toronto reclutaron 101 varones jóvenes adultos: 33 se declararon bisexuales, 30 heterosexuales y 38 homosexuales. Los investigadores hicieron a los sujetos preguntas sobre sus deseos sexuales y calificaron su orientación sexual en una escala de 0 a 6, en la que 0 o 1 indica heterosexualidad y 5 o 6 indica homosexualidad. La bisexualidad se medía por las puntuaciones intermedias. Sentados solos en una sala, los varones veían después películas eróticas, algunas sólo con mujeres, otras sólo con hombres.
Usando un sensor para comprobar la excitación sexual, los investigadores encontraron que los homosexuales mostraban excitación ante las imágenes de hombres y poca excitación ante las imágenes de mujeres, y los heterosexuales mostraban excitación ante las imágenes de mujeres, pero no de hombres. Pero los varones que se declararon bisexuales no mostraban los patrones de excitación sexual congruentes con su supuesta atracción por ambos sexos. Por el contrario, tres cuartas partes de ellos experimentaban patrones de excitación similares a las de los homosexuales; el resto era indistinguible de los heterosexuales. "Independientemente de que los hombres fueran homosexuales, heterosexuales o bisexuales, mostraban aproximadamente cuatro veces más excitación" con un sexo que con el otro, afirmó Gerulf Rieger, principal autor del estudio, que está haciendo su doctorado sobre este tema en la Northwestern. Aunque la tercera parte de los varones de cada grupo no mostró una excitación significativa viendo las películas, su falta de respuesta no cambió los resultados, explica Rieger.
Al menos desde el siglo XIX los científicos de la conducta han percibido la atracción bisexual en hombres y mujeres y debaten su lugar en el desarrollo de la identidad sexual. Algunos, como Freud, concluyeron que los humanos son de naturaleza bisexual. En sus estudios de la década de 1940, Kinsey descubrió que muchos hombres casados y públicamente heterosexuales declaraban haber mantenido relaciones sexuales con otros hombres. "Los varones no representan dos poblaciones diferenciadas, heterosexuales y homosexuales", escribió Kinsey. "No hay que dividir el mundo en ovejas y cabras".
Algunos investigadores -y algunos bisexuales declarados- dicen que la técnica utilizada en el estudio para medir la excitación sexual es demasiado tosca para captar la riqueza -sensaciones eróticas, afecto, admiración- que constituye la atracción sexual. Las atracciones sociales y emotivas son elementos muy importantes de la atracción bisexual, opina Fritz Klein, sexólogo y autor de The bisexual option. "Afirmar, basándose en este estudio, que no existe la bisexualidad masculina es excederse, me parece a mí", dice Gilbert Herat, director del Centro Nacional de Recursos sobre Sexualidad, con sede en San Francisco. "Es posible que haya mucho menos de cierto en la bisexualidad masculina de lo que pensamos, pero, de ser así, ¿por qué hay tantas películas, novelas y programas de televisión en el mundo que tratan el tema? ¿Es fantasía colectiva, mera proyección? No creo".
El 1,5% de las mujeres estadounidenses se declara bisexual. Y la bisexualidad parece más fácil de demostrar en el sexo femenino. Un estudio publicado el pasado noviembre por el mismo equipo llegó a la conclusión de que la mayoría de las mujeres que afirmaban ser bisexuales mostraban excitación ante hombres y mujeres. Aunque sólo un pequeño número de mujeres se declaraba bisexual, Bailey cree que la excitación bisexual tal vez sea la norma.
A mediados de la década de1990, Diamond escogió un grupo de 90 mujeres en desfiles del orgullo gay, congresos de especialistas sobre cuestiones de género y otros ámbitos. La mitad de las mujeres se declararon lesbianas, un tercio se consideraba bisexual y el resto no definió su orientación sexual. "La mayoría parece inclinarse hacia un lado o hacia otro, pero eso no les impide mantener una relación con el sexo no preferido", declara. "A una pueden interesarle principalmente las mujeres, pero bueno, el repartidor de pizzas está realmente bueno, ¿y qué se le va a hacer?". Y añade: "Hay muchísimo movimiento y flexibilidad. El hecho es que hay muy poca investigación en esta área, y mucho que aprender".
En este estudio se midieron los patrones de excitación genital como respuesta a imágenes de hombres y mujeres. Y se descubrió que, en realidad, los hombres que se declaraban bisexuales se excitaban con uno de los dos sexos, normalmente con otros varones. El estudio es el más amplio de varias investigaciones recientes que indican que los varones que se declaran bisexuales (el 1,7%, según los cálculos) muestran patrones de atracción física considerablemente distintos de los deseos que manifiestan.
"La investigación sobre la orientación sexual se ha basado casi por completo en declaraciones, y éste es uno de los pocos estudios que utiliza medidas fisiológicas", afirma Lisa Diamong, profesora de psicología e identidad sexual en la Universidad de Utah (EE UU). La discrepancia entre lo que ocurre en la mente de las personas y lo que sucede en su cuerpo, dice, ofrece un galimatías "que los especialistas tienen ahora que deshacer, y que plantea la pregunta de a qué nos referimos cuando hablamos de deseo. Hemos supuesto que todo el mundo habla de lo mismo", añade, "pero tenemos pruebas de que no es así".
Otros investigadores que han visto el estudio, que se publicará en la revista Psychological Science, han dicho que habría que repetirlo con más hombres bisexuales antes de poder sacar conclusiones claras. A veces los deseos bisexuales son transitorios y siguen siendo poco conocidos. Hombres y mujeres también parecen diferir en la frecuencia de las atracciones bisexuales. "Lo último que queremos", comenta Randall Sell, profesor adjunto de ciencias sociomédicas en la Universidad de Columbia, "es que algún terapeuta empiece a decirles a los bisexuales que están equivocados, y que en realidad van camino de la homosexualidad". Y añade: "Aún no sabemos lo suficiente sobre orientación e identidad sexuales como para sacar estas conclusiones".
En el experimento, psicólogos de la Northwestern University y del Centro para la Adicción y la Salud Mental de Toronto reclutaron 101 varones jóvenes adultos: 33 se declararon bisexuales, 30 heterosexuales y 38 homosexuales. Los investigadores hicieron a los sujetos preguntas sobre sus deseos sexuales y calificaron su orientación sexual en una escala de 0 a 6, en la que 0 o 1 indica heterosexualidad y 5 o 6 indica homosexualidad. La bisexualidad se medía por las puntuaciones intermedias. Sentados solos en una sala, los varones veían después películas eróticas, algunas sólo con mujeres, otras sólo con hombres.
Usando un sensor para comprobar la excitación sexual, los investigadores encontraron que los homosexuales mostraban excitación ante las imágenes de hombres y poca excitación ante las imágenes de mujeres, y los heterosexuales mostraban excitación ante las imágenes de mujeres, pero no de hombres. Pero los varones que se declararon bisexuales no mostraban los patrones de excitación sexual congruentes con su supuesta atracción por ambos sexos. Por el contrario, tres cuartas partes de ellos experimentaban patrones de excitación similares a las de los homosexuales; el resto era indistinguible de los heterosexuales. "Independientemente de que los hombres fueran homosexuales, heterosexuales o bisexuales, mostraban aproximadamente cuatro veces más excitación" con un sexo que con el otro, afirmó Gerulf Rieger, principal autor del estudio, que está haciendo su doctorado sobre este tema en la Northwestern. Aunque la tercera parte de los varones de cada grupo no mostró una excitación significativa viendo las películas, su falta de respuesta no cambió los resultados, explica Rieger.
Al menos desde el siglo XIX los científicos de la conducta han percibido la atracción bisexual en hombres y mujeres y debaten su lugar en el desarrollo de la identidad sexual. Algunos, como Freud, concluyeron que los humanos son de naturaleza bisexual. En sus estudios de la década de 1940, Kinsey descubrió que muchos hombres casados y públicamente heterosexuales declaraban haber mantenido relaciones sexuales con otros hombres. "Los varones no representan dos poblaciones diferenciadas, heterosexuales y homosexuales", escribió Kinsey. "No hay que dividir el mundo en ovejas y cabras".
Algunos investigadores -y algunos bisexuales declarados- dicen que la técnica utilizada en el estudio para medir la excitación sexual es demasiado tosca para captar la riqueza -sensaciones eróticas, afecto, admiración- que constituye la atracción sexual. Las atracciones sociales y emotivas son elementos muy importantes de la atracción bisexual, opina Fritz Klein, sexólogo y autor de The bisexual option. "Afirmar, basándose en este estudio, que no existe la bisexualidad masculina es excederse, me parece a mí", dice Gilbert Herat, director del Centro Nacional de Recursos sobre Sexualidad, con sede en San Francisco. "Es posible que haya mucho menos de cierto en la bisexualidad masculina de lo que pensamos, pero, de ser así, ¿por qué hay tantas películas, novelas y programas de televisión en el mundo que tratan el tema? ¿Es fantasía colectiva, mera proyección? No creo".
El 1,5% de las mujeres estadounidenses se declara bisexual. Y la bisexualidad parece más fácil de demostrar en el sexo femenino. Un estudio publicado el pasado noviembre por el mismo equipo llegó a la conclusión de que la mayoría de las mujeres que afirmaban ser bisexuales mostraban excitación ante hombres y mujeres. Aunque sólo un pequeño número de mujeres se declaraba bisexual, Bailey cree que la excitación bisexual tal vez sea la norma.
A mediados de la década de1990, Diamond escogió un grupo de 90 mujeres en desfiles del orgullo gay, congresos de especialistas sobre cuestiones de género y otros ámbitos. La mitad de las mujeres se declararon lesbianas, un tercio se consideraba bisexual y el resto no definió su orientación sexual. "La mayoría parece inclinarse hacia un lado o hacia otro, pero eso no les impide mantener una relación con el sexo no preferido", declara. "A una pueden interesarle principalmente las mujeres, pero bueno, el repartidor de pizzas está realmente bueno, ¿y qué se le va a hacer?". Y añade: "Hay muchísimo movimiento y flexibilidad. El hecho es que hay muy poca investigación en esta área, y mucho que aprender".
EL TRAnsGENERISMO Y EL TRAnsVESTISMO - Gina Alva
LA REVOLUCION DEL GENERO
Por Gina ALva
¿ Un camino a la TRANS SEXUALIDAD ?
o a la Libertad de Identidad
Gracias Clarita por tu magnífico e invalorable aporte a mi formación.
¿Por que existen seres humanos en los que no concuerda el sexo biológico con su comportamiento ?
¿Por que hay registros históricos de hombres y mujeres que viven emulando el sexo opuesto ?
¿Por que en la cultura occidental se rechaza a estas personas y como termina el rechazo ?
¿Cual es la nueva actitud de las doctrinas religiosas frente al Transgenerismo, al Travestismo y a la Transexualidad ?
¿Es meramente fetichista quien se viste con la ropa del sexo opuesto ?
Por que, por que, que ....
Estas y otras muchas preguntas sobre el comportamiento humano se están respondiendo poco a poco. desde hace solo 30 años, cuando ya hemos cumplido cerca de 100,000 años como Homo Sapiens. La sola cercanía al nuevo milenio estaba generando un ansia de aclarar aspectos varios del comportamiento humano, como nunca antes se había visto.
En los últimos 50 años se han dado varias revoluciones culturales que han movido a la humanidad como nunca. Según los astrólogos, en 1948 se inició la era de Acuario, la era del amor. Según los hinduistas más connotados, en la década del 50 empezó la reconstrucción del ser humano preparándolo para el nuevo milenio, en esa misma década se inició la revolución cibernética que vivimos, las comunicaciones dieron un vuelco que aún no somos capaces de evaluar y cuyo futuro es imposible de predecir. En la década del 60 se pusieron en práctica las teorías derivadas del pensamiento filosófico de Marcusse y el mundo se afectó como nunca antes, en esa época los líderes religiosos se confundieron, abrieron las puertas de las doctrinas y se desató el fundamentalismo doctrinario como refugio a las mentes menos lúcidas, actitud que está desapareciendo frente a la difusión y comprensión de las raíces filosóficas de las doctrinas más importantes de la humanidad.
Poco a poco se respira más libertad, más respeto por la realidad de cada quién y mayor comprensión de cada cual. Todo esto esta siendo cimentado en el mágico concepto del amor, en sus múltiples facetas. Se está reconstruyendo un ser humano capaz de entender su mundo, de cuidarlo, de reconocer sus sentimientos como válidos y de usarlos como fuerza constructora.
Es cierto que todavía existe la violencia, existen los seres débiles y manejables por hábiles manipuladores que los llevan a la auto-destrucción; esto y más es cierto, pero también es cierto que cada vez son los menos, suenan fuerte pero hueco. También existe el "Stablishment" o sociedad "Bienpensante", tradicional y renuente al cambio que poco a poco se va remodelando tratando de mantener sus viejos privilegios pero que en el camino se va diluyendo frente a la nueva fuerza, la fuerza del conocimiento, la fuerza del reconocimiento, la fuerza de la curiosidad, la fuerza de la imaginación, la fuerza de la voluntad de ser cada vez mas humanos, la fuerza de la belleza en cualquier forma, la fuerza de la expresión libre y finalmente, la gran fuerza constructora la fuerza del amor.
EN MATERIA
Lo que aqui se afirma, es un punto de vista que puede resultar polémico, tanto para la sociedad "bienpensante" como para la creciente comunidad trans en general, y que ?. Sin embargo, como persona que vivió una oscilación de sentimientos y sensibilidad entre lo "masculino" y lo "femenino", me siento con la calificación necesaria como para expresarme por experiencia, y cuando menos ofrecer unas reflexiones que espero criticarán con lucidez.
He leído varios libros y ensayos de la célebre Virginia Prince y algunas de sus declaraciones en que, cuando le preguntan si es hombre o mujer, responde que "hombre o mujer es algo que se forma entre las piernas, pero lo que realmente se es, surge entre las orejas, en el cerebro". Para mí esta es una declaración importante, porque precisamente son posibles tantas respuestas, que por ello se demuestra la subjetividad del tema. Incluso las nociones biológicas de hombre y mujer son difusas: una escala de variables, más que una dicotomía excluyente.
ENTRE LAS OREJAS
De aquí en adelante voy a escribir sobre 'lo que hay entre las orejas', es decir del Género. Hasta donde percibo en el mundo actual, hay una actitud por lo menos "evolucionaria" como diría Proust. Esta actitud debe ser reforzada con análisis rigurosos incluso de temas casi subjetivos, temas como son el género, la culpa, la expresión, la sensibilidad, y tantos otros.
Coincido con otros autores en que el género en su conjunto es un concepto discriminador, un medio de aprovechamiento social por el hecho de atribuir determinadas conductas, roles socio culturales y formas de expresión personal a cada sexo biológico (Roles a cada sexo biológico conforman el género de cada sexo).
Muchos se han referido al abuso del hombre sobre la mujer como el origen de tantas de esas diferencias que se manifiestan en el género. Es así que para la mujer, el vestir pantalones y dejar el brassiere, ha connotado su equiparación al estatus ejecutivo del hombre, un pequeño signo de su revolución frente al machismo, mientras que para el hombre sigue siendo tabú el vestir faldas, pues todavía significa la pérdida de poder, la pérdida socio económica y por tanto personal, es decir, rebajarse a la segunda clase humana de los machistas, la mujer.
También creo que cada ser humano ha experimentado incontables experiencias físicas en variadas formas de comportamiento. Hemos sido hombre y mujer en repetidas ocasiones y como trabajo en computadoras, me gusta plantear esto con una metáfora de actualidad, la mente como software (Programa ) y el cuerpo como hardware ( Equipo ).
Al gestarse un cuerpo o equipo de un sexo genético determinado, se produce una primera carga del programa necesario para funcionar en él. Esto es, el cuerpo que ya posee su propia memoria genética y una serie de programas de arranque básicos, llama a los contenidos del vasto espíritu de ese ser, que le son necesarios para funcionar a pleno rendimiento, es decir incrementa su registro o memoria genética de habilidades y gama de experiencias acumuladas por milenios como hombre o mujer, según el caso.
Con este primer filtrado a partir del total de las vivencias que el espíritu y los genes guardan de muchas existencias ( herencia genética y/o espiritual según se crea ), se produce una importante condición natural o instintiva de género. Cabe decir aquí que no todas las personas poseen los mismos registros, con lo cual se dan infinidad de variaciones de formas de ser masculinas o femeninas en esta etapa. Hoy ya sabemos que en un saludable cuerpo masculino puede nacer un saludable cerebro femenino producto de variaciones hormonales en los estadios tempranos de la gestación. Sucede en muchos casos que, en el breve lapso de vida infantil, el software básico y el accesorio o inducido que se descarga sobre el ser físico, no es solamente el correspondiente a su forma biológica; no importa la razón si no el hecho real. Si los filtros de nacimiento lo permiten, se forma en el bebé, lo que yo llamo bigenerismo o transgenerismo, que se graba con fuego en su ser. Estoy convencida que el siguiente filtrado, ocurre con la educación inicial y la socialización.
En los seres que ya tenemos grabado el bigenerismo, sin importar la causa, se prolongan y extienden esas diferencias de comportamiento instintivo que el cuerpo ha seleccionado de la memoria profunda y del espíritu.
Salvo en contados y benditos casos en que las cosas se reconocen a tiempo y hay alguien con la suficiente sensibilidad para no provocar un terrible conflicto, la educación inicial, intenta reprogramar a la persona, dándole una justificación intelectual y una normalización de acuerdo a sus genitales, se pierde entonces por tiempo indeterminado la libertad, la frescura y la espontaneidad de la multifacética manifestación humana, para caer en la trampa conceptual que atenaza esa misma capacidad creativa del ser. En lugar de admirarnos de la variedad con que el ser humano es capaz de expresarse, decidimos que debe conformarse a determinados patrones de realización de su personalidad atentando contra el derecho humano fundamental de SER.
Hasta aquí, me he permitido postular dos orígenes en la formación del género para cada ser. Uno genético/hormonal/espiritual y otro social.
El primero se remonta por supuesto a condicionamientos impresos en la memoria genética. Luego no quiero decir que esa información genética sea pura o santa; sólo digo que es un patrimonio del individuo, igual que el espíritu con el que desciende, previo a toda ulterior manipulación por su entorno. El segundo fundamento es la institucionalización colectiva de lo que aparece primero como manifestación biológica individual, y por tanto un establecimiento que obliga a la adaptación, cohibiendo a la persona y reduciendo su potencial.
Se entiende que la compleja biología del instinto reproductor haya producido una serie de códigos de cortejo y atracción mutua, que en el caso humano conllevan una vasta sofisticación cultural. Sin embargo, el problema ha surgido cuando hemos permitido al pensamiento generalizar y decretar sobre ese funcionamiento instintivo y sus sobre-derivaciones en los planos culturales del ser. Este acto resulta tremendamente opresivo para quienes se apartan del centro del espectro, de la gran masa, de la norma, para aquellos que rozan los límites arbitrariamente fabricados y establecidos o sencillamente los rompen.
Insisto de nuevo. El género como enseñanza de socialización es un crimen contra el ser humano y su potencial creador, así como un medio de manejo socio económico y discriminador, y finalmente por lo menos, es una reducción a la mitad, de las cualidades que como seres espirituales todos poseemos inherentemente, para cuyo uso y actualización en la vida física somos la única autoridad.
Una de las consecuencias, ( por lo que he dicho que este enfoque podía resultar polémico ), ocurre cuando aquellas personas que han descargado un software femenino mientras tienen un cuerpo masculino, se ven compelidas por el stablishment a "encajar" o "reajustar" ambas condiciones, cambiando el hardware o cuerpo, en lugar de descargar el software restante/latente o de aceptarse de esa forma atípica.
Porque la normativa de género es absurda y rígida, en vez de comprender que esos comportamientos y expresiones femeninas ( o masculinas ) son patrimonio espiritual de todo ser humano y permitir su uso y disfrute para el individuo que las ha recibido o actualizado en su existencia presente, dejándole a él/ella la libertad y la responsabilidad de asumir su vida de la forma que desee, se ha determinado que el sexo biológico es indisociable de ciertas condiciones y cualidades de personalidad y que cuando no hay correspondencia, eso es una malformación o una patología.
Este razonamiento ignominioso lleva a muchos 'in extremis' a quitarse la vida como única salida, especialmente por parte de un individuo altamente socializado, que busca autoaceptación y aceptación social.
El hombre femenino y el hombre masculino/femenino, bigenérico, travestí, es candidato en nuestra sociedad dicotómica a transexual; recibe el "alimento" social de que sus maneras son propias de la mujer biológica (premisa falsa, pues él mismo es la prueba), y que por tanto o su mente o su cuerpo están desajustados, son erróneos. Puesto que muchas veces al individuo en cuestión le resulta imposible pensarse a sí mismo de otra forma, o crearse una identidad subjetiva diferente (al menos sin la ayuda de un facilitador espiritual que le muestre que simplemente su espíritu ha descargado o liberado esa parte de su enorme memoria evolutiva), y puesto que el establishment médico-social no diagnostica ni trata de otra forma el asunto, esta persona concluye que es su cuerpo el que está mal construido, que la naturaleza se ha equivocado dándole el sexo inapropiado y reajusta esta condición (Ojo, esto solo es posible en este siglo, ¡ como habrán sufrido antes !). El hombre femenino sufre además, una segunda y traumática socialización de género (doble en su caso: forzada la masculina, ansiada la femenina).
Debido a la atribución normativa de " sexo igual a género " y viceversa, va recibiendo todos esos mensajes culpabilizadores sobre su espontanea forma femenina de ser, y todos esos decretos y generalizaciones sobre cómo debe manifestarse un hombre biológico. A la vez, él mismo va también asimilando e imitando las fabricaciones socio-culturales sobre el género femenino, al cual instintivamente se ha identificado desde el comienzo, adquiriendo también (furtivamente muchas veces) esas destrezas de socialización personal, sin darse cuenta de que está copiando unos roles y formas que sostienen implícitamente el esquema de discriminación que precisamente le está sometiendo como ser humano, sin advertir que está aceptando el mismísimo tinglado socio-cultural de género que ha hecho de él, un ser en conflicto interno.
El mal no se ha producido por haber sido forzado a asumir una caracterización determinada (masculina) o por no permitírsele desarrollar otra (femenina), sino por haberle tendido la trampa conceptual según la cual se pertenece a una ( y una sola ) de esas categorías según el sexo genital, trampa en la que casi siempre se cae, independientemente de si se asume gustosamente o se sufre la norma. En el caso del hombre femenino, al creer en este concepto de género, tenderá hacia la transexualidad espiritual, en lugar de hacia la autoaceptación de su maravillosa singularidad y puede perder espiritualmente la mitad masculina de su ser.
Veremos mas adelante que la transexualidad física es deseable y celebrable, lo que no es admisible es verse atrapado en la polaridad genérica, " Sexo igual a Género ".
EL EMPUJON CULTURAL
El hombre con doble software natural (masculino y femenino), al ser empujado culturalmente a que "género y sexo van unidos", deberá crear una personalidad alternativa de mujer biológica para vestir su inmensa sensibilidad femenina; lógicamente desarrollará el arte del travestismo. Por supuesto, hay un "continuum" entre travestismo y transexualidad espiritual y hasta la parcialmente o totalmente física, o la posibilidad de mutar de la primera a la segunda condición física, todo en dependencia de los cambios de influencia del propio potencial masculino y femenino, es decir, según qué programa de género social tome el mando en el cerebro del individuo en una fase determinada de su vida, generalmente al comienzo de ella y también en función de la violencia socio cultural del medio en que se desarrolla.
El concepto de género que hay que extirpar de la mentalidad colectiva, es tanto la correspondencia unívoca de sexo y personalidad, como la generalización impositiva de los caracteres de personalidad (llamada socialización) en unos lineamientos standard para cada sexo, que no son otra cosa que la extensión o prolongación cultural de conductas individuales naturales, posteriormente elaboradas por el pensamiento humano; clasificadas, y devueltas totalitariamente a los individuos, para su adaptación colectiva dentro de ellas.
Todo el problema se retrotrae a la cuestión bioética sobre la sexualidad como medio reproductivo o medio de gozo. Si como pretenden algunas religiones, la sexualidad es solamente un medio de reproducción de la especie, entonces la homosexualidad como preferencia y toda variación de género como expresión es una aberración. Si en cambio aceptamos la homosexualidad como una alternativa del potencial humano para disfrutar del amor, del afecto y del placer sexual, independientemente de los poderes reproductivos del hombre y la mujer, y quizás como expresiones de una vasta amplitud de recursos y experimentos evolutivos de la especie ( quién puede asegurar que un día no seamos todos hermafroditas ), entonces tenemos también que aceptar el bigenerismo o el transgenerismo, pues son igualmente expresiones humanas divergentes del consensuado metalenguaje reproductor de la especie, basado en la diferenciación de los dos sexos.
Quizás los códigos culturales de cortejo y atracción mutua entre los seres macho y hembra de la especie humana, vayan a reformularse a la luz de la integración social del colectivo transgenerista o bigenerista heterosexual y homosexual, pues evidentemente las relaciones afectivo-sexuales no van a poder basarse mucho más, en las actuales premisas de diferenciación estética y personal, en la medida que los derechos de autoexpresión individual y de realización social, tanto del hombre como de la mujer biológicos, alcancen su plenitud, con la autoridad sobre su propia herencia genético espiritual.
Ecuación resumen:
Sexo psicológico = identidad de género, autosubjetiva, mental.
Sexo/género socio cultural = apariencia, rol social, comportamiento.
Sexo físico = anatomía, biología.
Es importante pues, aceptar la necesidad de deconstruir el Género Socio-Cultural, de manera que no persista la generalización-colectivización que afirma: "determinadas formas y roles corresponden a determinado sexo".
Hay que insistir en recuperar la libertad de construir individualmente la personalidad y el género, y generar espontaneas comunidades sociales o virtuales de género, no superimpuestas por una normativa.
LA LEY DEL GENERO
La Ley del Género es una ley medioeval dura. Reza:
" Los infractores serán castrados ".
Cualquiera que se aparta del esquema bipolar que identifica sexo y personalidad, es presionado psicológicamente hasta que inclusive, rinde su vida mediante el suicidio, en un acto de sumisión perfecta a la sociedad. La policía judicial del género somos todos, incluso las víctimas.
Los sancionadores dicen al ambiguo, al transgresor del dogma del género: "eres una mujer y te vamos a cortar los huevos!". Y este acepta con tal de ser de nuevo amado: "Bienvenida, querida, ahora formas parte otra vez de la familia humana, de los seres establecidos". Claro, hay quien escapa, son los furtivos criminales de la noche, pero ... verdaderamente se escapa ???.
De día, la mayoría hombres serios y responsables; pero a la luz de la luna, muchos aúllan su lamento de incomprensión y lo transmutan en el arte de la impersonación. Los mas aptos toman lugar en el espectáculo, por que las bambalinas permiten la libre expresión. Y en general la masa espera secretamente los carnavales, pues ¿ quién inconsciente de su misma represión, no tiene necesidad de desatar los fuertes nudos del corsé del género y respirar a dos pulmones el fresco viento de su libre personalidad ? .
No me engaño, ... tener genitales de varón unido a actitudes estadística e inculturadamente (que no realmente propias) de mujer, es vivir socialmente entre dos aguas... Y se corre el riego de dejar sin verdadera convicción, las gónadas en el ancho mar.
Si los homosexuales cambiaron el "quién" puede tener relaciones afectivo-sexuales con "quién" ( y siguen en la lucha ), nosotras afectamos las reglas del "cómo" se formulan todas las relaciones (sexuales incluidas, y muy fundamentalmente). Si no se sabe ya con quién se trata, menos se sabe aún cómo establecer qué tipo de relación. Que lindo riesgo.
CUIDADO
Esta implicación, la aportada por el inmenso y creciente grupo transgenerista, es mucho más amplia y difícil de asimilar que la revolución homosexual, porque no puede reducirse a la alcoba, sino que abarca el total de las interacciones humanas ( entornos laboral, familiar, recreativo, afectivo, sexual, etc ). No obstante, es sólo porque incluye crucialmente lo afectivo-sexual (en sus fases de prólogo, acción argumental, roles principales y secundarios...) que el transgenerismo se puede estigmatizar; pues si los humanitos amaestrados no temieran perder las referencias de con quién pueden unirse y quién va de qué, dejarían por lo demás que la gente adoptara las formas y comportamientos que le plazcan.
Es porque esos códigos que usan diariamente las personas "normales" son alterados, subvertidos y removidos por los transgeneristas, que la sociedad actual no les puede permitir mantenerse en su ambigüedad, invitándolos "amablemente" a la definición ( o redefinición adoptiva ) en el otro sexo. Entonces, " todos tranquilos " .
Espero de todo corazón que haya muchos transgeneristas que permanezcan en su singularidad y especialidad, como mezcladores y destructores de género. De esta manera el ser humano recuperará parcelas de creatividad y libertad, y el disfrute de una gama mucho más amplia de sus propias potencialidades innatas, espirituales y trascendentales a esta existencia. Por supuesto, esto hará que las formas que tenemos de relacionarnos sexual y afectivamente, tomen otros cauces más intuitivos, profundos y amorosos.
También hay que decir in-extremis que salvo algunos retrazados, ya no se puede considerar el cambio de sexo físico, como una operación sanitaria, es decir, aplicada para curar un síndrome psiquiátrico artificial creado por el mismo stablishment, ya es una intervención estética, el mayor avance hacia la liberación ideológica respecto a las modalidades humanas de autoexpresión y auto identificación.
PERSONAS MARAVILLOSAS
Si cambiar parcial o totalmente de sexo (anatómico, no genético) es solo una opción de belleza sin presiones socio culturales, significará implícitamente que no es algo "obligado" cuando se trata de una personalidad "femenina" en un cuerpo masculino. Por tanto se habrá trascendido el móvil o argumento interno de la ley bipolar del género que hoy nos controla: que el sexo está diseñado a la reproducción, por tanto que todo ritual de cortejo debe estar señalizado de acuerdo a la polaridad de los sexos, y por ende que en todo individuo debe distinguirse su sexo biológico de pertenencia. Mejor si es reversible el proceso, después explico por qué.
Entonces habremos limpiado las nociones extrabiológicas de hombre y mujer, es decir, lo masculino y lo femenino, el género sociocultural. Cualquier persona será tan sólo lo que quiera manifestar que es.
El nombre, la forma, el trato, la indumentaria, incluso la anatomía... serán prerrogativas adjudicadas por uno mismo, no por el dato biológico natal. Nos moveremos, según se mire, en un mundo mucho más misterioso pero fascinante, donde la humanidad y cualidades de cada persona serán un enigma a descubrir con amor e intuición. Dejaremos de juzgarnos, de clasificarnos materialistamente por reductivos signos colectivos. Será la era de la creatividad individual... Un simple cambio conceptual...
¿Dejarán médicos y políticos el control de sus vidas a los individuos, sin llamarles enfermos o criminales, sólo por traer un modo de ser distinto, nuevo o libre a la Tierra?
Bienvenida la cirugía plástica que transforma hombres y mujeres en ... personas maravillosas.
DEFENDAMONOS POR FAVOR
El dogma oculto que trato de explicar y eliminar es que " el uso del sexo está solamente en la reproducción ", la propaganda de las religiones más extendidas socialmente, en general la ideología religiosa cultural sostiene el imperante esquema dualista y mutuamente excluyente de los géneros, identificados a su vez con una dicotomía biológica de los sexos.
" Tiene que haber un revestimiento social y estético distinguible de los sexos,
para facilitar la unión heterosexual que lleva a la reproducción ".
Se prima la diferencia entre los sexos, manifiesta en todos los ámbitos de expresión personal y social y la inmovilidad dentro de la propia casilla asignada al nacer. Dentro de esta estructura de simple construcción, donde los hombres son hombres y las mujeres mujeres ( no caben variaciones ni dudas ), la conservación de la especie y la gestación/ socialización de nuevos militantes del sistema está asegurada. Que horror.
Es este sentimiento el que nos han vendido por todos los medios desde que nacimos, y por el que todas las personalidades que se salen del modelo resultan indigestas dependiendo de la concepción de libertad de quien las aprecia. Puesto que este dogma obra a nivel infraconsciente, incluso las personas que son ellas mismas humanamente divergentes del mismo, sufren muchas veces de la falta de aceptación de sí mismas originada en este axioma totalitario, genuino resorte político de control de la voluntad popular e individual.
Aunque los homosexuales se han enfrentado al modelo durante décadas, y han ganado una posición de respeto y cierta libertad, los transgeneristas no hemos dado un solo paso contra el mismo, sencillamente porque no lo hemos detectado como una amenaza a nuestra libre forma de ser.
Los gays y lesbianas se dieron pronto cuenta de que la secuencia "sexualidad => reproducción" les dejaba obviamente fuera de juego en el escenario de la civilidad, así que lucharon por reivindicar otras formulaciones del poder sexual, como disfrute y comunicación. De este cambio de paradigma se ha beneficiado también el gran colectivo heterosexual.
Sin embargo ellos no tocaron un aspecto implicado, o implícito, en aquella fórmula reductiva. Se limitaron a romper los eslabones que les ataban a ellos solos: uso de la sexualidad (orientación), o sujeto/objeto sexual; sin preocuparse por desatar a nosotros sus vecinos, afectados por una misma cadena ideológica, ... pero unos eslabones antes.
Los transgeneristas atentamos igualmente contra el modelo reproductivo, por cuanto ponemos en cuestión las establecidas reglas del cortejo y toda la coreografía sexual, introduciendo finalmente variaciones que ponen en riesgo, o a veces que se oponen o pasan de lado a la unión heterosexual, Sancta Sanctorum de la reproducción.
Aquellos que asumen o se identifican con trazos de personalidad atribuidos al sexo opuesto ( por la totalitaria ley de género, la lavandería cerebral institucional que categoriza los comportamientos "políticamente correctos" para cada sexo), pueden caer y caen en la desgracia de creer que efectivamente, esos rasgos de personalidad "pertenecen al otro sexo", en el que no han nacido, cuando en realidad ellos son la prueba de que pueden pertenecer a cualquier ser humano, tenga el sexo que tenga. Al haberse tragado inconscientemente el modelo imperante, los transgeneristas ( "transgeneristas" a pesar suyo, "transgeneristas" porque hay género sociocultural), sufren un conflicto a veces irresoluble consigo mismos.
Se nos dice que con esa forma de ser tendríamos que ser mujeres (si son hombres, y viceversa), ya que secretamente lo contrario atentaría contra el guión reproductivo de las relaciones humanas, tal como está concebido universalmente en las sociedades religiosas y monoteístas. Si se les permitiera mezclar, sin ningún criterio clasificador sobre su persona lo que hasta el momento se considera "comportamientos propios del hombre" y "comportamientos propios de la mujer", ¿dónde quedarían los códigos socio-culturales y los condicionamientos psico-sexuales usados para el cortejo, el enlace, el flirteo, la relación afectiva... diseñadas hacia el coito heterosexual reproductivo?
Si se corrompen los puntos habituales de referencia entre varones y hembras, los signos externos, las formas socio-personales que se orquestan en el magno esquema clasificador del género, ... con esa inseguridad para relacionarse, ¿ Que sentirán las personas "Bienpensantes", sostenedoras de los valores acostumbrados ?, ¿ No corre peligro la misma pervivencia de la especie, la actualización de las uniones familiares "Como Dios manda" ?
El transgenerista que desea cambiar de sexo físico, no percibe quizás que detrás de su necesidad de 'encajar' consigo mismo, está parte o toda esa ideología ... Pero este poder negativo cae, cae después de todo su esfuerzo, pues, paradójicamente si el modelo político del género pretende convertir todos los 'transgeneristas' en mujeres u hombres, al mismo tiempo fracasa medularmente en conseguirlo, pues tecnológicamente todavía no puede lograr personas transexuales fértiles, objetivo último de la estrategia divisora del género y cuando se pueda lograr esta maravilla, lo único que se habrá logrado es hacer más feliz de lo que ya es al transexual, y eso será todo.
En muchos casos de reasignación quirurgica de sexo, cuando el proceso se sigue correctamente, el éxito es rotundo, sensacional, pero no solo por la habilidad del médico, sino por la calidad del paciente, que al margen que se sabe ubicar, que es lo suficientemente inteligente para saber que luego del tratamiento médico viene la adolescencia en el otro sexo, que sabe que pasará por un periodo de perfeccionamiento y que deberá asumir con seriedad su nuevo rol socio cultural y finalmente, también defenderá enérgicamente su posición, convirtiéndose radicalmente en una o uno mas de los amaestradores de humanitos. En estos casos en que lo único que falta es la maternidad, el resto de las personas con género extendido pasamos a ser aburridas o enfermas, no podemos esperar comprensión sino solo compasión, los roles se encajan, la mujer es mujer, transexual o no. La Ley del Género se cumple. No hay paradojas.
Hay esperanza ??? ... Veremos que si.
TRAnsVESTISMO
Es verdad absoluta que todos los hombres padecen de la " patología femenina ", que simplemente ignoran o desconocen porque el modelo cultural ni siquiera les permite tomar contacto temporal con su femineidad.
El travestí en cambio, toma en un momento de su vida (no siempre temprano) intimo contacto con su feminidad; y por el hecho de que la 'Ley Bipolar del Género' ha repartido las cartas antes de que naciésemos, se ve automáticamente hurtado de su feminidad, salvo que luego la canalice asumiendo el estereotipo: la forma aparente de Mujer e integrándose espiritualmente en el colectivo biofemenino.
Pero sucede algunas veces en el largo camino del travestí, que se cansa del juego sólo interior, de tener una doble personalidad, de vivir lo femenino y lo masculino en compartimientos estancos... cuando su verdadera naturaleza no sabe de divisiones ni fronteras de sentimientos... cuando las actitudes que 'ellos', 'la ley', atribuyen a lo femenino o a lo masculino son perfectamente sucesivas en cualquier situación ordinaria... Uno no puede de repente desaparecer de escena y volver como 'ella' para satisfacer un pequeño gesto, una minúscula compulsión... ni viceversa.
Pero sucede también para complicar las cosas, que ese ser humano acostumbrado al travestismo como liberación de lo femenino natural de su espíritu, ya no puede prescindir de la entera configuración de su persona como un personaje hembra, ya no puede pasar sin la plena experiencia de ricos detalles que conforman el estereotipo de presentación de cualquier mujer, y que él ha asumido como suyos en sus incontables "viajes al otro lado", aprendiendo a disfrutarlos. El hombre se ha apegado a su travestismo, mejor digamos, a vestir como la norma dice que visten las mujeres, y a ser tratado como una mujer...
Llegado a este punto, nuestro hombre se encuentra en un dilema, en una crisis... El travestismo espiritual primero y el de circuito cerrado después le resulta ya pobre, insuficiente. Desea poder vivirlo en público, es decir, dentro del ámbito normal, cotidiano, y a todo gas, con todo lujo de detalles... Algunos aptos y felices se lanzan a la piscina, y se hacen mujeres 'full-time', o simplemente seres libres respecto a la norma, que se manifiestan en cada momento según sus apetencias, en 'femenino' o en 'masculino'.
Estoy describiendo un proceso que es completamente distinto del que vive el transexual primario, la persona que jamás se ha identificado con el rol de su sexo nativo. Esta viaja hacia el cambio de sexo como salida del sufrimiento que le supone no disfrutar del rol de género que la sociedad le atribuyó por nacer con determinados genitales, y porque tampoco le permite disfrutar de su calidad psicológica femenina fuera de la genitalidad femenina. Estoy en cambio, describiendo a alguien que desde muy pronto (o desde cierto momento) ha sido consciente de que compartía características y actitudes en su espíritu que resultaban divididas socio-culturalmente en dos categorías, lo femenino y lo masculino, y adjudicadas cada una a un sexo solamente.
Esta persona es un ser con doble género, ya que la sociedad ha creado esa línea divisoria. Y teniendo 'doble' género pero unos únicos genitales, el ser 'masculino/femenino', bigenérico, desplaza la 'mitad' de su psicología a unos genitales femeninos creados virtualmente, imaginarios, mediante la estrategia de asumir una apariencia física que emite tan maravilloso mensaje: "es una mujer".
Desde luego, pasando a través de las muchas penalidades, esa experiencia de 'salida del arcón o del closet' puede ser la única liberación plausible. Y en esa auténtica 'salida a la luz' ya no existe más el passing, el camuflarse entre las mujeres, puesto que hablamos de que el travestí clandestino ha revelado y mostrado su condición en su entorno cotidiano, donde es conocido como el señor 'su-nombre'. No tiene pues mayor importancia el estilo con que el nuevo señor 'travestí' se presenta ahora, si como 'hombre/hombre-con-faldas', o 'hombre-que-se-siente-mujer-y-pide-tal-trato', mujer deslumbrante o cualquier otra variación. En cualquier caso será duro, intenso, tremendo el adaptarse a la presión social del consenso público, y tomar fuerte las riendas de su vida para que no se le vaya por el drenaje.
Luego, respondo afirmativamente a mi pregunta inicial. Es posible que con el moderado acto de presentarse como un 'hombre-que-rompe-la-regla-del-género' (usar evidente maquillaje, o tacos, o vestidos...), sea suficiente para desencadenar la autoterapia definitiva contra el cuco de género que uno lleva dentro. Que uno pierda el miedo, y -puesto que le quedan ganas- de vez en cuando vaya 'full-woman', es decir, mujer de arriba abajo, y otras en plan 'free' o 'freak', es decir, simplemente rompiendo, loco, excéntrico, libre, libertario. Y que así, al final, uno haya pues perdido esa idea que le hacía creer que asumir el papel de Mujer era su única alternativa.
Es muy posible que en el camino del revelarse suficientemente como un hombre transgenerista en cualquiera de sus grados, uno alcance la realización de que ser transgenerista es una de las muchas posibilidades que tiene de manifestarse, o que en realidad no hay nada por que ser 'trans', porque el género es un invento que hemos dejado atrás. Y pregunto de nuevo, obsesivamente, ¿ En que consiste tener los dos géneros? ¿Cuál es el origen de ello?
Partiendo de que la división del género en dos estancias, masculina y femenina, es un artificio socio-cultural, o una manera de explotar a los humanos de un sexo por los humanos del otro sexo... Hay seres que tienen demasiada consciencia de su mundo espiritual, de su riqueza interna, como para tener suficiente con el cincuenta por ciento de sus cualidades, como la educación social pretende que haga. Antes de gestarnos, de nacer carecemos de sexo. Luego tomamos una forma, pero somos un viajero del cosmos, un alma en evolución. Dentro de nuestro ser habitan incontables universos y memorias. Lo masculino y lo femenino, existen como arquetipos esenciales, nos pertenecen a cada uno, y tenemos abundante experiencia de ambos.
Por eso distingo entre el proceso intuitivo y natural del género, que es la impregnación de las cualidades y habilidades que el Yo Soy determina que su humano va a necesitar, de la socialización del género como proceso de cohibición y estandarización. Sin respeto por esas cualidades con las que el individuo se ha revestido o que ha decidido espiritualmente venir a manifestar, estamos todos los humanos en serios problemas de libertad. Me pongo decididamente en contra del concepto socio-cultural de género, porque es una imposición de la ignorancia espiritual, una proyección del intelecto sobre la inocencia de los seres que nacen en este plano físico, me aplico en la veneración de los principios femenino y masculino trascendentes, cuya expresión inmanente en cada ser humano es un don completamente singular, único y un privilegio individual de su autoridad interna.
A través de la historia y hoy en incontables pueblos de la Tierra, los hombres y mujeres que muestran una naturaleza transgenérica, desbordada respecto a la norma que mantiene a los hombres en unos roles y a las mujeres en otros, son considerados seres sagrados, y ocupan una posición de guía o sacerdocio inspirador de su comunidad.
El Yo Soy ha dispuesto que tengamos una sensibilidad más amplia, unas capacidades, una gama de preferencias, unos gustos... que suelen recaer en el otro o en ambos lados de la frontera de los géneros. Tenemos el papel de ser puentes entre distintas realidades, y por eso quizás podemos conciliar a las personas con divergentes puntos de vista, también a hombres y a mujeres... por eso casarlos, consagrar su unión... Incluso realizar esa unión en nuestro propio organismo, tanto como proyectarnos en lo exterior y encontrar la unidad en el espejo del otro, como es conocido por los pueblos orientales en la vía iniciática del éxtasis, el Tantrismo.
Si reconocemos la sacralidad de nuestra condición ( aunque toda forma de vida humana y toda expresión del ser espiritual tiene una función en el orden divino ), podremos encontrar la paz y el sentido de nuestra misión en la vida. Nos ocurre a veces que carecemos del bagaje filosófico y meditativo suficiente como para extender y desarrollar nuestras cualidades, entenderlas y darles el adecuado cauce. Afortunados los seres bigenéricos que nacen en un ambiente con la información espiritual oportuna como para recibir el trato de amor y la guía de auto-realización que les son precisas para poder después devolver esa riqueza especial a su entorno de vida.
Tenemos que despertarnos solos. No es una casualidad que entrando en la era de la inteligencia espiritual, Acuario, la edad de la armonía fraterna, hayamos tantos de nosotros, tantos seres con 'doble' sensibilidad ... ¿No será que hemos venido a liderar el cambio? ... cambio de tantas cosas obsoletas hacia un espacio de realización no dual. ¿ Somos los mediadores ?. A nuestro lado se suman ya, y nos han abierto paso con gran ejemplo y generosidad, las mujeres totales, las que han demostrado su unidad espiritual interna. Muchas de ellas son exactamente como nosotros, bigenéricas ... están aprendiendo a serlo de forma positiva, equilibrada, coherente con su propio mandato interno. Otras son transgenéricas cien por cien, como algunos de nosotros, demostrando la independencia del principio espiritual respecto de la forma material.
Todos estamos aquí, seres masculinos, femeninos y que trascendemos la diferenciación creada por el intelecto, para enriquecer a la humanidad con una conexión pura con el espíritu. Estamos vibrando más allá del vínculo con la materia. Y cuando lo reconocemos, es cuando dejamos de preocuparnos por ser distintos, por no encajar ... dentro de esa armadura aparente. Entonces, al recuperar nuestra consciencia y descubrir nuestro potencial, comenzamos a servir. Como siempre hemos hecho sin tener conciencia de ello, en nuestras pequeñas e íntimas colectividades.
QUE ES SER
A mi me fue difícil comprender, porque no tuve una escuela de misterios, sino un ambiente violento y confuso, materializado. Pero si no me equivoco, algunos estamos ya abriendo los ojos y sobre todo los corazones, gracias a la enorme interacción y conciencia colectiva que se está desplegando. Estamos dando el paso que faltaba; procesar el significado de lo que somos. Más allá de la liberación del sufrimiento que nos causaba la noción de soledad, en nuestra singularidad contraria al entorno, ahora se trata de entrar calmada y suavemente en la autorevelación de nuestra identidad, sagrada, elevada, bella. Devolviéndonos como seres humanos nuestra conciencia intima de lo trascendente, la conexión viva y actual con el Yo Soy.
Ser mujer, ser hombre, al fin y al cabo es un sentimiento, una percepción subjetiva sobre uno/a mismo/a que es innegable, pero también por indemostrable, absolutamente autofundada. Por eso cuando alguna vez una psicóloga me preguntó "¿te sientes mujer?" realmente ahí estaba la madre del cordero. Si, dije, sí muchas veces, y me dijo sesudamente dejando el lápiz "entonces eres transexual", yo me reí, ignorante sin saber por que, y ella se molestó. Realicé aquella vez que depende de ti decir, elegir, sentir. Nadie más puede entrar ahí, es la soberanía de nuestra propia conciencia.
Pues al cabo, ¿qué es ser mujer, objetivamente? Nada, nada aparte de esa misma declaración abstracta, pues al concepto de mujer no hay ninguna mujer, así autodeclarada, que le dé el mismo contenido, pues no hay ningún factor común entre todos los infinitos componentes y variables del ser mujer.
Hay mujeres que visten de una manera y que se arreglan, las hay austeras, las hay madres, las hay yermas, las hay dulces, las hay tiranas, las hay atraídas por los hombres, las hay que desean a otras mujeres, las hay con vagina, las hay con pene (se operen o no) ... Es un pensamiento en el cerebro. Eso es ser mujer.
Un pensamiento, constante o alternante, y tenga una causa o fundamento o base biológica, neurológica o psicológica... quién exactamente lo sabe ?. El caso es que el género es un software; el ser mujer (como ser hombre) es un comando informático dentro de nuestra consciencia, nada más. Si ese comando sale de las células, de las hormonas, de los genes, o del puro Espíritu... la ciencia sigue investigando ...
Por eso, ante la variedad de contenidos del comando "soy mujer", surgen las correspondientes variantes de su realización... Para unas implica que su cuerpo tiene que tener una vagina, para otras que tienen que poderse poner faldas, para unas terceras que han de ser tratadas como feminas (independientemente de su aspecto externo o interno...). Unas viven como yo ese concepto en exclusiva, sin espacio a ningún otro autoconcepto: son "mujeres y ya está". Otras son mujeres que se realizan a tiempo parcial, y luego mutan a hombres durante otro periodo... y les va bien; tienen "bastante". A otras les resulta imposible distinguir o pasan por momentos de absoluta fusión en que se saben hombre y mujer a la vez..., es maravilloso.
En resumen, todo está en la mente (el sofware), tenga o no una base o reflejo físico (hardware). En mi caso, hace tiempo cuando niño que descubrí mi femineidad, que soy y siempre he sido mujer. Por tanto, soy transexual. Pero me atrevo a decir que en todo travestí alterno o permanente hay un transexual espiritual, es decir, una mujer, ya que eso y no otra cosa, el ser mujer, es lo que el travestí está expresando o satisfaciendo, del modo en que él lo entiende, que es asumiendo esa forma... Todo travestí realiza o sueña con que es mujer en ese momento. ¿Qué es eso sino transexualidad pura? Una transexualidad que no necesita resolverse en quirófano, porque sus términos son formales, no anatómicos. Pero transexualidad al fin, euforia o disforia de sexo, identificación psíquica con el ser del sexo opuesto: ser mujer. Algo que puede vivirse de infinitas maneras, un abstracto al fin, un cajón de sastre grande como el mismo universo.
Creo que lo que acabo de escribir requiere más demostración y me agarro de un texto del hinduismo, un tantra dedicado al principio femenino, a la mujer, extraído del Shakti Sangama Tantra, escrito en el siglo XII:
"La mujer es la creadora del universo, el universo es su forma; la mujer es el fundamento del mundo, ella es la verdadera forma del cuerpo. Cualquier forma que ella adopte, sea la forma de un hombre o de una mujer, es la forma superior. En la mujer está la forma de todas las cosas, de todo lo que vive y se mueve en el mundo. No hay joya más rara que la mujer, ni condición superior a la mujer. No existe, no ha existido ni existirá ningún destino igual al de una mujer. No hay ni reino ni riqueza que pueda compararse a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún lugar más sagrado que una mujer. No hay plegaria igual a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún yoga comparable a una mujer, ni fórmula mística ni ascetismo equiparable a una mujer. No existe, no ha existido ni existirá ninguna riqueza más valiosa que una mujer".
Mujer, la esencia de toda realidad, y nuestro derecho de ser
En esta bella exaltación, todo es la mujer. Nada más existe. El hombre es una forma de la mujer, ... un caso, una especialización de la mujer. Según el hinduismo, ante Dios, el absoluto, todos somos mujeres. El universo, la forma, es ser mujer. Lo que se manifiesta es la mujer, el principio creativo, la gran matriz cósmica. El absoluto no es ni siquiera nada sin la mujer, porque ella es necesaria para reconocerlo. Por eso ella es el gran espejo de la realidad, donde la consciencia del hombre se redescubre a si misma. Y eso demuestra que ese hombre ni siquiera llega a ser sin ella; porque ¿qué es la consciencia sin consciencia?. Todo se lo debemos a la mujer. Lo que existe y lo que no existe.
Esto se discutía en el siglo XII, apasionante no ?
La mujer es el estado básico de la forma, de la creación. XX. Incluso biológicamente todos somos mujer antes que hombres, y nunca dejamos de serlo. La 'Y' es una particularidad, una facultad de lo femenino, llamada lo masculino. Por eso todos los que podemos realizarlo soñamos con la mujer, con volver a nuestro origen, con reconocer nuestro fundamento. Es un sentimiento místico, de infinita paz.
Todo consiste en reconocerse. Si como hombre me doy cuenta de que ya soy mujer y que nunca he dejado de serlo, de que esa es mi base, que la 'X' siempre ha estado ahí en mis genes, que mis pechos pequeños evidencian mi potencial de dar alimento a la nueva vida... Quizás comprenda que no me hacía falta demostrar nada, que puedo descansar en la certeza de mi ser femenino, que todas mis correrías travestidas partían de la inconsciencia de mi mismo como la mujer que soy ya, buscando reconocimiento externo.
Es como el rey que sueña ser un mendigo y va de puerta en puerta rogando un bocado... Si despertamos veremos que somos ya soberanos y que no nos falta de nada, que no tenemos que pedir a nadie el reconocimiento por lo que ya somos con toda autoridad. A pesar de ello no escapamos de la sensualidad física que acompaña al ser mujer, por que desarrollamos al lado de nuestra sensibilidad espiritual la sensibilidad de piel, de ojos, que nos lleva a gustar de los tonos suaves, se las cosas suaves y cálidas al tacto, es decir se nos amplia la sensualidad a un extremo que solo nosotras podemos percibir y no podemos explicar.
Soy mujer. Eres mujer. No lo dudes. Puedes hacer lo que te plazca, ser una mujer con pene o con vagina, con pantalones o con vestido largo, sexy o recatada,... Todo eso es tu derecho desde el principio. Que no te detenga ni te empuje el miedo, pues nadie tiene capacidad de interferir en tu libre expresión de lo que eres. Eres mujer, como eres lo que quieras ser. Tu Yo es ilimitado en su potencial.
Durante años me busqué a mi misma, quería ser lo que era, creía que necesitaba el arropamiento de los demás, sus leyes y sus reglas para serlo. Pero no es así, no es cierto. Las normas de los demás son su derecho de manifestar su propio mundo, se aplican sólo a ellos. Su Yo Soy es soberano como el tuyo y el mío. Nadie necesita el reconocimiento de alguien más, porque el único principio es la conciencia, el ser, el Yo.
Quien te acepta o deniega se remite a su Yo, y ¿quién puede determinar o diferenciar entre su Yo, tu Yo y mi Yo?. Sólo El Yo. Lo único existente: Yo. Eres tú, tu Yo, quien determina que necesitas o no la aprobación de los demás y encajar en sus condiciones. El Yo se califica a plena voluntad. Es lo que haces a cada segundo. Por tanto, si tienes claro tu comando: "Yo Soy Mujer", así es, y nada ni nadie en el universo existe por encima de esto.
En mi proceso personal, cuando joven me busqué como mujer, mendigándome a mi misma a la puerta de los demás, como si les necesitara para recibirme y tenerme a mi misma. Creo que caí en la trampa de la forma, el juego de espejos que supone el limitar el ser que soy a unas cuantas características. Por eso tenia que enfaldarme o maquillarme para asegurar que era mujer. ¿No me daba cuenta que vestida o desnuda ya era mujer?, independientemente de mi cuerpo e indumentaria...
Hoy ni siquiera necesito el lenguaje. Siendo mujer puedo hablarme en masculino o en femenino, pues soy absolutamente libre. Soy ella, la mujer; soy él, la mujer. Y soy hombre, nacido de mi ser mujer. Al final, todo lo que soy es mujer. Libre, sin condiciones. Mujer.
QUE ES NO SER
"No soy un hombre, no soy una mujer". ¿Porqué puedo decir esto? Porque yo sé que H y M son construcciones. El género es un juego que todos jugamos. Un juego de placer y de poder, cuyas reglas no podemos violar o alterar sin pagar un precio porque el género es la última frontera y más sutil de la explotación humana.
El verdadero cambio de paradigma no es el reconocimiento del género elegido en base a un criterio social en lugar de genético (viejo paradigma) o anatómico (actual modelo transexual); sino la deconstrucción completa de la noción de género.
Estoy segura que se volverá políticamente incorrecto indagar, profanar el espacio de género individual, una vez se hayan desarticulado todas y cada una de las actuales condiciones sociales discriminatorias entre las personas, en razón de su fisiología natal o reconstruida.
El blanco y negro de toda una era, de cien mil años de cultura, será absorbido en el colorido, la auténtica paleta de la vida que nos han escamoteado con el fin de amaestrar en el genero a una enorme masa servil. Te das cuenta del nuevo paradigma?
Imagino que Hombre, Mujer... serán palabras con un nuevo significado. Especialmente en un mundo biotecnificado, donde la reproducción es ostensible por múltiples recursos. Donde la dominación de unos por otros se habrá vencido. Donde por fin la expresión personal haga de la vida un arte compartido, un continuo happening. Donde el sexo sea un camino de gozo, comunión y luz. Donde cada uno seamos el performer de nuestro mutante destino, imposible de concebir y domeñar. Y donde el amor y el reconocimiento mutuo sean las únicas respuestas coherentes a las señas de identidad que en cada momento decidimos emitir desde nuestro vientre, corazón y libre pensamiento.
Si no fuera por los obstáculos sociales, las perturbaciones ocasionadas por el rechazo de nuestros semejantes hacia un cambio de rol de género o sexo, sería mucho más fácil asumirlo para la propia persona implicada. Es paradójico que aquello que constituye nuestro más ferviente deseo y el sentimiento de nuestra identidad, pueda volver a las catacumbas de la propia negación de sí, a la auto-alienación, por no ser capaces de resistir la violencia de nuestro entorno hacia nuestro cambio. Hay personas que regresan a su antigua condición completamente frustradas en su intento de hacerse un camino en el mundo en que eran/son conocidas.
Ni siquiera sería un requisito el absoluto enraizamiento psíquico en la nueva identidad para poderla asumir con éxito si el ambiente fuera al menos neutral. Podríamos cambiar de un género a otro como una experiencia más, tranquila e inocentemente, y quedarnos en él o mudarnos de nuevo, según nuestro grado de disfrute, bienestar o apreciación del mismo. Al fin y al cabo, toda identidad es construida, incluso la que hemos levantado alrededor de nuestro sexo natal, con años de socialización y entrenamientos. Qué de particular puede tener, en condiciones civilizadas, adoptar nuevos roles y capacidades, estilos de comportamiento, estéticas y perspectivas vitales. Es parte de cualquier evolución humana, y el arte, especialmente la interpretación, arroja luz sobre nuestra facultad innata de mutar a través de formas de consciencia y de ser. Nuestra habilidad de aprender y reformular, codificar y deconstruir, programar y reconfigurar... en procesos de crecimiento personal, irreductibles a ideología alguna. Es el "solve et coagula" de los alquimistas, el corazón de todo viaje espiritual.
Estoy segura que a finales del siglo veinte, en esta pequeña comunidad que es Lima, simplemente esta abriendo colectivamente un nuevo horizonte para la evolución de la persona. La libertad sobre los atributos de género, correspondiendo a la abolición de cualquier forma de explotación sexista. En esta revolución colorista estamos incluidas junto con los homosexuales y lesbianas, en frente común contra todos los sistemas ideológicos que sostienen el paradigma del control fáctico de cada individuo coartando su auto desarrollo, sean argüidos por las iglesias, los estados o las grandes corporaciones económicas.
No es casual que haya sido la televisión, el resorte liberador de esta nueva y radicalmente subversiva conciencia colectiva que caracteriza la libertad de ser frente al género, que está saliendo a la luz. Pues la tele es, de momento (no sabemos si también va a ser absorbida), la honda de David contra Goliat, el primer gran mass-media que pone los ases al otro lado de la mesa, nuestra posibilidad de reforzar nuestra confianza y finalmente reunirnos aun que sea espiritualmente.
DESDE ADENTRO
Me pregunto, ¿ Es el travestismo no transexual una postura autoengañada, o propiamente falsa ? .
¿ Todo travestismo debe ser entonces de origen transexual, es decir, causado por la identificación interior como miembro del otro sexo (aunque sea temporalmente) ?.
Una persona no se traviste por mera afición al tejido o a la moda femenina, eso es un necesarísimo complemento, aun que algunos tontos separen como fetichismo esta actitud, tampoco se traviste sólo por el mero placer sexual (fetiche), se traviste por que siente la necesidad interior de hacerlo, sin que importen las causas. ¿Un travestí es un transexual no operatorio?, ¿es en todo caso bigenérico, que se siente alternativa o permanentemente mujer realmente y por eso necesita vivir el rol femenino, y necesita muchas veces la realimentación o reconocimiento a su ser femenino ante el espejo o en sus relaciones públicas como vía de desahogo o liberación de su identidad ?.
Como bigenerista y travestí fuí un transexual forzadamente no operatorio o pre operatorio, que he debió conformarme a vivir mi feminidad en el rol, el aspecto exterior y mi mente, pero no en mi cuerpo en reformación. Y además, por determinismos sociales, fuí también un transgenerista clandestino, pues mi necesidad de adoptar el rol y estado masculino me impidía dar a conocer públicamente mi alternativa personalidad femenina, por el miedo y a riesgo de las peores calificaciones (demencia, vicio, degeneración). El carácter inestable, alternativo, cíclico o periódico de presentación de mis personalidades femenina y masculina, me mantúvo en una situación social de marginalidad, ( encierro ) y siento que hay todavía algo de frustración en mi persona femenina, la que sólo pocas veces recibe todo el aprecio, respeto y afecto que desearía.
Por otro lado es un problema definir motivaciones. Para empezar, vamos a lo físico: qué siento cuando me veo como mujer. Bajo ese aspecto (maquillaje, ropa, incluso gestos) descubrí una sensualidad que no veía en el aspecto ‘puramente masculino'. Una vez descubierta, esa sensación se apoderó de mi cuerpo y necesitó ser rescatada de nuevo.
Algunas mujeres biológicas no comprenden del todo esa sensualidad, quizá porque pueden recurrir a ella cuando quieren, y los hombres 'normales' la rechazan porque creo que entienden la sexualidad como un placer de campos cerrados: lo masculino frente a lo femenino, de donde nada puede desbordarse. Pero el travestismo es un campo abierto donde esos 'trasvases' deben, en principio, ser posibles.
Además por haber estado allí, porque intuyo, conozco las implicaciones que supone tener un aspecto que, por sí mismo y sin palabras, es receptor de caricias, plenitud de formas insinuantes, caramelo de carne palpitante y perfumada... hago lo mejor que puedo cada vez. Como dice Marianne Moore, poeta norteamericana modernista, "La belleza no es un don, es una responsabilidad".
Cuando veo una buena fotografía erótica de una mujer en una revista, podía, como hombre, excitarme y desearla. Como mujer, en cambio, lo que deseo es SER como ella, sentirme deseada y poseída, recibir miradas y halagos. Es un juego de espejos donde no importa cuál es el objeto real y cuál el reflejo, porque deseo y soy deseada, gozo y hago gozar. Da igual donde está cada uno puesto que la exaltación está en el mismo sitio, se viven a la vez y por tanto por ahora no se desea el desdoblamiento, ni mucho menos que desaparezca 'el otro' o 'la otra'.
También he concluido que la idea de ser excitante para otros es la misma que tienen los hombres cuando van acompañados de una mujer sexy que atrae las miradas y eso les llena de orgullo. En realidad, creo que no es mucho más complicado que eso.
Es obvio que me gusta estar siempre así, vestida y maquillada, ante amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc. Por algunos delincuentes que no sienten nada de lo que estoy exponiendo, nos acosa un vacío de desconfianza. Así pues, por ahora me conformo con ser Gina en la intimidad y el anonimato y comparto esta bella forma de ser sólo con cómplices sensitivos que entiendes lo hermoso, placentero e inocente de este ser.
También siento a veces la necesidad de dirigirme a las mujeres genéticas. No saben como quisiera que entiendan que no somos una competencia desleal hacia ellas y me duele mucho que a veces nos vean como algo grotesco, como más de una vez he oído. Todo lo contrario. Hacer aflorar a la mujer que llevamos dentro es difícil y requiere cultivarse, de modo que la feminidad tiene algo de sagrado en nuestra vida, y eso supone, mucha responsabilidad. Nosotras respetamos a la mujeres, tanto su cuerpo como sus sentimientos, y por eso queremos gozar de lo que ellas gozan. Y si las mujeres nos reprochan que no tomemos como modelo a Rosa Conde o Cristina Alberdi sino más bien a Moana Pozzi o Alaska, podría contestar con una pregunta: ¿qué placer físico obtiene una mujer que no se pinta, ni usa tacones, ni sonríe tan siquiera? ¿No será que les molesta que un ex-hombre les recuerde cómo poner en valor sus encantos, que son muchos y existen en toda mujer?
El travestismo hacia la transexualidad definitiva no es un placer, es un todo, es reconocer a la diosa que una lleva dentro. No le robamos ni le estropeamos nada a nadie, ni siquiera me hago pasar por lo que no soy.
Yo SOY, íntegra, completa, bipolar, sensible, sensual, amada y amante, hermana y amiga, soy hombre genético pero mujer integral.
He buscado todo lo que ha estado a mi alcance sobre el bigenerismo y casi estoy llegando a la convicción que es un estado psicológico o biológico que la ciencia teme estudiar, prácticamente desconocido u ocultado. Obviamente denostado por la sociedad en los términos más abyectos. En todo caso, la realidad del bigenerismo, entendido como transexualidad alternativa o pendulante, demostraría que el género se refiere al sexo físico pero no es uno con el sexo físico, sino una sobreposición psico-cultural.
Así mismo, creo que todo travestí que no se reconozca a sí mismo como transexual, sería inconsciente de sus propias raíces, de su identificación con el ser femenino, incluida su parafernalia o aparatología, pues ésta es su cambiante condición visible, asociada por el consenso cultural del momento.
Me he enfrentado a solas con una situación bien extraña. Qué hacer con una propia identidad bicéfala, que fluye de lo masculino a lo femenino, de una polaridad o modelo a otro? Dormía y estaba luego despierta, necesitaba ser hombre, luego mujer, en sucesión continua...
¿ Qué me llevó a "pasar por" ?. Puesto que me siento mujer, necesito expresarlo (como toda mujer a la que le hayan vendido que el género es determinativo del sexo). Y por ende, ¿ me he vuelto algo dependiente del reconocimiento externo o físico, reconocimiento social cotidiano hacia mi sexo por ahora subjetivo ?.
¿Tenía que arañar cualquier rastro de reconocimiento ambiental que pueda conseguir, a falta de un aprecio público y abierto hacia mi verdadero sexo, para nutrir mínimamente mi necesaria autovaloración como mujer ?.
Es cierto que peleaba contra un entorno hostil y desfavorable al menor reconocimiento de mi sexo femenino, y por eso cuando joven y en evolución, necesité apoyarme en cualquier medio que podía añadir confianza y sentimiento de integración a mi aislada y oculta conciencia de pertenencia al género natal opuesto. Creo que puedo deducir que "pasar por", travestirme, en público abiertamente cuando mi físico me lo permitió, fue mi único recurso, donde pude conseguir esa alimentación que me identificó por fin como miembro del género femenino, en mi verdadero Yo.
Puesto que nuestra conciencia íntima es ser mujer, repito, no estamos robando la acogida como ser femenino de los demás, sino que obtenemos lo que es nuestro por derecho; pero esto diverge del consenso establecido que sólo otorga carta de pertenencia a un género a los que han nacido en él o a los que están dispuestos a integrarse a él. Para el común de la gente, un travestí ( transexual en tránsito ) es alguien que está arrebatando el trato y consideración de ser femenino a sus interactuantes, por tanto, alguien a ser penalizado. Las transexuales plenamente logradas, desde su posición de mujeres socialmente aceptadas también piensan así, de esa forma ocupan su lugar social a plenitud.
EL AMOR FISICO
Transcribo aquí la famosa entrevista a X, muchacho de 16 años que se realizó y publicó en Perú y que reviró parte del análisis de la personalidad bigenérica en 1964. Este es solo un fragmento de la entrevista. Anarco es un nombre ficticio escogido por mí.
Anarco, hemos escrutado parte de tu interior y que del exterior ? ... ¿ que de las relaciones con hombres y mujeres ?, ¿ estas son viejas preguntas para ti ?
Doctora ... ¿ soy homosexual si me relaciono con un hombre ?, ¿ lesbiana si con una mujer ?, que soy ?.
Te preocupa eso ? Respóndete, se honesto contigo y conmigo
La respuesta mas honesta es que ya no puedo ser homosexual, lo lamento, era más fácil pero no puedo, en cambio si me siento Lesby doctora, pero por que ? a que obedece esto ?...
Ya no puedes ser ?, lo fuiste ? ... Si, viví pensando que lo era, ahora ya no pienso así por que soy mujer.
Que mas crees ?
Creo que mi conciencia es de mujer, no considero la relación con nada que no sea femenino, me siento en igualdad frente a la mujer, la que admiro al punto de ser ella, se que he excedido mi pertenencia femenina al punto de no poder relacionarme adecuadamente con hombres, en ellos veo cosas que no son mías, ni siquiera el espejo me permite ya una comparación razonable, mi ausencia de hombre es total, estoy inundada por la mujer que llevo adentro y eso me hace saltar como una niña, soy feliz.
Y que de tu realidad masculina a pesar que te vistes con ropa de mujer ?
Mi estado masculino queda en el colegio, con mis amigos, vestirme de hombre es mi verdadero disfraz.
¿ Dime, como harías para establecer una relación con otra como tu, travestída ? ... Cual doctora, hombre o mujer ?
Te estas burlando ? ... Otro hombre vestido de mujer ...
Ah, entonces mujer ... Se que si me entregara, me sentiría en ese momento plenamente mujer en brazos de otra mujer pero con mucho cuidado, trataría que ella se sintiera muchísimo mas mujer y que me regalara con el mismo trato. Creo que ambas necesitaríamos un trato dulce y fuerte a la vez...
Pero ella es hombre ... No doctora, ella es como yo, una mujer con pene, eso es todo.
Y que pasaría si tuvieras relaciones con una verdadera mujer ?
A que se refiere con verdadera ? ... Disculpa Anarco, me refería a una mujer biológica ... ¿ Como usted ?, ... Si como yo ...
Mujer con vagina, si yo se que le gusta a una mujer, ella ...
¿ Como sabes que le gusta si tu no eres mujer biológica ? ... Usted que sabe doctora, que sabe, acaso se es mujer por el cuerpo ?, No ... se es mujer por lo que se siente, doctora alguna vez hizo el amor con otra mujer ? ..., No Anarco nunca ...
Esa noche de amor sería memorable para las dos siempre y cuando ella respete mis sentimientos ... si.
¿ Estarías desnuda ? ... No jamás, no podría ... ¿Porque Anarco? ... Por que aún la ropa es parte de mi, me asegura ... No es por que eres fetichista ?... Si si ya me lo explicó pero no es así, la ropa solo asegura, no es la razón, es un camino, en ese caso usted también sería fetichista, si no usaría costales, no se pintaría la boca ni los ojos, además usted dijo que todo el mundo es un poco fetichista ... no ?
Pero ella se reirá de ti al ver que eres travestí ..., Si ... puede suceder pero ya no me afecta tanto, ya se que eso pasa ... Dime Anarco, ¿Que harías si se ríe ?
Me daría pena por ella, por tonta, si ya le dije que soy mujer ella debe saber que uso ropa de mujer, creo que la dejaría ir ... no me molestaría.
¿ Y que harías si no se ríe ? ...
Lo primero es sentirla y que me sienta, cada expresión cada movimiento y luego .... déjeme terminar, ... luego haríamos el amor como solo la mujer sabe, hasta ver estrellas.
Y si es una transexual ? que harías? ... Es lo mismo no doctora ? ... No Anarco, no es lo mismo ...
Doctora, Si es lo mismo. Es solo una mujer con vagina, solo creo que ella sería mas mujer en todo sentido ...
¿ También mas que yo ? ...
Si doctora mas que usted, por que usted no pidió ser mujer, usted nació así, en cambio ella, ella si sabe, es consciente, estoy segura que sabe ser mujer ...
Creo que me estas atacando ? ... No no, yo me estoy defendiendo, usted que sabe ... acaso sabe lo que duele? ...
Que te duele ? ..., Que haya gente tan insensible como usted, como los médicos.
Anarco, cuando te ves al espejo al lado de otra mujer que ves ? ... Dos mujeres ... una naciendo y otra nacida.
Que sientes ? ... Un poco de envidia otro poco de admiración y un montón de ternura.
Anarco, me harías el amor ?
Solo si la quisiera ... pero no me lo imagino ... ¿ Por que Anarco, por que no te lo imaginas ?
Por que solo la envidio, envidio su belleza, su forma, pero no la admiro ni me provoca ningún otro sentimiento. Además usted se reiría de mi si me viera en ropa interior, usted lo sabe.
No me has captado el mensaje, quiero que estés seguro de ti mismo, que te vuelvas agresivo.
Las mujeres no somos agresivas, yo no soy agresiva, quiero ser ... mas tierna, que tiene eso de malo ?.
Mucho Anarco, mucho, tu naciste hombre y debes ser hombre, jamas lograras ser mujer completa, ni siquiera operándote.
Doctora, usted es la que no ha captado el mensaje. No es mi cuerpo, es mi interior, yo ya soy una mujer completa. Que sería de mi cuerpo sin mi alma, sin mi mente ? nada. Lo que sucede es que usted cree que tiene que curarme, pero con el tiempo se dará cuenta que no estoy enferma de nada, simplemente soy así.
Crees tu que quiero curarte ? ... Si doctora, para eso están los médicos, no ?
No nosotros los psicólogos. Nosotros estamos aquí para ayudarte a que puedas vivir feliz, y en tu caso se que eso no va a poder ser si sigues pensando como piensas.
Doctora, yo vine aquí por que usted me lo pidió. ...
Si es verdad, vi en las pruebas que todo estaba lógicamente contestado y eso era por que no querías que nadie supiera de ti.
Ahora ya sabe que soy, que va a hacer ? ... Por ahora nada, luego veremos, veremos que tratamiento es el más adecuado ...
Y si no lo sigo ...
Eres menor de edad, no podrás decir que no, a tu edad no se sabe lo que se quiere.
Doctora, míreme bien, de frente, así sin ropa ... Así sin uniforme, cree que soy y seré hombre ?
Dios mio, tienes razón, pero se puede arreglar ... Bien, entonces ayúdeme a ser mas mujer para que sea mas feliz.
Linda tu ropa ... Ve doctora, ahora usted me envidia.
La robaste ? ... No, la compré ... Como te atreviste ? ... Doctora, la señora que atiende es buena conmigo, creo que es lesby como yo. Ella también me ayuda a maquillarme ... desde hace cuanto ? ... unos meses ... que mas tienes ?
Todo lo que cualquier chica necesita. ... Y sales así ? ... Si salgo así ... Gina, … saldrías conmigo ?
EL BIGENERISMO
Pongo en cuestión la naturaleza de la identidad de género.
Si ésta identidad puede ser pendular, esto desasocia definitivamente sexo y género, o convierte al género en un sexo recreado cultural y psicológicamente. El ser hombre o mujer se vuelve una condición abstracta, un asunto de conciencia, aunque tenga raíces biológicas.
Quizás un día se descubran las raíces del bigenerismo, como un resultado del complejo flujo hormonal en el varón humano en determinados ciclos. Quizás entonces se entienda que ese ciclo hormonal o conjunto bioquímico ( hipotetizo, supongo ) unido a los inputs socio culturales que nos rodean, dé lugar a comportamientos y estados de conciencia que implican la identificación pendular de 'ser mujer' a 'ser hombre' y viceversa.
Puede ser que una suma de variables fisiológicas y psicosociales produzca la poderosa creencia en algunas personas, de pertenecer ahora a un sexo luego a otro y vuelta a empezar. Y eso, al final, demostraría que las personas que permanecen en su conciencia de pertenencia a un sexo no son menos ilusas, no están menos absortas en una creencia sobrepuesta a una mera realidad biológica, porque, al final, ese 'ser hombre' y 'ser mujer' al que nos suscribimos no tiene nada que ver con la genitalidad ni con la genética. Al final, es la mente la que hace el puente, el vínculo de significaciones entre una realidad genético-anatómica y una conciencia o identidad personal. Y al final, resulta que todos realizamos la misma clase de vínculos entre ambas áreas de nuestro ser.
Qué puede llevar a un bigenerista a serlo, a tenerse como tal, a dar crédito en su interior a dos identidades de género? Caben varias teorías. Algunas, como he expresado hace un momento, fisiologistas: una cierta base biológica que favorezca la alternancia psicológica entre identificaciones de género que están profundamente imbuidas en nuestra conciencia colectiva. O bien que se trate de un transexualismo biológico puro (si tal cosa existe), es decir, de la presencia de una identidad genuina de pertenencia al sexo opuesto (de nuevo habría que buscar las causas biológicas y/o psicológicas) que coexista con una perfecta adaptación a una identidad forzada que se ha vuelto -paradójicamente- una segunda naturaleza que hace el papel de la primera.
Estoy segura que, cuando el transexual se encuentra inadaptado al rol de género asignado natalmente, deriva hacia el cuadro rebelde (Disforia) que se conoce como transexualidad misma. Y que muchos transexuales resultan indetectos por el mero hecho de su éxito psicológico y social dentro de su género asignado natalmente. Mientras coexistan ambas condiciones, es posible que ese transexual manifieste un comportamiento bigenerista por puro compromiso inconsciente con su entorno. Una cuestión clave es, si la necesidad de operarse por parte de muchas personas transexuales no responde más a un imperativo socio-cultural, que a la satisfacción de su propia conciencia de género.
Puesto que todo indica que el 'ser mujer' y el 'ser hombre' son estados mentales que sobreponemos o asociamos a la condición corporal, podría darse (y se da) que una persona transexual tuviera perfecta realización con el reconocimiento social de su género y el suyo propio subjetivo (a fin de cuentas no vamos por la calle desnudos, evidenciando nuestra realidad genital).
Pero para todo transexual-no-bigenerista-conciente, es muy difícil llegar a esta conclusión, se estaría auto reteniendo en el lado masculino, como para no renunciar a unos genitales que lo separan de ese consenso imperante de que 'toda mujer posee vagina' y 'todo poseedor de pene es un hombre'. El transexual bigenerista en cambio, al estar positivamente adaptado a la identidad masculina o al poseerla genuinamente (algo todavía por dilucidar), no tiene la misma urgencia de plantearse la reasignación genital, pues al fin y al cabo ese sexo natal le resulta beneficioso, o útil, o simplemente coherente con una de sus personalidades base.
Socialmente no se ha producido aún el cambio de paradigma en la comprensión del género y su relación con la corporalidad, y no sólo estamos sometidas a esa carencia las personas no transgeneristas, sino las propias personas transexuales.
Nos falta un amplio reconocimiento de la culturalidad del género y de la subjetividad psicológica de la identidad de género/sexo. Nos falta darnos cuenta de que confundimos forma creada (género) con forma natural (sexo). Comprender que nos apuntamos a un género pensando que definimos con ello nuestro sexo (cuando el bendito no tiene ideología, tan silencioso), o que pertenecemos a un sexo porque somos afines a un género (como si eso nos hubiera de convertir mágicamente, o ahora con los nuevos hechiceros del bisturí, en miembros reales del otro sexo). No, el sexo natal todavía no se puede cambiar. Los machos no gestan, las hembras no inseminan.
Lo único que tenemos que hacer es reconocerlo, y darnos la libertad y el derecho de tratarnos unos a otros como seres femeninos o masculinos, pro-hombres o pro-mujeres, por amor, respeto, devoción y carta de pleno autodesarrollo humano, cada uno según lo sienta y lo pida. Pues aunque no podamos cambiar la fisiología (de momento), esto no convierte nuestras convenciones de 'ser hombre' y 'ser mujer' a las que nos apegamos, en menos fantasiosas, por tanto susceptibles de intercambio si nos apetece.
Todo ser que tiene vagina es un ser que tiene vagina, no una mujer. Y todo ser que posee pene es un ser que posee pene, no un hombre. Hombre y Mujer son sólo conceptos, política, arte, mercado, moda, costumbres, roles aprendidos,... nada que no se pueda alterar, compartir, compaginar, perder, ganar, liberar, reprimir, vender, comprar, cambiar, usar o modificar.
Creo haberme librado, por lo menos parcialmente y no se hasta donde, de la tiranía del género que nos reduce a hombres o mujeres para explotación de unos sobre otros, o para el control de las instituciones/poderes sobre nuestra infinita riqueza de ser y crecer. Hombre y mujer son, por ejemplo en manos de las iglesias, nociones que fiscalizan los modos de placer sexual a los que tenemos opción.
APARTE DE LA BIOLOGÍA, TODO LO DEMÁS ES IDEOLOGÍA.
Cuando nos demos cuenta de esto, desaparecerá el transgenerismo, pero junto con el género mismo. Pues se verá absurdo pretender que, por afiliarse a una determinada emocionalidad o manera visible de expresarse, eso nos da algún tipo de pertenencia a la biología inseminativa o gestativa. Se verá que esas nociones no tienen nada que ver con el discurso neutral y simple de la reproducción. Y entonces desaparecerán las referencias colectivas vinculantes de sexo fisiológico y personalidad.
Cada cual vivirá a su modo, y se reproducirá paralelamente a ello, independientemente de ello. Nada ya que transgredir, ni tótem alguno que defender. Una variedad inmensa de formas de ser; el fin del morbo junto con el de la pena y el castigo por atravesar ficticios límites o tabúes. La llamada a la intuición del corazón y a la instintividad pura, para generar nuestras mejores relaciones, en lugar del juicio de la cabeza, teledirigido por los intereses de la clase que sean.
El transgenerismo es un programa claro. Si ser mujer u hombre no tiene nada que ver con el sexo, el transgenerismo contiene a la larga su propia destrucción, con la destrucción del género como vinculativo. Y, efectivamente, todo género o identidad de género es adaptativo, por pura definición, porque no es algo con lo que nacemos, sino un aprendizaje, un "constructo". Por eso la transición de hombre a mujer puede ser un éxito, algo que se consigue asimilar, por muy macho que se haya sido. Y por eso el bigenerismo es una condición perfectamente practicable y real.
Y volviendo a la pregunta del principio. Si la identificación de género es un estado mental adaptable, aprendible, modificable (al menos en su parte ideológica, al margen de las variables fisiológicas que inviten a una determinada afiliación subjetivo-cultural), la cuestión es:
1 Si alguien que es bigenerista, y por tanto fácilmente asimilable al rol femenino, preferirá suscribir el contrato social "género fijo = respetabilidad" ya sea manteniendo su situación de mujer en la clandestinidad más hombre en la publicidad, o ya sea cruzando al transexualismo declarado (de pre a post) y renunciando a las prebendas y privilegios sociales de su masculinidad a cambio de los posibles substitutivos femeninos .... o,
2 Romperá la baraja con la sociedad y se volverá un deconstructor del género, un francotirador, aprovechando de paso la más anárquica travesía de apropiación, uso y disfrute de todos los signos y motivos del sexo femenino por el que suspira... mientras remueve los cimientos del sistema?
Hace falta mucho valor para ambas opciones, aunque no sé si la segunda es tan satisfactorio y autosugestiva como comprar en el mercado del género convencional ... quiero ser una mujer completa, … hasta donde la ciencia lo permita.
Pasando a la transexualidad operatoria, definitiva y hasta hoy irreversible, hay severos motivos por los que la mujer interior … se hace morfo-hembra...
Respetabilidad.
La gente no toma en serio a quien no apuesta por el modelo bipolar y se suscribe de pleno a un género. La gente común simplemente no comprende la flexibilidad del género como estado psicológico o espiritual. Por tanto la gente sólo admite la fijeza en un género, y en todo caso la patología transgenerista como la discordancia cerebro-anatómica del género natural, modificable quirúrgicamente. La ley sólo otorga carta de respetabilidad tras pasar por el quirófano.
Seguridad.
Es un corolario de la respetabilidad. Hay personas que se sienten tan molestas con quienes exhiben un género flexible que son agresivas con estas. Existe el constante riesgo de ser descubierto como alguien que interpreta un género o hace creer que pertenece biológicamente al mismo, cubriendo/disimulando su anatomía natural. A esto es a lo que se llamamos "ser leído o el ampay".
Las personas transexuales ya no "pasan por" más, pues son miembros a pleno derecho del género adoptado. Por más que se les note su género original, eso no se interpretará/leerá como un intento de engaño sobre todo si se conoce a la persona y ella es una transexual declarada. A pesar de esto, el estigma es tan grande que hay muchas transexuales que siguen preocupadas por "pasar", para no atraer el rechazo de sus encuentros y relaciones eventuales que (a) estén por debajo del umbral de aceptación de la condición transexual, o (b) tomen a la persona transexual por un transgenerista ocasional (Travestí), ampliamente considerado sobre todo en la mente de la transexual ya operado y adaptado, como una persona degenerada?.
Preferencia sexual.
Muchas personas transgeneristas carecen de orientación homosexual, y se sienten cómodas solamente en relaciones sexuales que impliquen la polaridad macho/hembra. Por esta razón necesitarán un cambio genital completo, acorde con su género adoptado.
Como mujeres desean tener uniones sexuales con varones, así como antes estaban en el caso opuesto. Para ellas creo que la alteración anatómica parcial del género natal resulta problemática en varios aspectos. Primero, por que llegará a implicar impotencia sexual masculina, descalificándolas para relaciones hombre a mujer. Segundo, porque la presencia de su genitalidad masculina podría avergonzarlas en sus relaciones con hombres, si no crear en estos mismos un rechazo. Tercero, porque es un motivo más de ambiguedad de género, minando la respetabilidad y exponiendo a la inseguridad ya mencionadas (puesto que se dan las ocasiones en que su condición genital se conozca, como vestuarios femeninos, uso de ropas de baño en público, etc). Cuarto, como consecuencia del anterior, ella (Nos) podemos sentir más seguras en nuestro interior si nuestra anatomía corresponde con el género en los términos convencionales.
Hay que añadir que la sexualidad, hasta hoy, es un programa biológico diseñado para procrear. Si alguien ya lo ha hecho o no pretende hacerlo, puede decidir prescindir de ese programa, si es que la llamada del sexo le resulta poco llevadera (puede ocurrir que alguien se vea agobiado por la urgencia de la fornicación y tenga pocas ocasiones, aparte del desahogo masturbatorio o del sexo de pago). La forma de eliminar el bioprograma sexual en el hombre es reduciendo la producción de testosterona, o radicalmente mediante la castración. Esto abre la vía al cambio de sexo, como una alternativa para aquellos que ya han dado por cumplido o no les interesa su rol sexual natal y les apetece continuar su vida con la experiencia personal-social del género opuesto.
Con la biotecnología, hoy ya no es necesario el coito para la reproducción de la especie, ni siquiera es necesaria la participación masculina ( peligrosísima clonación ). Esto por fin libera la actividad sexual de todo soporte moral; ya no se justifica la negación de la homosexualidad o del lesbianismo con el argumento de la terminación de la especie. El juego sexual se convierte en un acto de puro placer, gozo, comunicación, creatividad, estética y sentimiento. El género, la presentación personal y social del individuo como masculino o femenino, se desvincula igualmente de todo fin reproductivista, pues hasta ahora constituía el necesario lenguaje del cortejo previo al apareamiento. A partir de la liberación de las preferencias sexuales, el género queda igualmente libre para convertirse en una opción de la cultura y del gusto personal, un precioso elemento de la libre auto-expresión individual.
El "Homo tecnologicus" nacido en este siglo, ha trascendido los paradigmas biológicos de millones de años. Lógicamente las costumbres sobre las que nuestras sociedades se han fundado, arraigadas en los condicionantes biológicos naturales, van a dejar de ser contingentes para convertirse en puras opciones culturales a la carta. El beneficio está en la riqueza de posibilidades, no en ir a menos. Tenemos más para elegir. Desde hoy, gracias a la ciencia, somos libres para expresar nuestra sexualidad y género como caminos de nuestro libre albedrío creativo, sin peligro para la continuidad de la especie humana, más allá de los códigos rutinarios de la naturaleza.
Ser hombre, ser mujer. ¿Características físicas? ¿Biología simple? ¿Culturización? Creo que hay una continuidad entre los diversos estadios de género, configuración biosexual e instinto sexual. Parece claro que la naturaleza produce la diferencia de sexos como regla de reproductividad, y que el género es socialmente diferenciado como un indicador del objetivo sexual para el individuo programado para la conservación de la especie. Por eso, desde una visión puramente biologista, las diferencias son la norma consistente y las mezclas e inversiones son la excepción, si no el defecto.
Sin embargo, hoy podemos preguntarnos qué necesidad hay de sacralizar los meros procesos naturales de cuya protección ya se encarga la propia naturaleza. Si no atribuimos a la ley natural un origen o fundamento mito-religioso, si no hacemos un tótem de las costumbres naturales, nos encontraremos libres para no sólo aceptar o tolerar, sino para explorar las infinitas avenidas del comportamiento inteligente y creativo que nuestra humanidad posee como potencial. Probablemente es parte de nuestra riqueza como especie el usar nuestros recursos psicoespirituales y culturales, como afinadores del software evolutivo en planos cada vez más especializados y sutiles. Con nosotros la biología se perfila y avanza. Las personas transgeneristas podemos ser, sencillamente, mutantes abriendo brecha en una sorprendente nueva humanidad...
LO OBJETIVO
Y respecto a la idea fundamental de la transexualidad: la idea "soy mujer" (sin cuerpo en concordancia)... ¿es un trastorno? ¿Quién puede determinar que lo sea? ¿Quién tiene la autoridad para colocar la etiqueta de 'trastorno' en lugar de reconocer que el verdadero lugar donde reside el género es en la mente? (de rrepente más allá que en el cerebro, quien sabe?). ¿Quién puede decir que la configuración del cuerpo es más válida o valiosa que la del cerebro? Y ¿quién puede decir que la estructura del cerebro es más importante que la de la mente? En definitiva, ¿quién puede acreditar o desacreditar objetivamente el sentimiento subjetivo, o auto-identidad de género (tenga la base psicofisiológica que tenga)?
Así pues, NADIE puede atreverse a responder a esta cuestión "objetivamente", científicamente, sino dar su propia opinión sentimental. Y en este caso, sólo queda el miedo o el valor a enfrentarse a un consenso opinable que sentencia socialmente por lo que somos o dejamos de ser o tenemos derecho a ser. Pura arbitrariedad. Por ello valor y admiración a quien se atreve.
Etiquetas... etiquetas... La realidad es muy sencilla. Todos tenemos el potencial de sentirnos hombres y/o mujeres, y por tanto el derecho a asumir socialmente nuestra identidad o sentimiento.
Aunque no todos descubrimos que tenemos ese potencial y, si lo reconocemos, no necesariamente hacemos todo el uso del mismo. Por eso, más bien tendemos a limitar la percepción de nosotros mismos, y a limitar a los demás con ella.
Sea que (a) usemos el género ( roles creados ) para indicar/apuntar/mostrar nuestra identidad sexual o yo psicosexual (identificación con el sexo/ente mujer o con el sexo/ente hombre; transexualidad), o (b) como para indicar nuestra identificación psicocultural u opción estética/vital/personal hacia lo femenino o hacia lo masculino (transgenerismo) como valores y formas de ser humanas disponibles a todos, roles arquetípicos colectivos no necesariamente sexualizados o genitalizados .... En ambos casos resulta que el género es igualmente manejable al libre albedrío del individuo. Esta debe, es una conquista psicosocial y sociocultural fundamental de nuestra civilización occidental, a lograr al entrar en este siglo 21. El género debe dejar de ser ya de una vez una materia e instrumento de discriminación entre los seres humanos.
"Ser mujer" en un cuerpo de hombre, ¿es una afirmación con sentido? SI, si te identificas con todo lo que el género mujer implica y con el sexo de mujer: sí, claro. Puedes decir que "aparte del sexo y las apariencias" eres una mujer.
Pero puede ser que sentirse mujer en un cuerpo de hombre sea una llana contradicción, ¿no?. Pues el género suele apuntar al sexo físico de la persona, y si en definitiva creemos que tenemos imaginariamente o deberíamos tener el sexo que no tenemos... ¿no es eso un autoengaño? Para algunos es una locura, pero para otros el sentimiento es el factor esencial a valorar, por encima de su circunstancia. Evidentemente, si no tienes la genética de mujer no eres mujer genética, eso es todo. ¿Quién ha dicho que mujer se acaba en mujer genética? ¿Y quién es quien para atribuirte o negarte ser mujer u hombre en ese amplio sentido? ¿Y quién determina que toda mujer genética ha de extenderse en cualquier otra etiqueta de mujer? Y lo mismo para el hombre genético. ¿Quién determina la inflexibilidad e inmovilismo entre todas las facetas del sentir y ser humano?
Si estuviéramos de acuerdo en que el odioso género está definido por los genitales, y espero que si, tendremos que extraer determinadas consecuencias.
Las personas con genitales a par ( ojo que hay casos ) son macho y hembra a la vez (?) y ...
La mente no tiene que ver con como percibimos el género de los demas. Nadie es macho o hembra por como se le siente o se le percibe, o por su rol, o su comportamiento. Por tanto no podemos saber quién es hombre o mujer biológico en nuestros encuentros diarios, a no ser que hayamos visto sus genitales. Luego, así mismo, el aspecto no es relevante ni determinativo. Finalmente esto convierte al género en un hecho puramente físico, asocial y anodino, carente de toda connotación e interés cultural.
La verdad y lo que pasa es que no actuamos como si el género se acabara en los genitales, sino que consideramos su psicología y sociología. La realidad es que hay una cultura y una industria del género, es más, una economía del género, con sus fondos de inversión, sus potentados y sus miserables.
En este sistema de castas, el varón es el monarca, la hembra la cortesana servidora y el travestí, el que se caga en el género y arrebata en si mismo todas las potencialidades volviéndose naturalmente en una persona controversial en lo social y extraordinaria, por que es sensible amante de uno o de ambos géneros.
El travestí verdadero ( no el Homosexual prostituto ) no cruza a la otra cara del género ni se queda limitado... simplemente, vive su extraordinaria realidad, explorando lúdicamente costas y océanos de la propia expresión personal, algo así como un científico que se moja de verdad en la experiencia de su propia amplitud genérica, se debe ser rebelde del género en la vanguardia de la sociedad y del camino al encuentro de su verdadero YO SOY.
La transmutación del género es mejor vista como un proceso espiritual, como el descenso de un caudal de nuestro potencial trascendental o arquetípico sobre la forma física, la personalidad, la psicología y el rol social. En realidad somos libres en todo momento. Cambiar de sexo/género es uno de los infinitos caminos disponibles en las siempre presentes oportunidades de la existencia. La transmutación del género es otro viaje de la consciencia en la tierra, un trance en el esplendor de la luz del ser.
Creo que la mejor manera de plantearse la translibertad es en términos de potencial humano individual, no en términos deterministas. Es decir, cambiar no porque una se sienta obligada por cierto condicionamiento psicológico o biológico, sino porque lo decide responsablemente como una alternativa entre otras, como un sendero que trae ciertas experiencias y motivos de crecimiento personal por los que se desea pasar. Esto evitará caer en el extremismo y la ilusión de necesitar identificarse estrechamente con cualquier estereotipo de lo que representa el género adoptado, y en cambio permitirá encontrar su propia aceptación en su singularidad dentro del mismo.
Todos los seres somos distintos y únicos, y tenemos el don de expresar nuestro espíritu diferentemente. Todos traemos infinitos potenciales susceptibles de abrirnos incontables caminos o destinos.
En lugar de sentirnos presionados por cualquier hipotético imperativo, es más cuerdo y sano saber que somos nosotros quienes tenemos la opción en cada momento, y que con nuestros actos y pensamientos andamos los pasos en un infinito de múltiples bifurcaciones. En todo caso, ese actuar autoconsciente ha de estar saturado de pureza de intención, de amor, bondad, luz. En ese momento, cada nueva circunstancia y experiencia atraída a nuestra vida se vuelve parte de esa luz y revelación del poder de infinita maravilla de nuestro espíritu, de la creatividad de la existencia, premiada de la dicha de ser.
Estoy convencida hasta la médula que nada puede reducir nuestro Yo Soy a una identidad demarcable formal o nominalmente, material o espacio-temporal. Que toda identidad es el juego de nuestra consciencia, y debe ser asumida lúcidamente como la expresión directa de nuestro arte espiritual en la producción dinámica del universo. Mutar cualquier parámetro de nuestra identidad es una facultad natural a la que podemos llamar Yo Soy. En ocasiones estos cambios superan lo conocido o cuestionan lo presupuesto por nuestros semejantes, y es una demostración de la irrisoriedad de los límites surgidos de las circunstancias o de la propia forma manifiesta, ante el poder esencial del ser y su infinito manantial de belleza.
El cambio individual de género o sexo es para nuestra cultura establecida algo inexplicable, y para quienes creen en el viaje del alma, es algo casi vinculado al morir y volver a encarnar. En este caso, nosotras somos aquellas que hemos venido a disolver esta insustancial frontera, y traer al ser humano una nueva cota de libertad y felicidad.
El sexo legal está basado en el sexo anatómico, creo que debería basarse en el sexo social de la persona, el cual es todo aquello que ella desea proyectar con su comportamiento, apariencia y roles asumidos. Socialmente, el género proyectado coincide con el reflejado o percibido, pues nos guiamos por esos estereotipos mencionados a la hora de clasificar a las personas por géneros. Nadie va por ahí mirando primero la "F" o "M" de la libreta electoral de sus interactuantes.
Es por tanto lógico que la ley adapte su concepción del género del individuo, de lo anatómico (que no deja de ser un asunto privado e intimo, sólo interesante a otros en el campo médico, y en las relaciones sexuales) a lo social, que es el verdadero terreno en que la persona se desenvuelve y ejerce sus derechos y deberes para con los demás, eso que la ley ha de supervisar y proteger.
Es la sociedad la que en parte nos opera, no nosotras las que total y verdaderamente lo decidimos. Aunque sí es cierto que, para muchas de nosotras, obtener un cuerpo femenino es un logro deseado, que hay que agradecer a nuestra era tan revolucionaria, a nuestros científicos. Pues muchas de nosotras deseamos tener relaciones satisfactorias desde la anatomía y fisiología femenina, pero otras quieren procesos rápidamente reversibles acordes con su oscilación bigenérica, ya llegará.
Insisto en que a la sociedad le falta flexibilidad para reconocer la condición de mujer a todas aquellas de nosotras que tenemos el valor de autodeclararnos tales. Cierto que si cada cual define el género a su libre albedrío, enseguida las palabras 'hombre' o 'mujer' dejarán de significar algo consensuable. (Quizás no se pierda nada con ello, después de todo). Si todas y todos nos autodefinimos a partir de cualquier parámetro, sin ninguno en común, entonces decir que somos 'hombre' o que somos 'mujer' será una información absolutamente vacía de contenido para los demás. Ya no tendremos la posibilidad inteligible de mencionarlo, y por ese camino todo lo conocible de nosotros quedará en lo que se ve y lo que se comunica íntimamente, sin etiquetas generales. Quizás sea beneficioso!
Pero, de momento, el criterio social, el consenso es: 'hombre', quien posee un pene; 'mujer', quien posee una vagina. No está mal, pero debería ampliarse un poco. 'Hombre', o 'Mujer'... quien vive temporal o permanentemente (rol social, indumentaria, comportamiento) como cualquier hombre o mujer en una inmensa mayoría. Con ese nuevo consenso, muchos transgeneristas se ahorrarían una operación que no necesitan (ya he dicho que algunas de nosotras sí la necesitamos y desesperadamente). Bastaría con certificar un periodo mínimo de 'vida real' en el género elegido, y todo el papeleo legal se podría cambiar (si es que hace falta para algo).
Por supuesto esto cambiaría algunas cosas en nuestra vida social, pero no tantas! Por ejemplo, cuando un hombre conociera a una mujer, estaría más tentado de preguntarse si se trata de una mujer con vagina o con pene... ¡ Esto ya sucede ahora !, sólo que en la sombra.
Esta incógnita, algo más generalizada que ahora, dada la legalidad de ser mujer con pene u hombre con vagina, pondría más chispa y misterio en las relaciones, más aventura y "riesgo" (estímulo) emocional. Con todo esto, sobre todo, ganarían paz, tantísimos o tantísimas, al obtener el digno reconocimiento a la persona, como perteneciente al género en que cada uno/una se siente, y por tanto atributivas del trato que siempre debemos o hemos soñado recibir. Por respeto social a nuestro gran colectivo, las nociones de género (hombre, mujer) un día, pronto, deberán ser ampliadas (aun más, más allá de la propia transexualidad).
Espero no estén cansados con toda esta, ... no se como llamar a lo que he escrito y conjugado, en fin, creo que como corolario me nace reafirmar un aspecto interesante, la Televisión esta implantando como usual la presencia de personas transgenéricas, ¿ será que sus dueños también sienten esta revolución ?.
No es casual que en los EE.UU a cada rato aparezcan hombres vestidos de mujer, que a cada rato en los Talk-shows se trate de entrevistas a travestíes o "female impersonators", tampoco veo como casualidad casos como el de RuPaúl que han revolucionado mas de un ambiente y generado variadas reacciones en contra, por las modelos en competencia, que muertas de envidia eran desplazadas por un chico "Trans" con mas personalidad y tanta belleza como ellas.
También veo que Lima en particular esta cambiando poco a poco y ya es mas inteligente. Obviamente ciertos connotados psiquiatras y psicólogos ponen el grito en el cielo por que pierden clientes, además los loqueros ligados a organizaciones religiosas, van a continuar con la cantaleta del "sexo para reproducción" en todo foro al que se les invite, sin reconocer el fondo dogmático de sus afirmaciones, pero que a conciencia saben, nada tiene que ver con la realidad de la persona.
Ahora si, alto a la evacuación de ideas, por que si sigo no paro, por tratar de hacer puré a ciertos "bien pensantes" representantes actuales de la salud pública.
Besos a todas mis hermanas Hispanoamericanas.
Gina Alva
Por Gina ALva
¿ Un camino a la TRANS SEXUALIDAD ?
o a la Libertad de Identidad
Gracias Clarita por tu magnífico e invalorable aporte a mi formación.
¿Por que existen seres humanos en los que no concuerda el sexo biológico con su comportamiento ?
¿Por que hay registros históricos de hombres y mujeres que viven emulando el sexo opuesto ?
¿Por que en la cultura occidental se rechaza a estas personas y como termina el rechazo ?
¿Cual es la nueva actitud de las doctrinas religiosas frente al Transgenerismo, al Travestismo y a la Transexualidad ?
¿Es meramente fetichista quien se viste con la ropa del sexo opuesto ?
Por que, por que, que ....
Estas y otras muchas preguntas sobre el comportamiento humano se están respondiendo poco a poco. desde hace solo 30 años, cuando ya hemos cumplido cerca de 100,000 años como Homo Sapiens. La sola cercanía al nuevo milenio estaba generando un ansia de aclarar aspectos varios del comportamiento humano, como nunca antes se había visto.
En los últimos 50 años se han dado varias revoluciones culturales que han movido a la humanidad como nunca. Según los astrólogos, en 1948 se inició la era de Acuario, la era del amor. Según los hinduistas más connotados, en la década del 50 empezó la reconstrucción del ser humano preparándolo para el nuevo milenio, en esa misma década se inició la revolución cibernética que vivimos, las comunicaciones dieron un vuelco que aún no somos capaces de evaluar y cuyo futuro es imposible de predecir. En la década del 60 se pusieron en práctica las teorías derivadas del pensamiento filosófico de Marcusse y el mundo se afectó como nunca antes, en esa época los líderes religiosos se confundieron, abrieron las puertas de las doctrinas y se desató el fundamentalismo doctrinario como refugio a las mentes menos lúcidas, actitud que está desapareciendo frente a la difusión y comprensión de las raíces filosóficas de las doctrinas más importantes de la humanidad.
Poco a poco se respira más libertad, más respeto por la realidad de cada quién y mayor comprensión de cada cual. Todo esto esta siendo cimentado en el mágico concepto del amor, en sus múltiples facetas. Se está reconstruyendo un ser humano capaz de entender su mundo, de cuidarlo, de reconocer sus sentimientos como válidos y de usarlos como fuerza constructora.
Es cierto que todavía existe la violencia, existen los seres débiles y manejables por hábiles manipuladores que los llevan a la auto-destrucción; esto y más es cierto, pero también es cierto que cada vez son los menos, suenan fuerte pero hueco. También existe el "Stablishment" o sociedad "Bienpensante", tradicional y renuente al cambio que poco a poco se va remodelando tratando de mantener sus viejos privilegios pero que en el camino se va diluyendo frente a la nueva fuerza, la fuerza del conocimiento, la fuerza del reconocimiento, la fuerza de la curiosidad, la fuerza de la imaginación, la fuerza de la voluntad de ser cada vez mas humanos, la fuerza de la belleza en cualquier forma, la fuerza de la expresión libre y finalmente, la gran fuerza constructora la fuerza del amor.
EN MATERIA
Lo que aqui se afirma, es un punto de vista que puede resultar polémico, tanto para la sociedad "bienpensante" como para la creciente comunidad trans en general, y que ?. Sin embargo, como persona que vivió una oscilación de sentimientos y sensibilidad entre lo "masculino" y lo "femenino", me siento con la calificación necesaria como para expresarme por experiencia, y cuando menos ofrecer unas reflexiones que espero criticarán con lucidez.
He leído varios libros y ensayos de la célebre Virginia Prince y algunas de sus declaraciones en que, cuando le preguntan si es hombre o mujer, responde que "hombre o mujer es algo que se forma entre las piernas, pero lo que realmente se es, surge entre las orejas, en el cerebro". Para mí esta es una declaración importante, porque precisamente son posibles tantas respuestas, que por ello se demuestra la subjetividad del tema. Incluso las nociones biológicas de hombre y mujer son difusas: una escala de variables, más que una dicotomía excluyente.
ENTRE LAS OREJAS
De aquí en adelante voy a escribir sobre 'lo que hay entre las orejas', es decir del Género. Hasta donde percibo en el mundo actual, hay una actitud por lo menos "evolucionaria" como diría Proust. Esta actitud debe ser reforzada con análisis rigurosos incluso de temas casi subjetivos, temas como son el género, la culpa, la expresión, la sensibilidad, y tantos otros.
Coincido con otros autores en que el género en su conjunto es un concepto discriminador, un medio de aprovechamiento social por el hecho de atribuir determinadas conductas, roles socio culturales y formas de expresión personal a cada sexo biológico (Roles a cada sexo biológico conforman el género de cada sexo).
Muchos se han referido al abuso del hombre sobre la mujer como el origen de tantas de esas diferencias que se manifiestan en el género. Es así que para la mujer, el vestir pantalones y dejar el brassiere, ha connotado su equiparación al estatus ejecutivo del hombre, un pequeño signo de su revolución frente al machismo, mientras que para el hombre sigue siendo tabú el vestir faldas, pues todavía significa la pérdida de poder, la pérdida socio económica y por tanto personal, es decir, rebajarse a la segunda clase humana de los machistas, la mujer.
También creo que cada ser humano ha experimentado incontables experiencias físicas en variadas formas de comportamiento. Hemos sido hombre y mujer en repetidas ocasiones y como trabajo en computadoras, me gusta plantear esto con una metáfora de actualidad, la mente como software (Programa ) y el cuerpo como hardware ( Equipo ).
Al gestarse un cuerpo o equipo de un sexo genético determinado, se produce una primera carga del programa necesario para funcionar en él. Esto es, el cuerpo que ya posee su propia memoria genética y una serie de programas de arranque básicos, llama a los contenidos del vasto espíritu de ese ser, que le son necesarios para funcionar a pleno rendimiento, es decir incrementa su registro o memoria genética de habilidades y gama de experiencias acumuladas por milenios como hombre o mujer, según el caso.
Con este primer filtrado a partir del total de las vivencias que el espíritu y los genes guardan de muchas existencias ( herencia genética y/o espiritual según se crea ), se produce una importante condición natural o instintiva de género. Cabe decir aquí que no todas las personas poseen los mismos registros, con lo cual se dan infinidad de variaciones de formas de ser masculinas o femeninas en esta etapa. Hoy ya sabemos que en un saludable cuerpo masculino puede nacer un saludable cerebro femenino producto de variaciones hormonales en los estadios tempranos de la gestación. Sucede en muchos casos que, en el breve lapso de vida infantil, el software básico y el accesorio o inducido que se descarga sobre el ser físico, no es solamente el correspondiente a su forma biológica; no importa la razón si no el hecho real. Si los filtros de nacimiento lo permiten, se forma en el bebé, lo que yo llamo bigenerismo o transgenerismo, que se graba con fuego en su ser. Estoy convencida que el siguiente filtrado, ocurre con la educación inicial y la socialización.
En los seres que ya tenemos grabado el bigenerismo, sin importar la causa, se prolongan y extienden esas diferencias de comportamiento instintivo que el cuerpo ha seleccionado de la memoria profunda y del espíritu.
Salvo en contados y benditos casos en que las cosas se reconocen a tiempo y hay alguien con la suficiente sensibilidad para no provocar un terrible conflicto, la educación inicial, intenta reprogramar a la persona, dándole una justificación intelectual y una normalización de acuerdo a sus genitales, se pierde entonces por tiempo indeterminado la libertad, la frescura y la espontaneidad de la multifacética manifestación humana, para caer en la trampa conceptual que atenaza esa misma capacidad creativa del ser. En lugar de admirarnos de la variedad con que el ser humano es capaz de expresarse, decidimos que debe conformarse a determinados patrones de realización de su personalidad atentando contra el derecho humano fundamental de SER.
Hasta aquí, me he permitido postular dos orígenes en la formación del género para cada ser. Uno genético/hormonal/espiritual y otro social.
El primero se remonta por supuesto a condicionamientos impresos en la memoria genética. Luego no quiero decir que esa información genética sea pura o santa; sólo digo que es un patrimonio del individuo, igual que el espíritu con el que desciende, previo a toda ulterior manipulación por su entorno. El segundo fundamento es la institucionalización colectiva de lo que aparece primero como manifestación biológica individual, y por tanto un establecimiento que obliga a la adaptación, cohibiendo a la persona y reduciendo su potencial.
Se entiende que la compleja biología del instinto reproductor haya producido una serie de códigos de cortejo y atracción mutua, que en el caso humano conllevan una vasta sofisticación cultural. Sin embargo, el problema ha surgido cuando hemos permitido al pensamiento generalizar y decretar sobre ese funcionamiento instintivo y sus sobre-derivaciones en los planos culturales del ser. Este acto resulta tremendamente opresivo para quienes se apartan del centro del espectro, de la gran masa, de la norma, para aquellos que rozan los límites arbitrariamente fabricados y establecidos o sencillamente los rompen.
Insisto de nuevo. El género como enseñanza de socialización es un crimen contra el ser humano y su potencial creador, así como un medio de manejo socio económico y discriminador, y finalmente por lo menos, es una reducción a la mitad, de las cualidades que como seres espirituales todos poseemos inherentemente, para cuyo uso y actualización en la vida física somos la única autoridad.
Una de las consecuencias, ( por lo que he dicho que este enfoque podía resultar polémico ), ocurre cuando aquellas personas que han descargado un software femenino mientras tienen un cuerpo masculino, se ven compelidas por el stablishment a "encajar" o "reajustar" ambas condiciones, cambiando el hardware o cuerpo, en lugar de descargar el software restante/latente o de aceptarse de esa forma atípica.
Porque la normativa de género es absurda y rígida, en vez de comprender que esos comportamientos y expresiones femeninas ( o masculinas ) son patrimonio espiritual de todo ser humano y permitir su uso y disfrute para el individuo que las ha recibido o actualizado en su existencia presente, dejándole a él/ella la libertad y la responsabilidad de asumir su vida de la forma que desee, se ha determinado que el sexo biológico es indisociable de ciertas condiciones y cualidades de personalidad y que cuando no hay correspondencia, eso es una malformación o una patología.
Este razonamiento ignominioso lleva a muchos 'in extremis' a quitarse la vida como única salida, especialmente por parte de un individuo altamente socializado, que busca autoaceptación y aceptación social.
El hombre femenino y el hombre masculino/femenino, bigenérico, travestí, es candidato en nuestra sociedad dicotómica a transexual; recibe el "alimento" social de que sus maneras son propias de la mujer biológica (premisa falsa, pues él mismo es la prueba), y que por tanto o su mente o su cuerpo están desajustados, son erróneos. Puesto que muchas veces al individuo en cuestión le resulta imposible pensarse a sí mismo de otra forma, o crearse una identidad subjetiva diferente (al menos sin la ayuda de un facilitador espiritual que le muestre que simplemente su espíritu ha descargado o liberado esa parte de su enorme memoria evolutiva), y puesto que el establishment médico-social no diagnostica ni trata de otra forma el asunto, esta persona concluye que es su cuerpo el que está mal construido, que la naturaleza se ha equivocado dándole el sexo inapropiado y reajusta esta condición (Ojo, esto solo es posible en este siglo, ¡ como habrán sufrido antes !). El hombre femenino sufre además, una segunda y traumática socialización de género (doble en su caso: forzada la masculina, ansiada la femenina).
Debido a la atribución normativa de " sexo igual a género " y viceversa, va recibiendo todos esos mensajes culpabilizadores sobre su espontanea forma femenina de ser, y todos esos decretos y generalizaciones sobre cómo debe manifestarse un hombre biológico. A la vez, él mismo va también asimilando e imitando las fabricaciones socio-culturales sobre el género femenino, al cual instintivamente se ha identificado desde el comienzo, adquiriendo también (furtivamente muchas veces) esas destrezas de socialización personal, sin darse cuenta de que está copiando unos roles y formas que sostienen implícitamente el esquema de discriminación que precisamente le está sometiendo como ser humano, sin advertir que está aceptando el mismísimo tinglado socio-cultural de género que ha hecho de él, un ser en conflicto interno.
El mal no se ha producido por haber sido forzado a asumir una caracterización determinada (masculina) o por no permitírsele desarrollar otra (femenina), sino por haberle tendido la trampa conceptual según la cual se pertenece a una ( y una sola ) de esas categorías según el sexo genital, trampa en la que casi siempre se cae, independientemente de si se asume gustosamente o se sufre la norma. En el caso del hombre femenino, al creer en este concepto de género, tenderá hacia la transexualidad espiritual, en lugar de hacia la autoaceptación de su maravillosa singularidad y puede perder espiritualmente la mitad masculina de su ser.
Veremos mas adelante que la transexualidad física es deseable y celebrable, lo que no es admisible es verse atrapado en la polaridad genérica, " Sexo igual a Género ".
EL EMPUJON CULTURAL
El hombre con doble software natural (masculino y femenino), al ser empujado culturalmente a que "género y sexo van unidos", deberá crear una personalidad alternativa de mujer biológica para vestir su inmensa sensibilidad femenina; lógicamente desarrollará el arte del travestismo. Por supuesto, hay un "continuum" entre travestismo y transexualidad espiritual y hasta la parcialmente o totalmente física, o la posibilidad de mutar de la primera a la segunda condición física, todo en dependencia de los cambios de influencia del propio potencial masculino y femenino, es decir, según qué programa de género social tome el mando en el cerebro del individuo en una fase determinada de su vida, generalmente al comienzo de ella y también en función de la violencia socio cultural del medio en que se desarrolla.
El concepto de género que hay que extirpar de la mentalidad colectiva, es tanto la correspondencia unívoca de sexo y personalidad, como la generalización impositiva de los caracteres de personalidad (llamada socialización) en unos lineamientos standard para cada sexo, que no son otra cosa que la extensión o prolongación cultural de conductas individuales naturales, posteriormente elaboradas por el pensamiento humano; clasificadas, y devueltas totalitariamente a los individuos, para su adaptación colectiva dentro de ellas.
Todo el problema se retrotrae a la cuestión bioética sobre la sexualidad como medio reproductivo o medio de gozo. Si como pretenden algunas religiones, la sexualidad es solamente un medio de reproducción de la especie, entonces la homosexualidad como preferencia y toda variación de género como expresión es una aberración. Si en cambio aceptamos la homosexualidad como una alternativa del potencial humano para disfrutar del amor, del afecto y del placer sexual, independientemente de los poderes reproductivos del hombre y la mujer, y quizás como expresiones de una vasta amplitud de recursos y experimentos evolutivos de la especie ( quién puede asegurar que un día no seamos todos hermafroditas ), entonces tenemos también que aceptar el bigenerismo o el transgenerismo, pues son igualmente expresiones humanas divergentes del consensuado metalenguaje reproductor de la especie, basado en la diferenciación de los dos sexos.
Quizás los códigos culturales de cortejo y atracción mutua entre los seres macho y hembra de la especie humana, vayan a reformularse a la luz de la integración social del colectivo transgenerista o bigenerista heterosexual y homosexual, pues evidentemente las relaciones afectivo-sexuales no van a poder basarse mucho más, en las actuales premisas de diferenciación estética y personal, en la medida que los derechos de autoexpresión individual y de realización social, tanto del hombre como de la mujer biológicos, alcancen su plenitud, con la autoridad sobre su propia herencia genético espiritual.
Ecuación resumen:
Sexo psicológico = identidad de género, autosubjetiva, mental.
Sexo/género socio cultural = apariencia, rol social, comportamiento.
Sexo físico = anatomía, biología.
Es importante pues, aceptar la necesidad de deconstruir el Género Socio-Cultural, de manera que no persista la generalización-colectivización que afirma: "determinadas formas y roles corresponden a determinado sexo".
Hay que insistir en recuperar la libertad de construir individualmente la personalidad y el género, y generar espontaneas comunidades sociales o virtuales de género, no superimpuestas por una normativa.
LA LEY DEL GENERO
La Ley del Género es una ley medioeval dura. Reza:
" Los infractores serán castrados ".
Cualquiera que se aparta del esquema bipolar que identifica sexo y personalidad, es presionado psicológicamente hasta que inclusive, rinde su vida mediante el suicidio, en un acto de sumisión perfecta a la sociedad. La policía judicial del género somos todos, incluso las víctimas.
Los sancionadores dicen al ambiguo, al transgresor del dogma del género: "eres una mujer y te vamos a cortar los huevos!". Y este acepta con tal de ser de nuevo amado: "Bienvenida, querida, ahora formas parte otra vez de la familia humana, de los seres establecidos". Claro, hay quien escapa, son los furtivos criminales de la noche, pero ... verdaderamente se escapa ???.
De día, la mayoría hombres serios y responsables; pero a la luz de la luna, muchos aúllan su lamento de incomprensión y lo transmutan en el arte de la impersonación. Los mas aptos toman lugar en el espectáculo, por que las bambalinas permiten la libre expresión. Y en general la masa espera secretamente los carnavales, pues ¿ quién inconsciente de su misma represión, no tiene necesidad de desatar los fuertes nudos del corsé del género y respirar a dos pulmones el fresco viento de su libre personalidad ? .
No me engaño, ... tener genitales de varón unido a actitudes estadística e inculturadamente (que no realmente propias) de mujer, es vivir socialmente entre dos aguas... Y se corre el riego de dejar sin verdadera convicción, las gónadas en el ancho mar.
Si los homosexuales cambiaron el "quién" puede tener relaciones afectivo-sexuales con "quién" ( y siguen en la lucha ), nosotras afectamos las reglas del "cómo" se formulan todas las relaciones (sexuales incluidas, y muy fundamentalmente). Si no se sabe ya con quién se trata, menos se sabe aún cómo establecer qué tipo de relación. Que lindo riesgo.
CUIDADO
Esta implicación, la aportada por el inmenso y creciente grupo transgenerista, es mucho más amplia y difícil de asimilar que la revolución homosexual, porque no puede reducirse a la alcoba, sino que abarca el total de las interacciones humanas ( entornos laboral, familiar, recreativo, afectivo, sexual, etc ). No obstante, es sólo porque incluye crucialmente lo afectivo-sexual (en sus fases de prólogo, acción argumental, roles principales y secundarios...) que el transgenerismo se puede estigmatizar; pues si los humanitos amaestrados no temieran perder las referencias de con quién pueden unirse y quién va de qué, dejarían por lo demás que la gente adoptara las formas y comportamientos que le plazcan.
Es porque esos códigos que usan diariamente las personas "normales" son alterados, subvertidos y removidos por los transgeneristas, que la sociedad actual no les puede permitir mantenerse en su ambigüedad, invitándolos "amablemente" a la definición ( o redefinición adoptiva ) en el otro sexo. Entonces, " todos tranquilos " .
Espero de todo corazón que haya muchos transgeneristas que permanezcan en su singularidad y especialidad, como mezcladores y destructores de género. De esta manera el ser humano recuperará parcelas de creatividad y libertad, y el disfrute de una gama mucho más amplia de sus propias potencialidades innatas, espirituales y trascendentales a esta existencia. Por supuesto, esto hará que las formas que tenemos de relacionarnos sexual y afectivamente, tomen otros cauces más intuitivos, profundos y amorosos.
También hay que decir in-extremis que salvo algunos retrazados, ya no se puede considerar el cambio de sexo físico, como una operación sanitaria, es decir, aplicada para curar un síndrome psiquiátrico artificial creado por el mismo stablishment, ya es una intervención estética, el mayor avance hacia la liberación ideológica respecto a las modalidades humanas de autoexpresión y auto identificación.
PERSONAS MARAVILLOSAS
Si cambiar parcial o totalmente de sexo (anatómico, no genético) es solo una opción de belleza sin presiones socio culturales, significará implícitamente que no es algo "obligado" cuando se trata de una personalidad "femenina" en un cuerpo masculino. Por tanto se habrá trascendido el móvil o argumento interno de la ley bipolar del género que hoy nos controla: que el sexo está diseñado a la reproducción, por tanto que todo ritual de cortejo debe estar señalizado de acuerdo a la polaridad de los sexos, y por ende que en todo individuo debe distinguirse su sexo biológico de pertenencia. Mejor si es reversible el proceso, después explico por qué.
Entonces habremos limpiado las nociones extrabiológicas de hombre y mujer, es decir, lo masculino y lo femenino, el género sociocultural. Cualquier persona será tan sólo lo que quiera manifestar que es.
El nombre, la forma, el trato, la indumentaria, incluso la anatomía... serán prerrogativas adjudicadas por uno mismo, no por el dato biológico natal. Nos moveremos, según se mire, en un mundo mucho más misterioso pero fascinante, donde la humanidad y cualidades de cada persona serán un enigma a descubrir con amor e intuición. Dejaremos de juzgarnos, de clasificarnos materialistamente por reductivos signos colectivos. Será la era de la creatividad individual... Un simple cambio conceptual...
¿Dejarán médicos y políticos el control de sus vidas a los individuos, sin llamarles enfermos o criminales, sólo por traer un modo de ser distinto, nuevo o libre a la Tierra?
Bienvenida la cirugía plástica que transforma hombres y mujeres en ... personas maravillosas.
DEFENDAMONOS POR FAVOR
El dogma oculto que trato de explicar y eliminar es que " el uso del sexo está solamente en la reproducción ", la propaganda de las religiones más extendidas socialmente, en general la ideología religiosa cultural sostiene el imperante esquema dualista y mutuamente excluyente de los géneros, identificados a su vez con una dicotomía biológica de los sexos.
" Tiene que haber un revestimiento social y estético distinguible de los sexos,
para facilitar la unión heterosexual que lleva a la reproducción ".
Se prima la diferencia entre los sexos, manifiesta en todos los ámbitos de expresión personal y social y la inmovilidad dentro de la propia casilla asignada al nacer. Dentro de esta estructura de simple construcción, donde los hombres son hombres y las mujeres mujeres ( no caben variaciones ni dudas ), la conservación de la especie y la gestación/ socialización de nuevos militantes del sistema está asegurada. Que horror.
Es este sentimiento el que nos han vendido por todos los medios desde que nacimos, y por el que todas las personalidades que se salen del modelo resultan indigestas dependiendo de la concepción de libertad de quien las aprecia. Puesto que este dogma obra a nivel infraconsciente, incluso las personas que son ellas mismas humanamente divergentes del mismo, sufren muchas veces de la falta de aceptación de sí mismas originada en este axioma totalitario, genuino resorte político de control de la voluntad popular e individual.
Aunque los homosexuales se han enfrentado al modelo durante décadas, y han ganado una posición de respeto y cierta libertad, los transgeneristas no hemos dado un solo paso contra el mismo, sencillamente porque no lo hemos detectado como una amenaza a nuestra libre forma de ser.
Los gays y lesbianas se dieron pronto cuenta de que la secuencia "sexualidad => reproducción" les dejaba obviamente fuera de juego en el escenario de la civilidad, así que lucharon por reivindicar otras formulaciones del poder sexual, como disfrute y comunicación. De este cambio de paradigma se ha beneficiado también el gran colectivo heterosexual.
Sin embargo ellos no tocaron un aspecto implicado, o implícito, en aquella fórmula reductiva. Se limitaron a romper los eslabones que les ataban a ellos solos: uso de la sexualidad (orientación), o sujeto/objeto sexual; sin preocuparse por desatar a nosotros sus vecinos, afectados por una misma cadena ideológica, ... pero unos eslabones antes.
Los transgeneristas atentamos igualmente contra el modelo reproductivo, por cuanto ponemos en cuestión las establecidas reglas del cortejo y toda la coreografía sexual, introduciendo finalmente variaciones que ponen en riesgo, o a veces que se oponen o pasan de lado a la unión heterosexual, Sancta Sanctorum de la reproducción.
Aquellos que asumen o se identifican con trazos de personalidad atribuidos al sexo opuesto ( por la totalitaria ley de género, la lavandería cerebral institucional que categoriza los comportamientos "políticamente correctos" para cada sexo), pueden caer y caen en la desgracia de creer que efectivamente, esos rasgos de personalidad "pertenecen al otro sexo", en el que no han nacido, cuando en realidad ellos son la prueba de que pueden pertenecer a cualquier ser humano, tenga el sexo que tenga. Al haberse tragado inconscientemente el modelo imperante, los transgeneristas ( "transgeneristas" a pesar suyo, "transgeneristas" porque hay género sociocultural), sufren un conflicto a veces irresoluble consigo mismos.
Se nos dice que con esa forma de ser tendríamos que ser mujeres (si son hombres, y viceversa), ya que secretamente lo contrario atentaría contra el guión reproductivo de las relaciones humanas, tal como está concebido universalmente en las sociedades religiosas y monoteístas. Si se les permitiera mezclar, sin ningún criterio clasificador sobre su persona lo que hasta el momento se considera "comportamientos propios del hombre" y "comportamientos propios de la mujer", ¿dónde quedarían los códigos socio-culturales y los condicionamientos psico-sexuales usados para el cortejo, el enlace, el flirteo, la relación afectiva... diseñadas hacia el coito heterosexual reproductivo?
Si se corrompen los puntos habituales de referencia entre varones y hembras, los signos externos, las formas socio-personales que se orquestan en el magno esquema clasificador del género, ... con esa inseguridad para relacionarse, ¿ Que sentirán las personas "Bienpensantes", sostenedoras de los valores acostumbrados ?, ¿ No corre peligro la misma pervivencia de la especie, la actualización de las uniones familiares "Como Dios manda" ?
El transgenerista que desea cambiar de sexo físico, no percibe quizás que detrás de su necesidad de 'encajar' consigo mismo, está parte o toda esa ideología ... Pero este poder negativo cae, cae después de todo su esfuerzo, pues, paradójicamente si el modelo político del género pretende convertir todos los 'transgeneristas' en mujeres u hombres, al mismo tiempo fracasa medularmente en conseguirlo, pues tecnológicamente todavía no puede lograr personas transexuales fértiles, objetivo último de la estrategia divisora del género y cuando se pueda lograr esta maravilla, lo único que se habrá logrado es hacer más feliz de lo que ya es al transexual, y eso será todo.
En muchos casos de reasignación quirurgica de sexo, cuando el proceso se sigue correctamente, el éxito es rotundo, sensacional, pero no solo por la habilidad del médico, sino por la calidad del paciente, que al margen que se sabe ubicar, que es lo suficientemente inteligente para saber que luego del tratamiento médico viene la adolescencia en el otro sexo, que sabe que pasará por un periodo de perfeccionamiento y que deberá asumir con seriedad su nuevo rol socio cultural y finalmente, también defenderá enérgicamente su posición, convirtiéndose radicalmente en una o uno mas de los amaestradores de humanitos. En estos casos en que lo único que falta es la maternidad, el resto de las personas con género extendido pasamos a ser aburridas o enfermas, no podemos esperar comprensión sino solo compasión, los roles se encajan, la mujer es mujer, transexual o no. La Ley del Género se cumple. No hay paradojas.
Hay esperanza ??? ... Veremos que si.
TRAnsVESTISMO
Es verdad absoluta que todos los hombres padecen de la " patología femenina ", que simplemente ignoran o desconocen porque el modelo cultural ni siquiera les permite tomar contacto temporal con su femineidad.
El travestí en cambio, toma en un momento de su vida (no siempre temprano) intimo contacto con su feminidad; y por el hecho de que la 'Ley Bipolar del Género' ha repartido las cartas antes de que naciésemos, se ve automáticamente hurtado de su feminidad, salvo que luego la canalice asumiendo el estereotipo: la forma aparente de Mujer e integrándose espiritualmente en el colectivo biofemenino.
Pero sucede algunas veces en el largo camino del travestí, que se cansa del juego sólo interior, de tener una doble personalidad, de vivir lo femenino y lo masculino en compartimientos estancos... cuando su verdadera naturaleza no sabe de divisiones ni fronteras de sentimientos... cuando las actitudes que 'ellos', 'la ley', atribuyen a lo femenino o a lo masculino son perfectamente sucesivas en cualquier situación ordinaria... Uno no puede de repente desaparecer de escena y volver como 'ella' para satisfacer un pequeño gesto, una minúscula compulsión... ni viceversa.
Pero sucede también para complicar las cosas, que ese ser humano acostumbrado al travestismo como liberación de lo femenino natural de su espíritu, ya no puede prescindir de la entera configuración de su persona como un personaje hembra, ya no puede pasar sin la plena experiencia de ricos detalles que conforman el estereotipo de presentación de cualquier mujer, y que él ha asumido como suyos en sus incontables "viajes al otro lado", aprendiendo a disfrutarlos. El hombre se ha apegado a su travestismo, mejor digamos, a vestir como la norma dice que visten las mujeres, y a ser tratado como una mujer...
Llegado a este punto, nuestro hombre se encuentra en un dilema, en una crisis... El travestismo espiritual primero y el de circuito cerrado después le resulta ya pobre, insuficiente. Desea poder vivirlo en público, es decir, dentro del ámbito normal, cotidiano, y a todo gas, con todo lujo de detalles... Algunos aptos y felices se lanzan a la piscina, y se hacen mujeres 'full-time', o simplemente seres libres respecto a la norma, que se manifiestan en cada momento según sus apetencias, en 'femenino' o en 'masculino'.
Estoy describiendo un proceso que es completamente distinto del que vive el transexual primario, la persona que jamás se ha identificado con el rol de su sexo nativo. Esta viaja hacia el cambio de sexo como salida del sufrimiento que le supone no disfrutar del rol de género que la sociedad le atribuyó por nacer con determinados genitales, y porque tampoco le permite disfrutar de su calidad psicológica femenina fuera de la genitalidad femenina. Estoy en cambio, describiendo a alguien que desde muy pronto (o desde cierto momento) ha sido consciente de que compartía características y actitudes en su espíritu que resultaban divididas socio-culturalmente en dos categorías, lo femenino y lo masculino, y adjudicadas cada una a un sexo solamente.
Esta persona es un ser con doble género, ya que la sociedad ha creado esa línea divisoria. Y teniendo 'doble' género pero unos únicos genitales, el ser 'masculino/femenino', bigenérico, desplaza la 'mitad' de su psicología a unos genitales femeninos creados virtualmente, imaginarios, mediante la estrategia de asumir una apariencia física que emite tan maravilloso mensaje: "es una mujer".
Desde luego, pasando a través de las muchas penalidades, esa experiencia de 'salida del arcón o del closet' puede ser la única liberación plausible. Y en esa auténtica 'salida a la luz' ya no existe más el passing, el camuflarse entre las mujeres, puesto que hablamos de que el travestí clandestino ha revelado y mostrado su condición en su entorno cotidiano, donde es conocido como el señor 'su-nombre'. No tiene pues mayor importancia el estilo con que el nuevo señor 'travestí' se presenta ahora, si como 'hombre/hombre-con-faldas', o 'hombre-que-se-siente-mujer-y-pide-tal-trato', mujer deslumbrante o cualquier otra variación. En cualquier caso será duro, intenso, tremendo el adaptarse a la presión social del consenso público, y tomar fuerte las riendas de su vida para que no se le vaya por el drenaje.
Luego, respondo afirmativamente a mi pregunta inicial. Es posible que con el moderado acto de presentarse como un 'hombre-que-rompe-la-regla-del-género' (usar evidente maquillaje, o tacos, o vestidos...), sea suficiente para desencadenar la autoterapia definitiva contra el cuco de género que uno lleva dentro. Que uno pierda el miedo, y -puesto que le quedan ganas- de vez en cuando vaya 'full-woman', es decir, mujer de arriba abajo, y otras en plan 'free' o 'freak', es decir, simplemente rompiendo, loco, excéntrico, libre, libertario. Y que así, al final, uno haya pues perdido esa idea que le hacía creer que asumir el papel de Mujer era su única alternativa.
Es muy posible que en el camino del revelarse suficientemente como un hombre transgenerista en cualquiera de sus grados, uno alcance la realización de que ser transgenerista es una de las muchas posibilidades que tiene de manifestarse, o que en realidad no hay nada por que ser 'trans', porque el género es un invento que hemos dejado atrás. Y pregunto de nuevo, obsesivamente, ¿ En que consiste tener los dos géneros? ¿Cuál es el origen de ello?
Partiendo de que la división del género en dos estancias, masculina y femenina, es un artificio socio-cultural, o una manera de explotar a los humanos de un sexo por los humanos del otro sexo... Hay seres que tienen demasiada consciencia de su mundo espiritual, de su riqueza interna, como para tener suficiente con el cincuenta por ciento de sus cualidades, como la educación social pretende que haga. Antes de gestarnos, de nacer carecemos de sexo. Luego tomamos una forma, pero somos un viajero del cosmos, un alma en evolución. Dentro de nuestro ser habitan incontables universos y memorias. Lo masculino y lo femenino, existen como arquetipos esenciales, nos pertenecen a cada uno, y tenemos abundante experiencia de ambos.
Por eso distingo entre el proceso intuitivo y natural del género, que es la impregnación de las cualidades y habilidades que el Yo Soy determina que su humano va a necesitar, de la socialización del género como proceso de cohibición y estandarización. Sin respeto por esas cualidades con las que el individuo se ha revestido o que ha decidido espiritualmente venir a manifestar, estamos todos los humanos en serios problemas de libertad. Me pongo decididamente en contra del concepto socio-cultural de género, porque es una imposición de la ignorancia espiritual, una proyección del intelecto sobre la inocencia de los seres que nacen en este plano físico, me aplico en la veneración de los principios femenino y masculino trascendentes, cuya expresión inmanente en cada ser humano es un don completamente singular, único y un privilegio individual de su autoridad interna.
A través de la historia y hoy en incontables pueblos de la Tierra, los hombres y mujeres que muestran una naturaleza transgenérica, desbordada respecto a la norma que mantiene a los hombres en unos roles y a las mujeres en otros, son considerados seres sagrados, y ocupan una posición de guía o sacerdocio inspirador de su comunidad.
El Yo Soy ha dispuesto que tengamos una sensibilidad más amplia, unas capacidades, una gama de preferencias, unos gustos... que suelen recaer en el otro o en ambos lados de la frontera de los géneros. Tenemos el papel de ser puentes entre distintas realidades, y por eso quizás podemos conciliar a las personas con divergentes puntos de vista, también a hombres y a mujeres... por eso casarlos, consagrar su unión... Incluso realizar esa unión en nuestro propio organismo, tanto como proyectarnos en lo exterior y encontrar la unidad en el espejo del otro, como es conocido por los pueblos orientales en la vía iniciática del éxtasis, el Tantrismo.
Si reconocemos la sacralidad de nuestra condición ( aunque toda forma de vida humana y toda expresión del ser espiritual tiene una función en el orden divino ), podremos encontrar la paz y el sentido de nuestra misión en la vida. Nos ocurre a veces que carecemos del bagaje filosófico y meditativo suficiente como para extender y desarrollar nuestras cualidades, entenderlas y darles el adecuado cauce. Afortunados los seres bigenéricos que nacen en un ambiente con la información espiritual oportuna como para recibir el trato de amor y la guía de auto-realización que les son precisas para poder después devolver esa riqueza especial a su entorno de vida.
Tenemos que despertarnos solos. No es una casualidad que entrando en la era de la inteligencia espiritual, Acuario, la edad de la armonía fraterna, hayamos tantos de nosotros, tantos seres con 'doble' sensibilidad ... ¿No será que hemos venido a liderar el cambio? ... cambio de tantas cosas obsoletas hacia un espacio de realización no dual. ¿ Somos los mediadores ?. A nuestro lado se suman ya, y nos han abierto paso con gran ejemplo y generosidad, las mujeres totales, las que han demostrado su unidad espiritual interna. Muchas de ellas son exactamente como nosotros, bigenéricas ... están aprendiendo a serlo de forma positiva, equilibrada, coherente con su propio mandato interno. Otras son transgenéricas cien por cien, como algunos de nosotros, demostrando la independencia del principio espiritual respecto de la forma material.
Todos estamos aquí, seres masculinos, femeninos y que trascendemos la diferenciación creada por el intelecto, para enriquecer a la humanidad con una conexión pura con el espíritu. Estamos vibrando más allá del vínculo con la materia. Y cuando lo reconocemos, es cuando dejamos de preocuparnos por ser distintos, por no encajar ... dentro de esa armadura aparente. Entonces, al recuperar nuestra consciencia y descubrir nuestro potencial, comenzamos a servir. Como siempre hemos hecho sin tener conciencia de ello, en nuestras pequeñas e íntimas colectividades.
QUE ES SER
A mi me fue difícil comprender, porque no tuve una escuela de misterios, sino un ambiente violento y confuso, materializado. Pero si no me equivoco, algunos estamos ya abriendo los ojos y sobre todo los corazones, gracias a la enorme interacción y conciencia colectiva que se está desplegando. Estamos dando el paso que faltaba; procesar el significado de lo que somos. Más allá de la liberación del sufrimiento que nos causaba la noción de soledad, en nuestra singularidad contraria al entorno, ahora se trata de entrar calmada y suavemente en la autorevelación de nuestra identidad, sagrada, elevada, bella. Devolviéndonos como seres humanos nuestra conciencia intima de lo trascendente, la conexión viva y actual con el Yo Soy.
Ser mujer, ser hombre, al fin y al cabo es un sentimiento, una percepción subjetiva sobre uno/a mismo/a que es innegable, pero también por indemostrable, absolutamente autofundada. Por eso cuando alguna vez una psicóloga me preguntó "¿te sientes mujer?" realmente ahí estaba la madre del cordero. Si, dije, sí muchas veces, y me dijo sesudamente dejando el lápiz "entonces eres transexual", yo me reí, ignorante sin saber por que, y ella se molestó. Realicé aquella vez que depende de ti decir, elegir, sentir. Nadie más puede entrar ahí, es la soberanía de nuestra propia conciencia.
Pues al cabo, ¿qué es ser mujer, objetivamente? Nada, nada aparte de esa misma declaración abstracta, pues al concepto de mujer no hay ninguna mujer, así autodeclarada, que le dé el mismo contenido, pues no hay ningún factor común entre todos los infinitos componentes y variables del ser mujer.
Hay mujeres que visten de una manera y que se arreglan, las hay austeras, las hay madres, las hay yermas, las hay dulces, las hay tiranas, las hay atraídas por los hombres, las hay que desean a otras mujeres, las hay con vagina, las hay con pene (se operen o no) ... Es un pensamiento en el cerebro. Eso es ser mujer.
Un pensamiento, constante o alternante, y tenga una causa o fundamento o base biológica, neurológica o psicológica... quién exactamente lo sabe ?. El caso es que el género es un software; el ser mujer (como ser hombre) es un comando informático dentro de nuestra consciencia, nada más. Si ese comando sale de las células, de las hormonas, de los genes, o del puro Espíritu... la ciencia sigue investigando ...
Por eso, ante la variedad de contenidos del comando "soy mujer", surgen las correspondientes variantes de su realización... Para unas implica que su cuerpo tiene que tener una vagina, para otras que tienen que poderse poner faldas, para unas terceras que han de ser tratadas como feminas (independientemente de su aspecto externo o interno...). Unas viven como yo ese concepto en exclusiva, sin espacio a ningún otro autoconcepto: son "mujeres y ya está". Otras son mujeres que se realizan a tiempo parcial, y luego mutan a hombres durante otro periodo... y les va bien; tienen "bastante". A otras les resulta imposible distinguir o pasan por momentos de absoluta fusión en que se saben hombre y mujer a la vez..., es maravilloso.
En resumen, todo está en la mente (el sofware), tenga o no una base o reflejo físico (hardware). En mi caso, hace tiempo cuando niño que descubrí mi femineidad, que soy y siempre he sido mujer. Por tanto, soy transexual. Pero me atrevo a decir que en todo travestí alterno o permanente hay un transexual espiritual, es decir, una mujer, ya que eso y no otra cosa, el ser mujer, es lo que el travestí está expresando o satisfaciendo, del modo en que él lo entiende, que es asumiendo esa forma... Todo travestí realiza o sueña con que es mujer en ese momento. ¿Qué es eso sino transexualidad pura? Una transexualidad que no necesita resolverse en quirófano, porque sus términos son formales, no anatómicos. Pero transexualidad al fin, euforia o disforia de sexo, identificación psíquica con el ser del sexo opuesto: ser mujer. Algo que puede vivirse de infinitas maneras, un abstracto al fin, un cajón de sastre grande como el mismo universo.
Creo que lo que acabo de escribir requiere más demostración y me agarro de un texto del hinduismo, un tantra dedicado al principio femenino, a la mujer, extraído del Shakti Sangama Tantra, escrito en el siglo XII:
"La mujer es la creadora del universo, el universo es su forma; la mujer es el fundamento del mundo, ella es la verdadera forma del cuerpo. Cualquier forma que ella adopte, sea la forma de un hombre o de una mujer, es la forma superior. En la mujer está la forma de todas las cosas, de todo lo que vive y se mueve en el mundo. No hay joya más rara que la mujer, ni condición superior a la mujer. No existe, no ha existido ni existirá ningún destino igual al de una mujer. No hay ni reino ni riqueza que pueda compararse a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún lugar más sagrado que una mujer. No hay plegaria igual a una mujer. No existe, no ha existido y no existirá ningún yoga comparable a una mujer, ni fórmula mística ni ascetismo equiparable a una mujer. No existe, no ha existido ni existirá ninguna riqueza más valiosa que una mujer".
Mujer, la esencia de toda realidad, y nuestro derecho de ser
En esta bella exaltación, todo es la mujer. Nada más existe. El hombre es una forma de la mujer, ... un caso, una especialización de la mujer. Según el hinduismo, ante Dios, el absoluto, todos somos mujeres. El universo, la forma, es ser mujer. Lo que se manifiesta es la mujer, el principio creativo, la gran matriz cósmica. El absoluto no es ni siquiera nada sin la mujer, porque ella es necesaria para reconocerlo. Por eso ella es el gran espejo de la realidad, donde la consciencia del hombre se redescubre a si misma. Y eso demuestra que ese hombre ni siquiera llega a ser sin ella; porque ¿qué es la consciencia sin consciencia?. Todo se lo debemos a la mujer. Lo que existe y lo que no existe.
Esto se discutía en el siglo XII, apasionante no ?
La mujer es el estado básico de la forma, de la creación. XX. Incluso biológicamente todos somos mujer antes que hombres, y nunca dejamos de serlo. La 'Y' es una particularidad, una facultad de lo femenino, llamada lo masculino. Por eso todos los que podemos realizarlo soñamos con la mujer, con volver a nuestro origen, con reconocer nuestro fundamento. Es un sentimiento místico, de infinita paz.
Todo consiste en reconocerse. Si como hombre me doy cuenta de que ya soy mujer y que nunca he dejado de serlo, de que esa es mi base, que la 'X' siempre ha estado ahí en mis genes, que mis pechos pequeños evidencian mi potencial de dar alimento a la nueva vida... Quizás comprenda que no me hacía falta demostrar nada, que puedo descansar en la certeza de mi ser femenino, que todas mis correrías travestidas partían de la inconsciencia de mi mismo como la mujer que soy ya, buscando reconocimiento externo.
Es como el rey que sueña ser un mendigo y va de puerta en puerta rogando un bocado... Si despertamos veremos que somos ya soberanos y que no nos falta de nada, que no tenemos que pedir a nadie el reconocimiento por lo que ya somos con toda autoridad. A pesar de ello no escapamos de la sensualidad física que acompaña al ser mujer, por que desarrollamos al lado de nuestra sensibilidad espiritual la sensibilidad de piel, de ojos, que nos lleva a gustar de los tonos suaves, se las cosas suaves y cálidas al tacto, es decir se nos amplia la sensualidad a un extremo que solo nosotras podemos percibir y no podemos explicar.
Soy mujer. Eres mujer. No lo dudes. Puedes hacer lo que te plazca, ser una mujer con pene o con vagina, con pantalones o con vestido largo, sexy o recatada,... Todo eso es tu derecho desde el principio. Que no te detenga ni te empuje el miedo, pues nadie tiene capacidad de interferir en tu libre expresión de lo que eres. Eres mujer, como eres lo que quieras ser. Tu Yo es ilimitado en su potencial.
Durante años me busqué a mi misma, quería ser lo que era, creía que necesitaba el arropamiento de los demás, sus leyes y sus reglas para serlo. Pero no es así, no es cierto. Las normas de los demás son su derecho de manifestar su propio mundo, se aplican sólo a ellos. Su Yo Soy es soberano como el tuyo y el mío. Nadie necesita el reconocimiento de alguien más, porque el único principio es la conciencia, el ser, el Yo.
Quien te acepta o deniega se remite a su Yo, y ¿quién puede determinar o diferenciar entre su Yo, tu Yo y mi Yo?. Sólo El Yo. Lo único existente: Yo. Eres tú, tu Yo, quien determina que necesitas o no la aprobación de los demás y encajar en sus condiciones. El Yo se califica a plena voluntad. Es lo que haces a cada segundo. Por tanto, si tienes claro tu comando: "Yo Soy Mujer", así es, y nada ni nadie en el universo existe por encima de esto.
En mi proceso personal, cuando joven me busqué como mujer, mendigándome a mi misma a la puerta de los demás, como si les necesitara para recibirme y tenerme a mi misma. Creo que caí en la trampa de la forma, el juego de espejos que supone el limitar el ser que soy a unas cuantas características. Por eso tenia que enfaldarme o maquillarme para asegurar que era mujer. ¿No me daba cuenta que vestida o desnuda ya era mujer?, independientemente de mi cuerpo e indumentaria...
Hoy ni siquiera necesito el lenguaje. Siendo mujer puedo hablarme en masculino o en femenino, pues soy absolutamente libre. Soy ella, la mujer; soy él, la mujer. Y soy hombre, nacido de mi ser mujer. Al final, todo lo que soy es mujer. Libre, sin condiciones. Mujer.
QUE ES NO SER
"No soy un hombre, no soy una mujer". ¿Porqué puedo decir esto? Porque yo sé que H y M son construcciones. El género es un juego que todos jugamos. Un juego de placer y de poder, cuyas reglas no podemos violar o alterar sin pagar un precio porque el género es la última frontera y más sutil de la explotación humana.
El verdadero cambio de paradigma no es el reconocimiento del género elegido en base a un criterio social en lugar de genético (viejo paradigma) o anatómico (actual modelo transexual); sino la deconstrucción completa de la noción de género.
Estoy segura que se volverá políticamente incorrecto indagar, profanar el espacio de género individual, una vez se hayan desarticulado todas y cada una de las actuales condiciones sociales discriminatorias entre las personas, en razón de su fisiología natal o reconstruida.
El blanco y negro de toda una era, de cien mil años de cultura, será absorbido en el colorido, la auténtica paleta de la vida que nos han escamoteado con el fin de amaestrar en el genero a una enorme masa servil. Te das cuenta del nuevo paradigma?
Imagino que Hombre, Mujer... serán palabras con un nuevo significado. Especialmente en un mundo biotecnificado, donde la reproducción es ostensible por múltiples recursos. Donde la dominación de unos por otros se habrá vencido. Donde por fin la expresión personal haga de la vida un arte compartido, un continuo happening. Donde el sexo sea un camino de gozo, comunión y luz. Donde cada uno seamos el performer de nuestro mutante destino, imposible de concebir y domeñar. Y donde el amor y el reconocimiento mutuo sean las únicas respuestas coherentes a las señas de identidad que en cada momento decidimos emitir desde nuestro vientre, corazón y libre pensamiento.
Si no fuera por los obstáculos sociales, las perturbaciones ocasionadas por el rechazo de nuestros semejantes hacia un cambio de rol de género o sexo, sería mucho más fácil asumirlo para la propia persona implicada. Es paradójico que aquello que constituye nuestro más ferviente deseo y el sentimiento de nuestra identidad, pueda volver a las catacumbas de la propia negación de sí, a la auto-alienación, por no ser capaces de resistir la violencia de nuestro entorno hacia nuestro cambio. Hay personas que regresan a su antigua condición completamente frustradas en su intento de hacerse un camino en el mundo en que eran/son conocidas.
Ni siquiera sería un requisito el absoluto enraizamiento psíquico en la nueva identidad para poderla asumir con éxito si el ambiente fuera al menos neutral. Podríamos cambiar de un género a otro como una experiencia más, tranquila e inocentemente, y quedarnos en él o mudarnos de nuevo, según nuestro grado de disfrute, bienestar o apreciación del mismo. Al fin y al cabo, toda identidad es construida, incluso la que hemos levantado alrededor de nuestro sexo natal, con años de socialización y entrenamientos. Qué de particular puede tener, en condiciones civilizadas, adoptar nuevos roles y capacidades, estilos de comportamiento, estéticas y perspectivas vitales. Es parte de cualquier evolución humana, y el arte, especialmente la interpretación, arroja luz sobre nuestra facultad innata de mutar a través de formas de consciencia y de ser. Nuestra habilidad de aprender y reformular, codificar y deconstruir, programar y reconfigurar... en procesos de crecimiento personal, irreductibles a ideología alguna. Es el "solve et coagula" de los alquimistas, el corazón de todo viaje espiritual.
Estoy segura que a finales del siglo veinte, en esta pequeña comunidad que es Lima, simplemente esta abriendo colectivamente un nuevo horizonte para la evolución de la persona. La libertad sobre los atributos de género, correspondiendo a la abolición de cualquier forma de explotación sexista. En esta revolución colorista estamos incluidas junto con los homosexuales y lesbianas, en frente común contra todos los sistemas ideológicos que sostienen el paradigma del control fáctico de cada individuo coartando su auto desarrollo, sean argüidos por las iglesias, los estados o las grandes corporaciones económicas.
No es casual que haya sido la televisión, el resorte liberador de esta nueva y radicalmente subversiva conciencia colectiva que caracteriza la libertad de ser frente al género, que está saliendo a la luz. Pues la tele es, de momento (no sabemos si también va a ser absorbida), la honda de David contra Goliat, el primer gran mass-media que pone los ases al otro lado de la mesa, nuestra posibilidad de reforzar nuestra confianza y finalmente reunirnos aun que sea espiritualmente.
DESDE ADENTRO
Me pregunto, ¿ Es el travestismo no transexual una postura autoengañada, o propiamente falsa ? .
¿ Todo travestismo debe ser entonces de origen transexual, es decir, causado por la identificación interior como miembro del otro sexo (aunque sea temporalmente) ?.
Una persona no se traviste por mera afición al tejido o a la moda femenina, eso es un necesarísimo complemento, aun que algunos tontos separen como fetichismo esta actitud, tampoco se traviste sólo por el mero placer sexual (fetiche), se traviste por que siente la necesidad interior de hacerlo, sin que importen las causas. ¿Un travestí es un transexual no operatorio?, ¿es en todo caso bigenérico, que se siente alternativa o permanentemente mujer realmente y por eso necesita vivir el rol femenino, y necesita muchas veces la realimentación o reconocimiento a su ser femenino ante el espejo o en sus relaciones públicas como vía de desahogo o liberación de su identidad ?.
Como bigenerista y travestí fuí un transexual forzadamente no operatorio o pre operatorio, que he debió conformarme a vivir mi feminidad en el rol, el aspecto exterior y mi mente, pero no en mi cuerpo en reformación. Y además, por determinismos sociales, fuí también un transgenerista clandestino, pues mi necesidad de adoptar el rol y estado masculino me impidía dar a conocer públicamente mi alternativa personalidad femenina, por el miedo y a riesgo de las peores calificaciones (demencia, vicio, degeneración). El carácter inestable, alternativo, cíclico o periódico de presentación de mis personalidades femenina y masculina, me mantúvo en una situación social de marginalidad, ( encierro ) y siento que hay todavía algo de frustración en mi persona femenina, la que sólo pocas veces recibe todo el aprecio, respeto y afecto que desearía.
Por otro lado es un problema definir motivaciones. Para empezar, vamos a lo físico: qué siento cuando me veo como mujer. Bajo ese aspecto (maquillaje, ropa, incluso gestos) descubrí una sensualidad que no veía en el aspecto ‘puramente masculino'. Una vez descubierta, esa sensación se apoderó de mi cuerpo y necesitó ser rescatada de nuevo.
Algunas mujeres biológicas no comprenden del todo esa sensualidad, quizá porque pueden recurrir a ella cuando quieren, y los hombres 'normales' la rechazan porque creo que entienden la sexualidad como un placer de campos cerrados: lo masculino frente a lo femenino, de donde nada puede desbordarse. Pero el travestismo es un campo abierto donde esos 'trasvases' deben, en principio, ser posibles.
Además por haber estado allí, porque intuyo, conozco las implicaciones que supone tener un aspecto que, por sí mismo y sin palabras, es receptor de caricias, plenitud de formas insinuantes, caramelo de carne palpitante y perfumada... hago lo mejor que puedo cada vez. Como dice Marianne Moore, poeta norteamericana modernista, "La belleza no es un don, es una responsabilidad".
Cuando veo una buena fotografía erótica de una mujer en una revista, podía, como hombre, excitarme y desearla. Como mujer, en cambio, lo que deseo es SER como ella, sentirme deseada y poseída, recibir miradas y halagos. Es un juego de espejos donde no importa cuál es el objeto real y cuál el reflejo, porque deseo y soy deseada, gozo y hago gozar. Da igual donde está cada uno puesto que la exaltación está en el mismo sitio, se viven a la vez y por tanto por ahora no se desea el desdoblamiento, ni mucho menos que desaparezca 'el otro' o 'la otra'.
También he concluido que la idea de ser excitante para otros es la misma que tienen los hombres cuando van acompañados de una mujer sexy que atrae las miradas y eso les llena de orgullo. En realidad, creo que no es mucho más complicado que eso.
Es obvio que me gusta estar siempre así, vestida y maquillada, ante amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc. Por algunos delincuentes que no sienten nada de lo que estoy exponiendo, nos acosa un vacío de desconfianza. Así pues, por ahora me conformo con ser Gina en la intimidad y el anonimato y comparto esta bella forma de ser sólo con cómplices sensitivos que entiendes lo hermoso, placentero e inocente de este ser.
También siento a veces la necesidad de dirigirme a las mujeres genéticas. No saben como quisiera que entiendan que no somos una competencia desleal hacia ellas y me duele mucho que a veces nos vean como algo grotesco, como más de una vez he oído. Todo lo contrario. Hacer aflorar a la mujer que llevamos dentro es difícil y requiere cultivarse, de modo que la feminidad tiene algo de sagrado en nuestra vida, y eso supone, mucha responsabilidad. Nosotras respetamos a la mujeres, tanto su cuerpo como sus sentimientos, y por eso queremos gozar de lo que ellas gozan. Y si las mujeres nos reprochan que no tomemos como modelo a Rosa Conde o Cristina Alberdi sino más bien a Moana Pozzi o Alaska, podría contestar con una pregunta: ¿qué placer físico obtiene una mujer que no se pinta, ni usa tacones, ni sonríe tan siquiera? ¿No será que les molesta que un ex-hombre les recuerde cómo poner en valor sus encantos, que son muchos y existen en toda mujer?
El travestismo hacia la transexualidad definitiva no es un placer, es un todo, es reconocer a la diosa que una lleva dentro. No le robamos ni le estropeamos nada a nadie, ni siquiera me hago pasar por lo que no soy.
Yo SOY, íntegra, completa, bipolar, sensible, sensual, amada y amante, hermana y amiga, soy hombre genético pero mujer integral.
He buscado todo lo que ha estado a mi alcance sobre el bigenerismo y casi estoy llegando a la convicción que es un estado psicológico o biológico que la ciencia teme estudiar, prácticamente desconocido u ocultado. Obviamente denostado por la sociedad en los términos más abyectos. En todo caso, la realidad del bigenerismo, entendido como transexualidad alternativa o pendulante, demostraría que el género se refiere al sexo físico pero no es uno con el sexo físico, sino una sobreposición psico-cultural.
Así mismo, creo que todo travestí que no se reconozca a sí mismo como transexual, sería inconsciente de sus propias raíces, de su identificación con el ser femenino, incluida su parafernalia o aparatología, pues ésta es su cambiante condición visible, asociada por el consenso cultural del momento.
Me he enfrentado a solas con una situación bien extraña. Qué hacer con una propia identidad bicéfala, que fluye de lo masculino a lo femenino, de una polaridad o modelo a otro? Dormía y estaba luego despierta, necesitaba ser hombre, luego mujer, en sucesión continua...
¿ Qué me llevó a "pasar por" ?. Puesto que me siento mujer, necesito expresarlo (como toda mujer a la que le hayan vendido que el género es determinativo del sexo). Y por ende, ¿ me he vuelto algo dependiente del reconocimiento externo o físico, reconocimiento social cotidiano hacia mi sexo por ahora subjetivo ?.
¿Tenía que arañar cualquier rastro de reconocimiento ambiental que pueda conseguir, a falta de un aprecio público y abierto hacia mi verdadero sexo, para nutrir mínimamente mi necesaria autovaloración como mujer ?.
Es cierto que peleaba contra un entorno hostil y desfavorable al menor reconocimiento de mi sexo femenino, y por eso cuando joven y en evolución, necesité apoyarme en cualquier medio que podía añadir confianza y sentimiento de integración a mi aislada y oculta conciencia de pertenencia al género natal opuesto. Creo que puedo deducir que "pasar por", travestirme, en público abiertamente cuando mi físico me lo permitió, fue mi único recurso, donde pude conseguir esa alimentación que me identificó por fin como miembro del género femenino, en mi verdadero Yo.
Puesto que nuestra conciencia íntima es ser mujer, repito, no estamos robando la acogida como ser femenino de los demás, sino que obtenemos lo que es nuestro por derecho; pero esto diverge del consenso establecido que sólo otorga carta de pertenencia a un género a los que han nacido en él o a los que están dispuestos a integrarse a él. Para el común de la gente, un travestí ( transexual en tránsito ) es alguien que está arrebatando el trato y consideración de ser femenino a sus interactuantes, por tanto, alguien a ser penalizado. Las transexuales plenamente logradas, desde su posición de mujeres socialmente aceptadas también piensan así, de esa forma ocupan su lugar social a plenitud.
EL AMOR FISICO
Transcribo aquí la famosa entrevista a X, muchacho de 16 años que se realizó y publicó en Perú y que reviró parte del análisis de la personalidad bigenérica en 1964. Este es solo un fragmento de la entrevista. Anarco es un nombre ficticio escogido por mí.
Anarco, hemos escrutado parte de tu interior y que del exterior ? ... ¿ que de las relaciones con hombres y mujeres ?, ¿ estas son viejas preguntas para ti ?
Doctora ... ¿ soy homosexual si me relaciono con un hombre ?, ¿ lesbiana si con una mujer ?, que soy ?.
Te preocupa eso ? Respóndete, se honesto contigo y conmigo
La respuesta mas honesta es que ya no puedo ser homosexual, lo lamento, era más fácil pero no puedo, en cambio si me siento Lesby doctora, pero por que ? a que obedece esto ?...
Ya no puedes ser ?, lo fuiste ? ... Si, viví pensando que lo era, ahora ya no pienso así por que soy mujer.
Que mas crees ?
Creo que mi conciencia es de mujer, no considero la relación con nada que no sea femenino, me siento en igualdad frente a la mujer, la que admiro al punto de ser ella, se que he excedido mi pertenencia femenina al punto de no poder relacionarme adecuadamente con hombres, en ellos veo cosas que no son mías, ni siquiera el espejo me permite ya una comparación razonable, mi ausencia de hombre es total, estoy inundada por la mujer que llevo adentro y eso me hace saltar como una niña, soy feliz.
Y que de tu realidad masculina a pesar que te vistes con ropa de mujer ?
Mi estado masculino queda en el colegio, con mis amigos, vestirme de hombre es mi verdadero disfraz.
¿ Dime, como harías para establecer una relación con otra como tu, travestída ? ... Cual doctora, hombre o mujer ?
Te estas burlando ? ... Otro hombre vestido de mujer ...
Ah, entonces mujer ... Se que si me entregara, me sentiría en ese momento plenamente mujer en brazos de otra mujer pero con mucho cuidado, trataría que ella se sintiera muchísimo mas mujer y que me regalara con el mismo trato. Creo que ambas necesitaríamos un trato dulce y fuerte a la vez...
Pero ella es hombre ... No doctora, ella es como yo, una mujer con pene, eso es todo.
Y que pasaría si tuvieras relaciones con una verdadera mujer ?
A que se refiere con verdadera ? ... Disculpa Anarco, me refería a una mujer biológica ... ¿ Como usted ?, ... Si como yo ...
Mujer con vagina, si yo se que le gusta a una mujer, ella ...
¿ Como sabes que le gusta si tu no eres mujer biológica ? ... Usted que sabe doctora, que sabe, acaso se es mujer por el cuerpo ?, No ... se es mujer por lo que se siente, doctora alguna vez hizo el amor con otra mujer ? ..., No Anarco nunca ...
Esa noche de amor sería memorable para las dos siempre y cuando ella respete mis sentimientos ... si.
¿ Estarías desnuda ? ... No jamás, no podría ... ¿Porque Anarco? ... Por que aún la ropa es parte de mi, me asegura ... No es por que eres fetichista ?... Si si ya me lo explicó pero no es así, la ropa solo asegura, no es la razón, es un camino, en ese caso usted también sería fetichista, si no usaría costales, no se pintaría la boca ni los ojos, además usted dijo que todo el mundo es un poco fetichista ... no ?
Pero ella se reirá de ti al ver que eres travestí ..., Si ... puede suceder pero ya no me afecta tanto, ya se que eso pasa ... Dime Anarco, ¿Que harías si se ríe ?
Me daría pena por ella, por tonta, si ya le dije que soy mujer ella debe saber que uso ropa de mujer, creo que la dejaría ir ... no me molestaría.
¿ Y que harías si no se ríe ? ...
Lo primero es sentirla y que me sienta, cada expresión cada movimiento y luego .... déjeme terminar, ... luego haríamos el amor como solo la mujer sabe, hasta ver estrellas.
Y si es una transexual ? que harías? ... Es lo mismo no doctora ? ... No Anarco, no es lo mismo ...
Doctora, Si es lo mismo. Es solo una mujer con vagina, solo creo que ella sería mas mujer en todo sentido ...
¿ También mas que yo ? ...
Si doctora mas que usted, por que usted no pidió ser mujer, usted nació así, en cambio ella, ella si sabe, es consciente, estoy segura que sabe ser mujer ...
Creo que me estas atacando ? ... No no, yo me estoy defendiendo, usted que sabe ... acaso sabe lo que duele? ...
Que te duele ? ..., Que haya gente tan insensible como usted, como los médicos.
Anarco, cuando te ves al espejo al lado de otra mujer que ves ? ... Dos mujeres ... una naciendo y otra nacida.
Que sientes ? ... Un poco de envidia otro poco de admiración y un montón de ternura.
Anarco, me harías el amor ?
Solo si la quisiera ... pero no me lo imagino ... ¿ Por que Anarco, por que no te lo imaginas ?
Por que solo la envidio, envidio su belleza, su forma, pero no la admiro ni me provoca ningún otro sentimiento. Además usted se reiría de mi si me viera en ropa interior, usted lo sabe.
No me has captado el mensaje, quiero que estés seguro de ti mismo, que te vuelvas agresivo.
Las mujeres no somos agresivas, yo no soy agresiva, quiero ser ... mas tierna, que tiene eso de malo ?.
Mucho Anarco, mucho, tu naciste hombre y debes ser hombre, jamas lograras ser mujer completa, ni siquiera operándote.
Doctora, usted es la que no ha captado el mensaje. No es mi cuerpo, es mi interior, yo ya soy una mujer completa. Que sería de mi cuerpo sin mi alma, sin mi mente ? nada. Lo que sucede es que usted cree que tiene que curarme, pero con el tiempo se dará cuenta que no estoy enferma de nada, simplemente soy así.
Crees tu que quiero curarte ? ... Si doctora, para eso están los médicos, no ?
No nosotros los psicólogos. Nosotros estamos aquí para ayudarte a que puedas vivir feliz, y en tu caso se que eso no va a poder ser si sigues pensando como piensas.
Doctora, yo vine aquí por que usted me lo pidió. ...
Si es verdad, vi en las pruebas que todo estaba lógicamente contestado y eso era por que no querías que nadie supiera de ti.
Ahora ya sabe que soy, que va a hacer ? ... Por ahora nada, luego veremos, veremos que tratamiento es el más adecuado ...
Y si no lo sigo ...
Eres menor de edad, no podrás decir que no, a tu edad no se sabe lo que se quiere.
Doctora, míreme bien, de frente, así sin ropa ... Así sin uniforme, cree que soy y seré hombre ?
Dios mio, tienes razón, pero se puede arreglar ... Bien, entonces ayúdeme a ser mas mujer para que sea mas feliz.
Linda tu ropa ... Ve doctora, ahora usted me envidia.
La robaste ? ... No, la compré ... Como te atreviste ? ... Doctora, la señora que atiende es buena conmigo, creo que es lesby como yo. Ella también me ayuda a maquillarme ... desde hace cuanto ? ... unos meses ... que mas tienes ?
Todo lo que cualquier chica necesita. ... Y sales así ? ... Si salgo así ... Gina, … saldrías conmigo ?
EL BIGENERISMO
Pongo en cuestión la naturaleza de la identidad de género.
Si ésta identidad puede ser pendular, esto desasocia definitivamente sexo y género, o convierte al género en un sexo recreado cultural y psicológicamente. El ser hombre o mujer se vuelve una condición abstracta, un asunto de conciencia, aunque tenga raíces biológicas.
Quizás un día se descubran las raíces del bigenerismo, como un resultado del complejo flujo hormonal en el varón humano en determinados ciclos. Quizás entonces se entienda que ese ciclo hormonal o conjunto bioquímico ( hipotetizo, supongo ) unido a los inputs socio culturales que nos rodean, dé lugar a comportamientos y estados de conciencia que implican la identificación pendular de 'ser mujer' a 'ser hombre' y viceversa.
Puede ser que una suma de variables fisiológicas y psicosociales produzca la poderosa creencia en algunas personas, de pertenecer ahora a un sexo luego a otro y vuelta a empezar. Y eso, al final, demostraría que las personas que permanecen en su conciencia de pertenencia a un sexo no son menos ilusas, no están menos absortas en una creencia sobrepuesta a una mera realidad biológica, porque, al final, ese 'ser hombre' y 'ser mujer' al que nos suscribimos no tiene nada que ver con la genitalidad ni con la genética. Al final, es la mente la que hace el puente, el vínculo de significaciones entre una realidad genético-anatómica y una conciencia o identidad personal. Y al final, resulta que todos realizamos la misma clase de vínculos entre ambas áreas de nuestro ser.
Qué puede llevar a un bigenerista a serlo, a tenerse como tal, a dar crédito en su interior a dos identidades de género? Caben varias teorías. Algunas, como he expresado hace un momento, fisiologistas: una cierta base biológica que favorezca la alternancia psicológica entre identificaciones de género que están profundamente imbuidas en nuestra conciencia colectiva. O bien que se trate de un transexualismo biológico puro (si tal cosa existe), es decir, de la presencia de una identidad genuina de pertenencia al sexo opuesto (de nuevo habría que buscar las causas biológicas y/o psicológicas) que coexista con una perfecta adaptación a una identidad forzada que se ha vuelto -paradójicamente- una segunda naturaleza que hace el papel de la primera.
Estoy segura que, cuando el transexual se encuentra inadaptado al rol de género asignado natalmente, deriva hacia el cuadro rebelde (Disforia) que se conoce como transexualidad misma. Y que muchos transexuales resultan indetectos por el mero hecho de su éxito psicológico y social dentro de su género asignado natalmente. Mientras coexistan ambas condiciones, es posible que ese transexual manifieste un comportamiento bigenerista por puro compromiso inconsciente con su entorno. Una cuestión clave es, si la necesidad de operarse por parte de muchas personas transexuales no responde más a un imperativo socio-cultural, que a la satisfacción de su propia conciencia de género.
Puesto que todo indica que el 'ser mujer' y el 'ser hombre' son estados mentales que sobreponemos o asociamos a la condición corporal, podría darse (y se da) que una persona transexual tuviera perfecta realización con el reconocimiento social de su género y el suyo propio subjetivo (a fin de cuentas no vamos por la calle desnudos, evidenciando nuestra realidad genital).
Pero para todo transexual-no-bigenerista-conciente, es muy difícil llegar a esta conclusión, se estaría auto reteniendo en el lado masculino, como para no renunciar a unos genitales que lo separan de ese consenso imperante de que 'toda mujer posee vagina' y 'todo poseedor de pene es un hombre'. El transexual bigenerista en cambio, al estar positivamente adaptado a la identidad masculina o al poseerla genuinamente (algo todavía por dilucidar), no tiene la misma urgencia de plantearse la reasignación genital, pues al fin y al cabo ese sexo natal le resulta beneficioso, o útil, o simplemente coherente con una de sus personalidades base.
Socialmente no se ha producido aún el cambio de paradigma en la comprensión del género y su relación con la corporalidad, y no sólo estamos sometidas a esa carencia las personas no transgeneristas, sino las propias personas transexuales.
Nos falta un amplio reconocimiento de la culturalidad del género y de la subjetividad psicológica de la identidad de género/sexo. Nos falta darnos cuenta de que confundimos forma creada (género) con forma natural (sexo). Comprender que nos apuntamos a un género pensando que definimos con ello nuestro sexo (cuando el bendito no tiene ideología, tan silencioso), o que pertenecemos a un sexo porque somos afines a un género (como si eso nos hubiera de convertir mágicamente, o ahora con los nuevos hechiceros del bisturí, en miembros reales del otro sexo). No, el sexo natal todavía no se puede cambiar. Los machos no gestan, las hembras no inseminan.
Lo único que tenemos que hacer es reconocerlo, y darnos la libertad y el derecho de tratarnos unos a otros como seres femeninos o masculinos, pro-hombres o pro-mujeres, por amor, respeto, devoción y carta de pleno autodesarrollo humano, cada uno según lo sienta y lo pida. Pues aunque no podamos cambiar la fisiología (de momento), esto no convierte nuestras convenciones de 'ser hombre' y 'ser mujer' a las que nos apegamos, en menos fantasiosas, por tanto susceptibles de intercambio si nos apetece.
Todo ser que tiene vagina es un ser que tiene vagina, no una mujer. Y todo ser que posee pene es un ser que posee pene, no un hombre. Hombre y Mujer son sólo conceptos, política, arte, mercado, moda, costumbres, roles aprendidos,... nada que no se pueda alterar, compartir, compaginar, perder, ganar, liberar, reprimir, vender, comprar, cambiar, usar o modificar.
Creo haberme librado, por lo menos parcialmente y no se hasta donde, de la tiranía del género que nos reduce a hombres o mujeres para explotación de unos sobre otros, o para el control de las instituciones/poderes sobre nuestra infinita riqueza de ser y crecer. Hombre y mujer son, por ejemplo en manos de las iglesias, nociones que fiscalizan los modos de placer sexual a los que tenemos opción.
APARTE DE LA BIOLOGÍA, TODO LO DEMÁS ES IDEOLOGÍA.
Cuando nos demos cuenta de esto, desaparecerá el transgenerismo, pero junto con el género mismo. Pues se verá absurdo pretender que, por afiliarse a una determinada emocionalidad o manera visible de expresarse, eso nos da algún tipo de pertenencia a la biología inseminativa o gestativa. Se verá que esas nociones no tienen nada que ver con el discurso neutral y simple de la reproducción. Y entonces desaparecerán las referencias colectivas vinculantes de sexo fisiológico y personalidad.
Cada cual vivirá a su modo, y se reproducirá paralelamente a ello, independientemente de ello. Nada ya que transgredir, ni tótem alguno que defender. Una variedad inmensa de formas de ser; el fin del morbo junto con el de la pena y el castigo por atravesar ficticios límites o tabúes. La llamada a la intuición del corazón y a la instintividad pura, para generar nuestras mejores relaciones, en lugar del juicio de la cabeza, teledirigido por los intereses de la clase que sean.
El transgenerismo es un programa claro. Si ser mujer u hombre no tiene nada que ver con el sexo, el transgenerismo contiene a la larga su propia destrucción, con la destrucción del género como vinculativo. Y, efectivamente, todo género o identidad de género es adaptativo, por pura definición, porque no es algo con lo que nacemos, sino un aprendizaje, un "constructo". Por eso la transición de hombre a mujer puede ser un éxito, algo que se consigue asimilar, por muy macho que se haya sido. Y por eso el bigenerismo es una condición perfectamente practicable y real.
Y volviendo a la pregunta del principio. Si la identificación de género es un estado mental adaptable, aprendible, modificable (al menos en su parte ideológica, al margen de las variables fisiológicas que inviten a una determinada afiliación subjetivo-cultural), la cuestión es:
1 Si alguien que es bigenerista, y por tanto fácilmente asimilable al rol femenino, preferirá suscribir el contrato social "género fijo = respetabilidad" ya sea manteniendo su situación de mujer en la clandestinidad más hombre en la publicidad, o ya sea cruzando al transexualismo declarado (de pre a post) y renunciando a las prebendas y privilegios sociales de su masculinidad a cambio de los posibles substitutivos femeninos .... o,
2 Romperá la baraja con la sociedad y se volverá un deconstructor del género, un francotirador, aprovechando de paso la más anárquica travesía de apropiación, uso y disfrute de todos los signos y motivos del sexo femenino por el que suspira... mientras remueve los cimientos del sistema?
Hace falta mucho valor para ambas opciones, aunque no sé si la segunda es tan satisfactorio y autosugestiva como comprar en el mercado del género convencional ... quiero ser una mujer completa, … hasta donde la ciencia lo permita.
Pasando a la transexualidad operatoria, definitiva y hasta hoy irreversible, hay severos motivos por los que la mujer interior … se hace morfo-hembra...
Respetabilidad.
La gente no toma en serio a quien no apuesta por el modelo bipolar y se suscribe de pleno a un género. La gente común simplemente no comprende la flexibilidad del género como estado psicológico o espiritual. Por tanto la gente sólo admite la fijeza en un género, y en todo caso la patología transgenerista como la discordancia cerebro-anatómica del género natural, modificable quirúrgicamente. La ley sólo otorga carta de respetabilidad tras pasar por el quirófano.
Seguridad.
Es un corolario de la respetabilidad. Hay personas que se sienten tan molestas con quienes exhiben un género flexible que son agresivas con estas. Existe el constante riesgo de ser descubierto como alguien que interpreta un género o hace creer que pertenece biológicamente al mismo, cubriendo/disimulando su anatomía natural. A esto es a lo que se llamamos "ser leído o el ampay".
Las personas transexuales ya no "pasan por" más, pues son miembros a pleno derecho del género adoptado. Por más que se les note su género original, eso no se interpretará/leerá como un intento de engaño sobre todo si se conoce a la persona y ella es una transexual declarada. A pesar de esto, el estigma es tan grande que hay muchas transexuales que siguen preocupadas por "pasar", para no atraer el rechazo de sus encuentros y relaciones eventuales que (a) estén por debajo del umbral de aceptación de la condición transexual, o (b) tomen a la persona transexual por un transgenerista ocasional (Travestí), ampliamente considerado sobre todo en la mente de la transexual ya operado y adaptado, como una persona degenerada?.
Preferencia sexual.
Muchas personas transgeneristas carecen de orientación homosexual, y se sienten cómodas solamente en relaciones sexuales que impliquen la polaridad macho/hembra. Por esta razón necesitarán un cambio genital completo, acorde con su género adoptado.
Como mujeres desean tener uniones sexuales con varones, así como antes estaban en el caso opuesto. Para ellas creo que la alteración anatómica parcial del género natal resulta problemática en varios aspectos. Primero, por que llegará a implicar impotencia sexual masculina, descalificándolas para relaciones hombre a mujer. Segundo, porque la presencia de su genitalidad masculina podría avergonzarlas en sus relaciones con hombres, si no crear en estos mismos un rechazo. Tercero, porque es un motivo más de ambiguedad de género, minando la respetabilidad y exponiendo a la inseguridad ya mencionadas (puesto que se dan las ocasiones en que su condición genital se conozca, como vestuarios femeninos, uso de ropas de baño en público, etc). Cuarto, como consecuencia del anterior, ella (Nos) podemos sentir más seguras en nuestro interior si nuestra anatomía corresponde con el género en los términos convencionales.
Hay que añadir que la sexualidad, hasta hoy, es un programa biológico diseñado para procrear. Si alguien ya lo ha hecho o no pretende hacerlo, puede decidir prescindir de ese programa, si es que la llamada del sexo le resulta poco llevadera (puede ocurrir que alguien se vea agobiado por la urgencia de la fornicación y tenga pocas ocasiones, aparte del desahogo masturbatorio o del sexo de pago). La forma de eliminar el bioprograma sexual en el hombre es reduciendo la producción de testosterona, o radicalmente mediante la castración. Esto abre la vía al cambio de sexo, como una alternativa para aquellos que ya han dado por cumplido o no les interesa su rol sexual natal y les apetece continuar su vida con la experiencia personal-social del género opuesto.
Con la biotecnología, hoy ya no es necesario el coito para la reproducción de la especie, ni siquiera es necesaria la participación masculina ( peligrosísima clonación ). Esto por fin libera la actividad sexual de todo soporte moral; ya no se justifica la negación de la homosexualidad o del lesbianismo con el argumento de la terminación de la especie. El juego sexual se convierte en un acto de puro placer, gozo, comunicación, creatividad, estética y sentimiento. El género, la presentación personal y social del individuo como masculino o femenino, se desvincula igualmente de todo fin reproductivista, pues hasta ahora constituía el necesario lenguaje del cortejo previo al apareamiento. A partir de la liberación de las preferencias sexuales, el género queda igualmente libre para convertirse en una opción de la cultura y del gusto personal, un precioso elemento de la libre auto-expresión individual.
El "Homo tecnologicus" nacido en este siglo, ha trascendido los paradigmas biológicos de millones de años. Lógicamente las costumbres sobre las que nuestras sociedades se han fundado, arraigadas en los condicionantes biológicos naturales, van a dejar de ser contingentes para convertirse en puras opciones culturales a la carta. El beneficio está en la riqueza de posibilidades, no en ir a menos. Tenemos más para elegir. Desde hoy, gracias a la ciencia, somos libres para expresar nuestra sexualidad y género como caminos de nuestro libre albedrío creativo, sin peligro para la continuidad de la especie humana, más allá de los códigos rutinarios de la naturaleza.
Ser hombre, ser mujer. ¿Características físicas? ¿Biología simple? ¿Culturización? Creo que hay una continuidad entre los diversos estadios de género, configuración biosexual e instinto sexual. Parece claro que la naturaleza produce la diferencia de sexos como regla de reproductividad, y que el género es socialmente diferenciado como un indicador del objetivo sexual para el individuo programado para la conservación de la especie. Por eso, desde una visión puramente biologista, las diferencias son la norma consistente y las mezclas e inversiones son la excepción, si no el defecto.
Sin embargo, hoy podemos preguntarnos qué necesidad hay de sacralizar los meros procesos naturales de cuya protección ya se encarga la propia naturaleza. Si no atribuimos a la ley natural un origen o fundamento mito-religioso, si no hacemos un tótem de las costumbres naturales, nos encontraremos libres para no sólo aceptar o tolerar, sino para explorar las infinitas avenidas del comportamiento inteligente y creativo que nuestra humanidad posee como potencial. Probablemente es parte de nuestra riqueza como especie el usar nuestros recursos psicoespirituales y culturales, como afinadores del software evolutivo en planos cada vez más especializados y sutiles. Con nosotros la biología se perfila y avanza. Las personas transgeneristas podemos ser, sencillamente, mutantes abriendo brecha en una sorprendente nueva humanidad...
LO OBJETIVO
Y respecto a la idea fundamental de la transexualidad: la idea "soy mujer" (sin cuerpo en concordancia)... ¿es un trastorno? ¿Quién puede determinar que lo sea? ¿Quién tiene la autoridad para colocar la etiqueta de 'trastorno' en lugar de reconocer que el verdadero lugar donde reside el género es en la mente? (de rrepente más allá que en el cerebro, quien sabe?). ¿Quién puede decir que la configuración del cuerpo es más válida o valiosa que la del cerebro? Y ¿quién puede decir que la estructura del cerebro es más importante que la de la mente? En definitiva, ¿quién puede acreditar o desacreditar objetivamente el sentimiento subjetivo, o auto-identidad de género (tenga la base psicofisiológica que tenga)?
Así pues, NADIE puede atreverse a responder a esta cuestión "objetivamente", científicamente, sino dar su propia opinión sentimental. Y en este caso, sólo queda el miedo o el valor a enfrentarse a un consenso opinable que sentencia socialmente por lo que somos o dejamos de ser o tenemos derecho a ser. Pura arbitrariedad. Por ello valor y admiración a quien se atreve.
Etiquetas... etiquetas... La realidad es muy sencilla. Todos tenemos el potencial de sentirnos hombres y/o mujeres, y por tanto el derecho a asumir socialmente nuestra identidad o sentimiento.
Aunque no todos descubrimos que tenemos ese potencial y, si lo reconocemos, no necesariamente hacemos todo el uso del mismo. Por eso, más bien tendemos a limitar la percepción de nosotros mismos, y a limitar a los demás con ella.
Sea que (a) usemos el género ( roles creados ) para indicar/apuntar/mostrar nuestra identidad sexual o yo psicosexual (identificación con el sexo/ente mujer o con el sexo/ente hombre; transexualidad), o (b) como para indicar nuestra identificación psicocultural u opción estética/vital/personal hacia lo femenino o hacia lo masculino (transgenerismo) como valores y formas de ser humanas disponibles a todos, roles arquetípicos colectivos no necesariamente sexualizados o genitalizados .... En ambos casos resulta que el género es igualmente manejable al libre albedrío del individuo. Esta debe, es una conquista psicosocial y sociocultural fundamental de nuestra civilización occidental, a lograr al entrar en este siglo 21. El género debe dejar de ser ya de una vez una materia e instrumento de discriminación entre los seres humanos.
"Ser mujer" en un cuerpo de hombre, ¿es una afirmación con sentido? SI, si te identificas con todo lo que el género mujer implica y con el sexo de mujer: sí, claro. Puedes decir que "aparte del sexo y las apariencias" eres una mujer.
Pero puede ser que sentirse mujer en un cuerpo de hombre sea una llana contradicción, ¿no?. Pues el género suele apuntar al sexo físico de la persona, y si en definitiva creemos que tenemos imaginariamente o deberíamos tener el sexo que no tenemos... ¿no es eso un autoengaño? Para algunos es una locura, pero para otros el sentimiento es el factor esencial a valorar, por encima de su circunstancia. Evidentemente, si no tienes la genética de mujer no eres mujer genética, eso es todo. ¿Quién ha dicho que mujer se acaba en mujer genética? ¿Y quién es quien para atribuirte o negarte ser mujer u hombre en ese amplio sentido? ¿Y quién determina que toda mujer genética ha de extenderse en cualquier otra etiqueta de mujer? Y lo mismo para el hombre genético. ¿Quién determina la inflexibilidad e inmovilismo entre todas las facetas del sentir y ser humano?
Si estuviéramos de acuerdo en que el odioso género está definido por los genitales, y espero que si, tendremos que extraer determinadas consecuencias.
Las personas con genitales a par ( ojo que hay casos ) son macho y hembra a la vez (?) y ...
La mente no tiene que ver con como percibimos el género de los demas. Nadie es macho o hembra por como se le siente o se le percibe, o por su rol, o su comportamiento. Por tanto no podemos saber quién es hombre o mujer biológico en nuestros encuentros diarios, a no ser que hayamos visto sus genitales. Luego, así mismo, el aspecto no es relevante ni determinativo. Finalmente esto convierte al género en un hecho puramente físico, asocial y anodino, carente de toda connotación e interés cultural.
La verdad y lo que pasa es que no actuamos como si el género se acabara en los genitales, sino que consideramos su psicología y sociología. La realidad es que hay una cultura y una industria del género, es más, una economía del género, con sus fondos de inversión, sus potentados y sus miserables.
En este sistema de castas, el varón es el monarca, la hembra la cortesana servidora y el travestí, el que se caga en el género y arrebata en si mismo todas las potencialidades volviéndose naturalmente en una persona controversial en lo social y extraordinaria, por que es sensible amante de uno o de ambos géneros.
El travestí verdadero ( no el Homosexual prostituto ) no cruza a la otra cara del género ni se queda limitado... simplemente, vive su extraordinaria realidad, explorando lúdicamente costas y océanos de la propia expresión personal, algo así como un científico que se moja de verdad en la experiencia de su propia amplitud genérica, se debe ser rebelde del género en la vanguardia de la sociedad y del camino al encuentro de su verdadero YO SOY.
La transmutación del género es mejor vista como un proceso espiritual, como el descenso de un caudal de nuestro potencial trascendental o arquetípico sobre la forma física, la personalidad, la psicología y el rol social. En realidad somos libres en todo momento. Cambiar de sexo/género es uno de los infinitos caminos disponibles en las siempre presentes oportunidades de la existencia. La transmutación del género es otro viaje de la consciencia en la tierra, un trance en el esplendor de la luz del ser.
Creo que la mejor manera de plantearse la translibertad es en términos de potencial humano individual, no en términos deterministas. Es decir, cambiar no porque una se sienta obligada por cierto condicionamiento psicológico o biológico, sino porque lo decide responsablemente como una alternativa entre otras, como un sendero que trae ciertas experiencias y motivos de crecimiento personal por los que se desea pasar. Esto evitará caer en el extremismo y la ilusión de necesitar identificarse estrechamente con cualquier estereotipo de lo que representa el género adoptado, y en cambio permitirá encontrar su propia aceptación en su singularidad dentro del mismo.
Todos los seres somos distintos y únicos, y tenemos el don de expresar nuestro espíritu diferentemente. Todos traemos infinitos potenciales susceptibles de abrirnos incontables caminos o destinos.
En lugar de sentirnos presionados por cualquier hipotético imperativo, es más cuerdo y sano saber que somos nosotros quienes tenemos la opción en cada momento, y que con nuestros actos y pensamientos andamos los pasos en un infinito de múltiples bifurcaciones. En todo caso, ese actuar autoconsciente ha de estar saturado de pureza de intención, de amor, bondad, luz. En ese momento, cada nueva circunstancia y experiencia atraída a nuestra vida se vuelve parte de esa luz y revelación del poder de infinita maravilla de nuestro espíritu, de la creatividad de la existencia, premiada de la dicha de ser.
Estoy convencida hasta la médula que nada puede reducir nuestro Yo Soy a una identidad demarcable formal o nominalmente, material o espacio-temporal. Que toda identidad es el juego de nuestra consciencia, y debe ser asumida lúcidamente como la expresión directa de nuestro arte espiritual en la producción dinámica del universo. Mutar cualquier parámetro de nuestra identidad es una facultad natural a la que podemos llamar Yo Soy. En ocasiones estos cambios superan lo conocido o cuestionan lo presupuesto por nuestros semejantes, y es una demostración de la irrisoriedad de los límites surgidos de las circunstancias o de la propia forma manifiesta, ante el poder esencial del ser y su infinito manantial de belleza.
El cambio individual de género o sexo es para nuestra cultura establecida algo inexplicable, y para quienes creen en el viaje del alma, es algo casi vinculado al morir y volver a encarnar. En este caso, nosotras somos aquellas que hemos venido a disolver esta insustancial frontera, y traer al ser humano una nueva cota de libertad y felicidad.
El sexo legal está basado en el sexo anatómico, creo que debería basarse en el sexo social de la persona, el cual es todo aquello que ella desea proyectar con su comportamiento, apariencia y roles asumidos. Socialmente, el género proyectado coincide con el reflejado o percibido, pues nos guiamos por esos estereotipos mencionados a la hora de clasificar a las personas por géneros. Nadie va por ahí mirando primero la "F" o "M" de la libreta electoral de sus interactuantes.
Es por tanto lógico que la ley adapte su concepción del género del individuo, de lo anatómico (que no deja de ser un asunto privado e intimo, sólo interesante a otros en el campo médico, y en las relaciones sexuales) a lo social, que es el verdadero terreno en que la persona se desenvuelve y ejerce sus derechos y deberes para con los demás, eso que la ley ha de supervisar y proteger.
Es la sociedad la que en parte nos opera, no nosotras las que total y verdaderamente lo decidimos. Aunque sí es cierto que, para muchas de nosotras, obtener un cuerpo femenino es un logro deseado, que hay que agradecer a nuestra era tan revolucionaria, a nuestros científicos. Pues muchas de nosotras deseamos tener relaciones satisfactorias desde la anatomía y fisiología femenina, pero otras quieren procesos rápidamente reversibles acordes con su oscilación bigenérica, ya llegará.
Insisto en que a la sociedad le falta flexibilidad para reconocer la condición de mujer a todas aquellas de nosotras que tenemos el valor de autodeclararnos tales. Cierto que si cada cual define el género a su libre albedrío, enseguida las palabras 'hombre' o 'mujer' dejarán de significar algo consensuable. (Quizás no se pierda nada con ello, después de todo). Si todas y todos nos autodefinimos a partir de cualquier parámetro, sin ninguno en común, entonces decir que somos 'hombre' o que somos 'mujer' será una información absolutamente vacía de contenido para los demás. Ya no tendremos la posibilidad inteligible de mencionarlo, y por ese camino todo lo conocible de nosotros quedará en lo que se ve y lo que se comunica íntimamente, sin etiquetas generales. Quizás sea beneficioso!
Pero, de momento, el criterio social, el consenso es: 'hombre', quien posee un pene; 'mujer', quien posee una vagina. No está mal, pero debería ampliarse un poco. 'Hombre', o 'Mujer'... quien vive temporal o permanentemente (rol social, indumentaria, comportamiento) como cualquier hombre o mujer en una inmensa mayoría. Con ese nuevo consenso, muchos transgeneristas se ahorrarían una operación que no necesitan (ya he dicho que algunas de nosotras sí la necesitamos y desesperadamente). Bastaría con certificar un periodo mínimo de 'vida real' en el género elegido, y todo el papeleo legal se podría cambiar (si es que hace falta para algo).
Por supuesto esto cambiaría algunas cosas en nuestra vida social, pero no tantas! Por ejemplo, cuando un hombre conociera a una mujer, estaría más tentado de preguntarse si se trata de una mujer con vagina o con pene... ¡ Esto ya sucede ahora !, sólo que en la sombra.
Esta incógnita, algo más generalizada que ahora, dada la legalidad de ser mujer con pene u hombre con vagina, pondría más chispa y misterio en las relaciones, más aventura y "riesgo" (estímulo) emocional. Con todo esto, sobre todo, ganarían paz, tantísimos o tantísimas, al obtener el digno reconocimiento a la persona, como perteneciente al género en que cada uno/una se siente, y por tanto atributivas del trato que siempre debemos o hemos soñado recibir. Por respeto social a nuestro gran colectivo, las nociones de género (hombre, mujer) un día, pronto, deberán ser ampliadas (aun más, más allá de la propia transexualidad).
Espero no estén cansados con toda esta, ... no se como llamar a lo que he escrito y conjugado, en fin, creo que como corolario me nace reafirmar un aspecto interesante, la Televisión esta implantando como usual la presencia de personas transgenéricas, ¿ será que sus dueños también sienten esta revolución ?.
No es casual que en los EE.UU a cada rato aparezcan hombres vestidos de mujer, que a cada rato en los Talk-shows se trate de entrevistas a travestíes o "female impersonators", tampoco veo como casualidad casos como el de RuPaúl que han revolucionado mas de un ambiente y generado variadas reacciones en contra, por las modelos en competencia, que muertas de envidia eran desplazadas por un chico "Trans" con mas personalidad y tanta belleza como ellas.
También veo que Lima en particular esta cambiando poco a poco y ya es mas inteligente. Obviamente ciertos connotados psiquiatras y psicólogos ponen el grito en el cielo por que pierden clientes, además los loqueros ligados a organizaciones religiosas, van a continuar con la cantaleta del "sexo para reproducción" en todo foro al que se les invite, sin reconocer el fondo dogmático de sus afirmaciones, pero que a conciencia saben, nada tiene que ver con la realidad de la persona.
Ahora si, alto a la evacuación de ideas, por que si sigo no paro, por tratar de hacer puré a ciertos "bien pensantes" representantes actuales de la salud pública.
Besos a todas mis hermanas Hispanoamericanas.
Gina Alva
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